Tesla se ha visto desbordada en los últimos años, acumulando problema tras problema, desde todo lo que atañe a Elon Musk con su relación, sobre todo en las elecciones estadounidenses, con Donald Trump, y porque sus vehículos, han dejado de ser tan exclusivos como lo eran por entonces, sobre todo, por culpa de un mercado chino que ha igualado en tecnología, en digitalización, pero con precios muy por debajo de los vehículos de Tesla.
Pero ahora, Tesla vuelve a tener otro problema que atañe a sus coches, y tiene que ver con las baterías 4680. El motivo es que la marca prometió una revolución total para los vehículos eléctricos, y su líder hablaba de celdas con cinco veces más energía, seis veces más potencia y una autonomía que mejoraba un 16% respecto a las que se utilizaban por entonces. Cinco años después, la industria sigue esperando.
Porque las pruebas realizadas hasta la fecha de las baterías 4680, ya no es que no sean mejores, es que parecen estar dando peor rendimiento en muchos aspectos, y esto, ha provocado una oleada de críticas entre los clientes de Europa que han comprado unidades del Model Y que disponen de menos autonomía de lo que se esperaba, y cuyos tiempos de carga tampoco son inferiores.
La no revolución de Tesla
Desde luego, la estrategia de Tesla, el anuncio respecto a las celdas 4680 de sus baterías, sonaba excelentemente bien. La idea era redecir costes con ellas, al mismo tiempo que ofrecerían más autonomía y simplificaría la producción gracias a la tecnología de electrodos secos heredada de Maxwell Technologies. El resultado previsto, coches más baratos y eficientes.
El resultado hasta la fecha, celdas con una densidad energética que ronda los 244 Wh/kg, una cifra muy inferior a los 269 Wh/kg de las Panasonic 2170 que usaban los modelos anteriores. Y esto se traduce en baterías que almacenan menos energía por cada kilo.
Esta diferencia también se aprecia en la capacidad total del paquete, ya que el nuevo pack 8L se mueve en torno a los 79 kWh brutos, con unos 74 kWh utilizables., mientras que los anteriores, alcanzaban 82 y 84 kWh.
Por tanto, supone un paso atrás para el Tesla Model Y, cuya autonomía se ha reducido. Por ejemplo, en el Model Y Premium Long Range RWD, pasa de los 661 kilómetros a los 609 km
En Europa, donde el consumidor prioriza la autonomía por encima de todo, el golpe es de grandes dimensiones. Porque esos 52 km de diferencia pueden convertirse en una diferencia mucho más notable.
Tesla y la carga rápida
Otro de los aspectos en los que Tesla iba a mejorar, y donde finalmente también ha decepcionado, es en la carga de las baterías, la carga rápida. Porque durante la presentación de las 4680, la empresa de Elon Musk prometía una mejora de la gestión térmica y, en consecuencia, un mantenimiento mayor de las potencias elevadas durante periodos más largos de tiempo. Pero la realdad muestra lo contrario. Los nuevos modelos muestran caídas rápidas de potencia al superar el 35% de carga. Y en otras pruebas independientes, se han registrado caídas de potencia por debajo de 100 KW en tiempos muy cortos, lo que incrementa los tiempos de recarga, incluso por encima de las baterías anteriores.
Tras múltiples pruebas realizadas, el veredicto es el mismo, las nuevas baterías de Tesla, no solo no llegan a las cifras que prometía Elon Musk durante su presentación, es que son peores que las baterías anteriores en muchos aspectos.
Cancelaciones en Tesla
Esto supone un problema para Tesla, sobre todo, como decimos, en Europa, donde la autonomía y los tiempos de carga tienen mucha relevancia en el consumidor a la hora de comprar un coche eléctrico. Sobre todo, porque prometían eso, autonomía, y tiempos de carga rápidos.
Y más allá de estas cifras, Tesla observa como la experiencia de compra de los clientes está muy por debajo de lo esperado. Muchos clientes reservaron el coche bajo una serie de características que han resultado ser diferentes, una vez que han recibido los modelos, y las quejas se multiplican, hasta tal punto, que muchos consumidores han cancelados sus pedidos tras descubrir la realidad.
Porque más allá de los problemas de las baterías, preocupa la falta de transparencia por parte de la empresa estadounidense. Porque Tesla no habla claramente de la configuración, de la batería equipada, ni permite comprobar que pack recibe cada cliente antes de la entrega. Es decir, muchos de los consumidores no saben lo que han comprado hasta que el coche no se les ha entregado, y muchas veces no coincide.
Tesla se enfrenta a un nuevo problema que, de nuevo, perjudica a su reputación como fabricante de coches. Sigue acumulando decepciones, y está lejos de ser la marca y de ofrecer modelos con los que llegó a lo más alto de la movilidad eléctrica.









