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Hay grietas en el fondo del océano que escupen agua hirviendo rodeadas de agua helada, y una empresa de Girona quiere meter ahí un enchufe: la diferencia de temperatura convertida en corriente

Hay grietas en el fondo del océano que escupen agua hirviendo rodeadas de agua helada, y una empresa de Girona quiere meter ahí un enchufe: la diferencia de temperatura convertida en corriente

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 04.08.2026 10:20

Imagínate el fondo del mar: un lugar oscuro, a miles de metros de profundidad y con un frío helador. Allí abajo existen unas grietas en la corteza terrestre que escupen agua hirviendo a más de 400 grados. Es un escenario extremo, casi de película de ciencia ficción, donde la vida desafía toda lógica. Durante años, la ciencia ha mirado este rincón del planeta con fascinación, pero a nadie se le había ocurrido una idea tan loca como útil: ¿y si conectamos un enchufe en mitad de ese infierno?

Eso es justo lo que se han propuesto en Ploatech, una empresa de Girona. Han creado el proyecto LUCY con un objetivo muy claro: aprovechar ese choque radical entre el agua hirviendo de las grietas y el frío polar del océano para generar energía de forma continua. La idea es tan simple como brillante: transformar estas fuentes térmicas en una especie de «enchufe» submarino para alimentar los equipos científicos que hoy en día dependen de baterías que se gastan tarde o temprano.

Para hacer esto realidad, el equipo trabaja codo con codo con el grupo de investigación ViCOROB de la Universitat de Girona. El proyecto ya ha dado sus primeros pasos firmes gracias a una ayuda de 182.000 euros de Acció (la agencia de la Generalitat para la competitividad empresarial), dentro de sus ayudas Green contra el cambio climático. De momento, el prototipo ya funciona y ha sido validado con éxito en el laboratorio. El siguiente gran reto es encontrar la financiación necesaria para sacarlo de las probetas y sumergirlo en el mar real.

La necesidad es acuciante. Como explica Manuel Vial, cofundador de Ploatech, «la falta de una fuente de energía estable hace que, actualmente, muchos sensores submarinos tengan que racionar su funcionamiento». Hoy, para mantener operativos estos equipos —que estudian el cambio climático, la actividad geológica o los ecosistemas profundos— hay que recurrir a costosas misiones en barco para cambiar baterías o a sistemas de cableado igualmente caros y limitados. La energía hidrotermal podría cambiar eso para siempre.

Lo que hace especial a esta iniciativa es que no busca generar electricidad para abastecer ciudades, sino para dar autonomía a la ciencia que se hace en el fondo del mar. Es una apuesta por la investigación de bajo impacto ambiental, que reduciría la dependencia de las costosas misiones marítimas y, de paso, las emisiones de carbono asociadas. En el fondo del océano, donde la luz del sol no llega y las baterías se agotan, Ploatech está diseñando el futuro de la exploración submarina.

El problema energético en las profundidades

Los sensores y estaciones científicas en el fondo del océano son cruciales para estudiar el cambio climático, la geología y los ecosistemas únicos de las fuentes hidrotermales. Estos equipos funcionan con baterías que se agotan, obligando a costosas y contaminantes misiones en barco para su reemplazo. Los sistemas de cableado son alternativas caras y limitadas. La falta de un suministro constante obliga a racionar el funcionamiento de los sensores, limitando la capacidad de obtener datos a largo plazo. Ante este desafío de alimentar estos instrumentos científicos situados en un entorno extremo, hay que buscar tecnología que solucione el problema.

El proyecto LUCY

Ploatech, empresa con sede en Girona y especializada en tecnología oceanográfica, coordina el proyecto LUCY (Long-term Underwater ThermoeleCtric EnergY). El grupo de investigación ViCOROB de la Universitat de Girona colabora en la integración del sistema con la robótica submarina.

El sistema se basa en aprovechar el contraste térmico entre el agua hirviendo (200-400 °C) que sale de las chimeneas hidrotermales y el agua helada del océano profundo. Este gradiente de temperatura puede convertirse en electricidad mediante generadores termoeléctricos (efecto Seebeck).

El objetivo es «tener un enchufe en el fondo marino», en palabras de Manuel Vial, cofundador de Ploatech, capaz de alimentar instrumentos científicos, sensores y robots, e incluso permitir la recarga de vehículos submarinos mediante estaciones de acoplamiento.

El proyecto se encuentra en fase de prueba de concepto, con un prototipo funcional validado en entorno de laboratorio. Ha contado con 182.000 euros de apoyo de Acció, a través de la línea de ayudas Green para proyectos de I+D en el ámbito del cambio climático. Acció también ha proporcionado asesoramiento sobre protección de la propiedad intelectual.

Ploatech busca ahora financiación para la siguiente fase: desarrollar un prototipo para pruebas en un entorno submarino real. La empresa estima que, en un plazo de aproximadamente un año y medio, podría disponer de un sistema operativo con potencial de escalabilidad comercial.

Aplicaciones, beneficios y desafíos

La tecnología permitiría el monitoraje continuado de ecosistemas hidrotermales, la obtención de datos para sectores como la geología, la biología, la biotecnología y la industria farmacéutica. Al disminuir la dependencia de costosas misiones en barco para cambiar baterías, se reduce significativamente la huella de carbono de la investigación submarina. Esto favorece la «recerca de baix impacte ambiental». Además, el sistema podría contribuir a una futura explotación responsable de los recursos del fondo marino, aportando conocimiento científico que permita minimizar los impactos en el ecosistema.

La tecnología actualmente está pensada para alimentar equipos científicos de bajo consumo, no para abastecer ciudades. Los generadores termoeléctricos basados en el efecto Seebeck suelen generar potencias del orden de vatios. El sistema debe operar a grandes profundidades (miles de metros), soportando presiones inmensas y condiciones corrosivas. Estamos hablando de un entorno extremo en el que habrá que ver como sobrevive y se adapta el sistema. Además, pasar de un prototipo de laboratorio a un sistema robusto y fiable que pueda operar en el fondo marino durante largos periodos es un reto tecnológico y económico.

El proyecto LUCY representa un avance fundamental para la exploración submarina, al ofrecer una solución energética sostenible y continua para los instrumentos científicos. La iniciativa sitúa a Ploatech y a la investigación catalana a la vanguardia de una tecnología emergente con gran potencial. Como destaca la Generalitat, Ploatech es el primer equipo del Estado que trabaja en un sistema de estas características orientado a operaciones submarinas de larga duración.

La idea de Ploatech es poner fin a una de las mayores limitaciones de la ciencia submarina: la incertidumbre de no saber si el sensor que está recopilando datos vitales tendrá batería suficiente para terminar su trabajo. En las profundidades, donde cada minuto de monitorización cuenta, tener un enchufe eterno puede marcar la diferencia.

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