En un giro que parece sacado de una película de espías, Rolls-Royce —la legendaria marca británica de automóviles de lujo— está construyendo una enorme planta industrial para fabricar componentes clave de submarinos nucleares. Lejos de los elegantes motores de sus famosos coches, la división Rolls-Royce Submarines de la compañía acaba de dar el pistoletazo de salida a una de las expansiones más importantes de su historia en Derby.
De los coches de superlujo a la propulsión nuclear
Lo que muchos asocian únicamente con vehículos de alta gama y elegancia británica se ha convertido en uno de los pilares tecnológicos de la defensa del Reino Unido y, ahora, también de Australia. Rolls-Royce Submarines ha iniciado oficialmente las obras de cimentación de su nueva instalación de fabricación en Raynesway, con el objetivo de duplicar el tamaño completo de sus instalaciones.
Esta ampliación, que incluirá más de 100.000 metros cuadrados de nuevas áreas de producción y oficinas, busca responder al aumento de la demanda de reactores nucleares para los programas submarinos de las armadas británica y australiana. Se espera que genere 1.170 nuevos empleos cualificados en disciplinas como ingeniería y manufactura avanzada.
“Un paso fundamental para mejorar la capacidad de defensa”
Abi Clayton, al frente de la división submarina, describió el momento como un avance crucial: “Esta expansión duplicará nuestra capacidad de fabricación y refuerza nuestro compromiso con el programa nuclear de defensa”. El proyecto se ejecutará con los más altos estándares de seguridad y eficiencia para poder acelerar la entrega de reactores y apoyar los programas de construcción de submarinos.
Por su lado, Lord Coaker destacó el impacto real que tiene esta inversión: “Ver cómo se fabrica el quinto reactor para el programa SSN-AUKUS y a cientos de aprendices trabajando es inspirador. Esta es una inversión en defensa que crea empleos, impulsa el crecimiento económico y contribuye a mantener seguro al Reino Unido”.
El comodoro Moody, por su parte, subrayó la dimensión internacional del esfuerzo: “Esta ampliación refleja el compromiso compartido entre Reino Unido y Australia para cumplir con los exigentes plazos de nuestros programas submarinos. Es una inversión que fortalecerá nuestra seguridad durante las próximas décadas”.
Más de 5.500 profesionales detrás del disuasor nuclear
Rolls-Royce Submarines emplea actualmente a más de 5.500 personas y es responsable del diseño, fabricación y soporte en servicio de los reactores de agua a presión que impulsan todos los submarinos de la Royal Navy. La compañía apoya activamente los programas Astute y Dreadnought, y en el marco del pacto AUKUS suministrará también la tecnología nuclear para los futuros submarinos australianos.
Además de la producción, el equipo ofrece soporte técnico en diferentes puntos del país y del mundo, desde los astilleros de Barrow-in-Furness hasta las bases navales de Devonport y Faslane, pasando por especialistas en Glasgow, Cardiff y Thurso.
Lo que comenzó como una marca icónica de automóviles se está transformado también en un actor estratégico de la seguridad nacional y aliada.













