En un contexto internacional marcado por el aumento de las tensiones geopolíticas, la protección de infraestructuras ha provocado que la competencia tecnológica entre las potencias hay crecido sustancialmente. En ese marco los submarinos han recuperado un protagonismo que parecía reservado a los años de la Guerra Fría. Las principales armadas del mundo aceleran la modernización de sus flotas y apuestan por capacidades cada vez más avanzadas en sigilo, autonomía y vigilancia. En este escenario, España se prepara para dar un nuevo paso.
Dentro de muy poco, el astillero de Navantia en Cartagena vivirá un momento clave. El S-82 ‘Narciso Monturiol’, el segundo submarino de la clase S-80 Plus, está listo para comenzar sus pruebas de navegación en el mar. No será solo un paseo, sino el bautismo de un coloso de 81 metros de largo y 3.700 toneladas de desplazamiento en inmersión, diseñado y construido completamente en España.
El camino hasta llegar a este momento clave no ha sido una línea recta. La fecha exacta de la primera zambullida se ha movido en varias ocasiones, pero parece que a principios del próximo mes llegará el momento. Aunque, eso sí, este gigante de los mares empezará a navegar cojo. Le falta su «arma secreta«, el sofisticado sistema que le permitiría pasar semanas bajo el agua sin salir a respirar, convirtiéndolo en un verdadero fantasma de los océanos.
Un gigante en números: cómo es el Narciso Monturiol
Aunque pueda parecer que es un submarino más construido por Navantia, las cifras dejan claro que la magnitud de echarlo al mar no es menor. Estamos hablando de una embarcación de 81 metros de eslora, casi la longitud de un campo de fútbol; 7,3 metros de manga y 3.700 toneladas.
Detrás de este submarino hay años de trabajo conjunto entre Navantia y la Armada Española, además del esfuerzo de cientos de empresas de todo el país que han participado en su desarrollo y construcción. Un esfuerzo y trabajo que lo han llevado a ser de los submarinos convencionales (no nucleares) más avanzados jamás fabricados en nuestro país.
Puede sumergirse hasta más de 300 metros de profundidad y alcanzar velocidades superiores a los 20 nudos bajo el agua. Además, gracias a sus avanzados sistemas automatizados, puede funcionar con una tripulación de tan solo 32 personas, una cifra sorprendentemente reducida para un buque de estas características.
La cuenta atrás: un calendario que baila al ritmo de las pruebas
La realidad es que fijar una fecha exacta para la primera salida al mar es complicado. La planificación prevista para las próximas semanas ha tenido que reorganizarse, alterando varias pruebas clave para la Armada. La primera salida al mar ya no se producirá «antes del verano» como se pensaba. Ahora se sitúa entre la última semana de junio y los primeros días de julio. Y esto solo es el comienzo de un proceso largo y meticuloso.
El plan actual contempla más de 40 días de navegación repartidos en al menos cinco salidas al mar antes de que el submarino pueda ser entregado definitivamente. La previsión oficial sigue siendo que la entrega a la Armada se produzca antes de que finalice 2026, pero todos los implicados son conscientes de la enorme exigencia técnica del proyecto.
El secreto que guarda en su interior (lo que no se ve)
Si las cifras de por sí ya eran sorprendentes, este submarino también posee un secreto que lo convierte en una clave para la Armada:: el sistema AIP. Estas siglas significan: Air Independent Propulsion (Propulsión Independiente del Aire).
Los submarinos diésel-eléctricos convencionales tienen que salir a la superficie o usar un tubo (snorkel) cada poco tiempo para cargar baterías y coger aire para sus motores. Eso los hace más vulnerables, porque pueden ser vistos o detectados.
El sistema AIP que usará el S-82 se llama BEST (Bio-Ethanol Stealth Technology). Su funcionamiento es simplemente fascinante: transforma el bioetanol en hidrógeno dentro del propio submarino, y luego ese hidrógeno se mezcla con oxígeno en una pila de combustible para generar electricidad. Esto es revolucionario porque le permite al ‘Narciso Monturiol’ navegar sumergido durante semanas seguidas sin necesidad de salir a la superficie.
Es un gran avance y una ventaja en el mar de cara a los enemigos, sin embargo, según la planificación de Navantia y la Armada, el sistema AIP no se instalará hasta que el buque pase por su primera gran carena (una especie de «revisión técnica profunda» dentro de unos años).
Esto significa que, inicialmente, el S-82 tendrá que emerger con más frecuencia para recargar sus baterías como un submarino convencional. La razón es práctica y financiera: se prioriza la entrega del submarino para tenerlo operativo cuanto antes, y el sistema más avanzado se instalará en una fase posterior. Cuando en el futuro reciba su sistema AIP, entonces sí, el ‘Narciso Monturiol’ se convertirá en el verdadero fantasma del Mediterráneo que los ingenieros soñaron.









