Aunque se sabe que China está lanzando modelos nuevos de coches constantemente, si no se ponen cifras, pocos se pueden hacer una idea de la magnitud. Pues bien, al día se lanzan 3,6 modelos, es decir, más de 25 coches nuevos cada semana. Así que destacar entre tanto coche nuevo, no es fácil, y lo bueno para Europa es que, de todos esos nuevos modelos, suelen exportarse los mejores. Ahí surge el nuevo MG Hector Tomahawk, uno de los gigantes chinos que ha sacado este SUV de tres filas que acaba de lanzarse en el mercado indio, eléctrico o híbrido enchufable, y por un precio de salida por debajo de los 12.525 euros al cambio. Este precio tan bajo es porque la batería no se compra, se alquila.
El Hector Tomahawk y su origen en el Wuling Starlight 560
El nombre Hector lleva a la confusión, porque nada tiene que ver con el vehículo de combustión que MG ya vende en este mismo país. La firma ha cogido el Wuling Starlight 560, que se presentó en China a finales del pasado año, y ponerle sus propios logos, aprovechando que ambas marcas están dentro del grupo SAIC, un movimiento habitual que suele dar buenos resultados.
El Starlight se fabrica sobre la plataforma ADAPT, nueva en el grupo, capaz de admitir motores de todo tipo, desde la combustión hasta los eléctricos puros, pasando por los híbridos enchufables y los de autonomía extendida, así se puede vender el coche con diferentes planteamientos, dependiendo de las necesidades del comprador y de la demanda del propio mercado. Por ejemplo, en China sí se comercializa el modelo solo con motor de gasolina, aunque a India no ha llegado.
A simple vista, cada una de las versiones se diferencia por el frontal. El PHEV usa el mismo color de la carrocería para la parrilla, con una entrada de aire más generosa. En el caso del vehículo eléctrico, es más cerrado, más limpio, casi igual al Wuling original. Mide 4,75 metros de largo, 1,85 metros de ancho, y 1,77 de alto. La distancia entre ejes es de 2,81 metros y 23 centímetros de altura libre al suelo.
204 CV en el eléctrico, 1.100 km combinados en el PHEV
La versión eléctrica está equipada con motor en el eje delantero de 204 CV y 310 Nm. La batería es de 69,2 kWh puede recorrer 517 km según homologación en el ciclo indio MIDC. Tiene una capacidad de carga de 90 kW en corriente continua, con capacidad para pasar del 30 al 80% de la carga en solo 35 minutos. Cuenta con la tecnología V2L y V2H, con la que se puede cargar dispositivos externos, incluso podría llegar a alimentar una casa entera.
En el caso del PHEV, combina un 1.5 atmosférico con un motor eléctrico más potente y una batería de solo 20,5 kWh que permite recorrer 115 km en modo eléctrico. Gracias al depósito de 52 litros, la autonomía aumenta a los 1.100 km. Es la opción más lógica para quienes realizan un recorrido rutinario cada día, y quieren tener la opción de recorrer grandes distancias sin la ansiedad de la autonomía.
Ambos modelos, una vez que entramos en el interior del habitáculo, llevan una pantalla central de más de 115 pulgadas, cuadro digital, diez altavoces Infinity, techo panorámico doble y un asistente de inteligencia artificial con modo karaoke que trae más de 8.000 canciones, tampoco esto debería ser algo para convencer a alguien de comprar este modelo, pero en un momento dado, puede ser un gran entretenimiento para la familia.
El sistema BaaS, la clave real del precio de entrada
Pero lo más sorprendente, lo que permite que el precio del vehículo sea tan bajo, es que MG ofrece el Battery as a Service. Esto quiere decir que el coche se compra sin la batería, y después, vas pagando por usarla, una especie de alquiler de batería, un sistema que está funcionando bien en China. Con esta fórmula, el coche se comercializa por solo 12.525 euros al cambio, unos 5.000 euros menos de lo que podría costar en caso de llevar la batería incluida. Después, se paga por kilómetros, alrededor de unos 440 euros por cada 10.000 km.
En el caso del PHEV, también se sigue la misma fórmula, aunque los precios son algo más elevados. Unos 19.600 euros al cambio en caso de comprar sin batería, unos 23.000 euros en caso de comprarlo con la batería.
El vehículo eléctrico sigue dando pasos en el mercado indio, cada vez con más presencia, siendo un cambio complicado dado el número tan elevado de población, y dada la normativa ambiental, pero, sin duda, necesario para uno de los países más contaminados del planeta, que cambiaría mucho en caso de que esta movilidad fuera puramente eléctrica. Ese es el objetivo, pero será un reto bastante complicado.









