La presentación del MG07, el nuevo sedán eléctrico de la marca, tenía todas las papeletas para ser un evento más, interesante sí, pero un evento más en el océano de presentaciones de coches chinos. Sin embargo, terminó convirtiéndose en un momento incómodo para el fabricante propiedad de SAIC.
Chen Cui, responsable de las operaciones de MG, se vio forzado a cortar la transmisión en vivo después de que los espectadores inundaran el chat en directo de acusaciones que afirmaban que el coche era, según ellos, una copia descarada del Porsche Taycan y del Xiaomi SU7.
Lo que empezó como una explicación del diseño del fastback se transformó en un bombardeo de comentarios y críticas feroces. Chen defendió con vehemencia que el MG07 no plagiaba “ni un solo detalle”, pero la presión fue tal que decidió poner fin a la sesión antes de tiempo.
La respuesta de MG: “No copiamos, evolucionamos nuestro propio estilo”
La marca no tardó en reaccionar. En una comparecencia posterior con medios, Chen Cui intentó reconducir la narrativa. Insistió en que el MG07 no mira a Porsche ni a Xiaomi, sino que retoma el espíritu de los clásicos de MG, particularmente el MGB GT fastback de 1965.
Según su versión, el nuevo modelo es una reinterpretación moderna de elementos que han formado parte de la identidad de la marca durante décadas, no una imitación de lo que hacen otros fabricantes.

Las leyes de la física explican muchas similitudes… pero no todas
Es cierto que los vehículos eléctricos actuales tienden a compartir un lenguaje de formas muy parecido. La necesidad de conseguir la menor resistencia aerodinámica posible lleva a los diseñadores hacia soluciones comunes: frontales muy bajos, superficies muy suaves, techos descendentes y aerodinámicos y siluetas fastback.
En ese sentido, muchos coches del segmento se parecen porque persiguen el mismo objetivo de eficiencia. Pero en el caso del MG07, las similitudes van más allá de lo genérico. Sus faros guardan un parecido notable con los del Taycan, algunas llantas resultan bastante familiares y, visto de perfil, evoca claramente al Xiaomi SU7.

Estas coincidencias, aunque no demuestren un plagio directo, alimentan las críticas y hacen que el coche se parezca más a la competencia de lo que les gustaría admitir.
Un episodio que refleja el gran reto de la era eléctrica
Este incidente deja en evidencia uno de los desafíos más complicados del diseño automovilístico actual. Crear un coche eficiente ya no es suficiente; la verdadera dificultad está en dotarlo de una personalidad lo suficientemente fuerte como para que no se confunda con la competencia.
La física empuja a todos hacia siluetas similares, pero los fabricantes que logren dar carácter propio a esas formas serán los que consigan destacar. Por el momento, el MG07 ha captado atención, sí, pero no precisamente por lo que MG esperaba.
Ahora sólo queda por ver si la marca logra reconducir la conversación hacia sus virtudes reales o si las sombras de la comparación seguirán acompañando al modelo en su lanzamiento.













