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Catorce años en el mercado, una berlina premium pionera, un SUV con puertas en alas de halcón y dos modelos discontinuados a la vez: así desaparecen el Tesla Model S y el Tesla Model X

Catorce años en el mercado, una berlina premium pionera, un SUV con puertas en alas de halcón y dos modelos discontinuados a la vez: así desaparecen el Tesla Model S y el Tesla Model X

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Por: Javier Rodríguez

Publicado: 17.05.2026 18:00

Tesla es un referente de la movilidad eléctrica mundial, pero el liderazgo que alcanzó hace años se ha visto comprometido por varios motivos: la popularidad de Elon Musk, por un lado, y por otro, que ese liderazgo no ha servido para que la firma estadounidense haya sabido consolidarse en un mercado en plena evolución como es el del coche eléctrico.

La empresa está moviendo ficha, quiere reinventarse, y eso implica decir adiós al pasado. Reflejo de ello es que dos de los modelos más emblemáticos de la marca, el Tesla Model S y el Tesla Model X, dicen adiós después de definir lo que es un coche eléctrico de gama alta durante más de una década.

Las últimas unidades ya han sido ensambladas en la planta de Fremont (California) en mayo de 2026, cumpliendo lo que Elon Musk anunció el 28 de enero en la presentación de resultados del cuarto trimestre de 2025. El CEO de Tesla calificó la decisión de «honorable discharge», una jubilación con dignidad, y la justificó por la necesidad de redirigir capacidad industrial hacia los nuevos pilares de la compañía: la conducción autónoma y la fabricación masiva de robots Optimus, que ocuparán precisamente las líneas que hasta ahora hacían el Model S y el Model X.

Tesla y el fin de una era que cambió la movilidad eléctrica

El Tesla Model S se lanzó en 2012, cuando la movilidad eléctrica apenas tenía coches con esa tecnología y los pocos que había convencían a muy pocos consumidores. Tesla rompió con la tendencia entonces dominante de coches pequeños, urbanos y con autonomía muy limitada. Se trata de una berlina, el tipo de carrocería más vendido por aquel entonces en Europa y que después se ha visto superado por el auge de los SUV. Muchos dieron el salto al coche eléctrico sabiendo que, pese a que el rendimiento aún estaba lejos del de los coches de combustión interna, no tenían que renunciar a tanto como pensaban.

La llegada de este modelo obligó a las firmas tradicionales de todo el mundo a tomarse en serio la movilidad eléctrica, porque no estaban dispuestas a consentir que un fabricante estadounidense les tomara la delantera. Cabe argumentar incluso que Tesla es en parte responsable de que otras tecnologías, como el hidrógeno, no hayan avanzado al mismo ritmo: todo el esfuerzo industrial se centró en la electrificación de baterías, como se evidencia hoy día.

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En 2015, Tesla dio un paso más con el Model X, viendo que los SUV empezaban a ganar protagonismo en el mercado. La exclusividad tecnológica subió otro peldaño con las puertas traseras tipo Falcon Wing, que se convirtieron en una seña de identidad de la marca, y con un diseño que dio mucho que hablar, para bien y para mal. Pero el espacio para las familias, las elevadas prestaciones y un nivel de innovación tecnológico y digital nunca visto hasta la fecha llevaron a la marca a situarse en lo más alto y a ser el referente absoluto en la movilidad eléctrica premium.

Eran los coches más caros, pero también los más exclusivos, los eléctricos más rápidos y más avanzados. El problema es que ahí se quedaron: no supieron continuar con la inercia.

Una caída comercial y un cambio de estrategia

A día de hoy, ambos modelos siguen siendo competitivos sobre el papel, pero la competencia ha evolucionado a una velocidad para la que Tesla no se ha preparado. Cada vez hay más alternativas eléctricas, y el auge de las marcas chinas con BYD como principal exponente ha hecho mucho daño: ofrecen tecnología de último nivel, conectividad y digitalización a la última, y lo hacen a precios muy por debajo de los de Tesla y otros fabricantes mundiales.

La política comercial de Tesla no ofrece cifras desglosadas por modelo, sino englobadas. En el cuarto trimestre de 2025, todos los «otros modelos» (que incluyen Model S, Model X y Cybertruck) sumaron 12.881 entregas mundiales, frente a las 323.800 unidades vendidas conjuntamente por el Model 3 y el Model Y. La diferencia es de unas 25 veces, y esa proporción es exactamente la que explica la decisión de Musk. A lo largo de su vida comercial, el Model S y el Model X habrían sumado unas 750.000 unidades entregadas en todo el mundo, una cifra notable para coches de su segmento de precio pero modesta en términos absolutos para la escala industrial que persigue Tesla hoy.

El gran problema es que la compañía ha querido seguir comportándose como una marca de vehículos exclusivos cuando el mercado ya no la ve así. Ha intentado vivir del prestigio de los primeros años, pero el mercado se lo ha cobrado. Pese a las actualizaciones técnicas y de software, las plataformas originales se estaban quedando obsoletas, y lejos de renovarlas, la decisión final ha sido poner punto y final a los dos modelos emblemáticos para centrarse en el Model 3 y el Model Y, los vehículos que más rentabilidad generan a la marca y donde la batalla competitiva es realmente intensa.

Conviene matizar algo importante: existing owners (los propietarios actuales) seguirán recibiendo servicio, piezas y actualizaciones de software «mientras tengan los vehículos», según ha confirmado la propia Tesla. La marca no abandona estos modelos, los retira. Y el segmento premium queda ahora servido por rivales como Lucid (Air), Rivian (R1S) y Cadillac (Celestiq, Escalade IQ).

Lo que dice este cierre sobre el futuro de Tesla

Tesla tiene ahora que redefinir su estrategia, porque el mercado aprieta y avanza. Cada vez hay más opciones por parte de la competencia, con precios más bajos y tecnología más avanzada. De momento, la compañía dice adiós a los dos modelos que la hicieron llegar a lo más alto, y veremos cómo evoluciona una empresa que quiere volver a ser un referente, esta vez no solo en coches sino también en robots humanoides y en conducción autónoma. La planta de Fremont, que fue durante 14 años el corazón industrial de la marca con el Model S, va a producir Optimus a partir de los próximos meses. Eso, como mensaje al mercado, es muy elocuente: Tesla quiere dejar de ser solo un fabricante de coches.

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Javier Rodríguez

Javier Rodríguez

Javier Rodríguez es periodista de motor con más de 15 años de experiencia en medios de comunicación de referencia. Formado en la Universidad Antonio de Nebrija, desarrolló gran parte de su carrera en Atresmedia, donde durante casi una década fue redactor y coordinador de Onda Cero — uno de los grupos de comunicación más importantes de España —, cubriendo actualidad, análisis y grandes eventos del sector. Especializado en automoción y Fórmula 1, combina el rigor periodístico con un profundo conocimiento técnico del mercado del automóvil: electrificación, normativas europeas, tendencias de consumo y la irrupción de los fabricantes chinos en Europa son algunos de los temas que más domina y que más le apasionan. Ha colaborado también con El Independiente y otros medios digitales. En Autonoción es el referente de la actualidad diaria: desde los últimos movimientos en la parrilla de la F1 hasta el análisis de qué coche encaja mejor con la realidad del conductor español. Si hay un reglamento técnico que leer, una ficha de homologación que descifrar o una cifra de consumo que no cuadra, Javier lo tiene claro antes que nadie.

Contacto: info@autonocion.com
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