Marco Antonelli sabía lo que significaba perseguir una carrera en el automovilismo sin contar con el respaldo económico necesario. Había competido, conocía las exigencias de la profesión y también había experimentado la frustración de quedarse sin recursos para continuar. Cuando su hijo Kimi Antonelli empezó a mostrar interés por las carreras, aquella experiencia pesó más que cualquier sueño de llegar a la F1.
«Mi padre no quería que compitiera porque el automovilismo es un deporte precioso, pero a la vez puede ser muy cruel», recordó el piloto de Mercedes en Austin. Su padre había vivido en primera persona las dificultades de abrirse camino sin recursos y temía que su hijo terminara enfrentándose a la misma situación.
«No quería que yo me enfrentara a las mismas decepciones a las que se enfrentó en su momento. Fue muy duro aceptarlo, quería protegerme. Vio la pasión y me dejó intentarlo», añadió Antonelli.
La historia tiene ahora otro escenario. A sus 20 años, el italiano acaba de conseguir la pole en Austin y afronta la posibilidad de proclamarse campeón del mundo, el más joven de la historia. La distancia entre aquel niño al que su padre quería proteger y el piloto que ocupa hoy uno de los asientos más importantes de la parrilla ayuda a entender lo que ha cambiado en su familia desde aquellos primeros años.
Marco Antonelli conocía el precio de perseguir su sueño
El padre de Kimi también fue piloto y terminó orientando su carrera hacia la gestión de equipos. La falta de respaldo económico había condicionado sus propias aspiraciones deportivas, hasta el punto de llevarle a crear su estructura de competición. Conocía bien un mundo en el que el talento resulta imprescindible, aunque muchas veces hace falta dinero para seguir avanzando.
Su preocupación tenía una razón muy importante. Quería evitar que su hijo Kimi dedicara años a perseguir una oportunidad que podía desaparecer por motivos económicos. En las categorías inferiores, cada paso exige recursos para competir, viajar y continuar progresando. Llegar a la Fórmula 1 requiere además que un equipo apueste por el piloto y le abra una puerta que muy pocos consiguen cruzar.
Marco no terminó apartando a Kimi de las carreras. Al contrario, cuando vio la pasión con la que su hijo se acercaba al automovilismo, decidió permitirle intentarlo. La familia siguió adelante y el joven italiano empezó un recorrido que acabaría llevándole desde el karting hasta Mercedes.
Mercedes apostó por Kimi Antonelli desde el karting
El respaldo de Mercedes resultó decisivo para que aquel camino pudiera continuar. La escudería incorporó a Antonelli a su programa de jóvenes pilotos en 2019, cuando todavía competía en karting. Desde entonces, el italiano fue avanzando por las categorías de formación hasta dar el salto a la Fórmula 1 en 2025, con apenas 18 años.
El propio piloto ha agradecido públicamente esa confianza. «Siempre estaré muy agradecido a Mercedes, porque fueron quienes apostaron por mí cuando era muy pequeño. Sin ellos no estaría aquí hoy», explicó en Austin. El apoyo del equipo le permitió seguir progresando hasta alcanzar la categoría en la que su padre había temido que nunca pudiera abrirse camino.
La llegada a Mercedes también supuso una responsabilidad enorme. Antonelli heredó en 2025 el asiento de Lewis Hamilton y tuvo que afrontar su primera temporada en la F1 siendo todavía un adolescente. Su padre sabía lo difícil que podía resultar esa transición. «Si corres con Mercedes, ocupas el asiento de Lewis Hamilton y tienes 18 años, el primer año en la Fórmula 1 es muy difícil», comentó Marco sobre aquella etapa.
Ahora, y aunque su enorme pilotaje no lo haga parecer, el italiano afronta su segundo año en la categoría con todas las probabilidades de ser campeón. La pole de Austin le colocó en una posición privilegiada para la carrera del domingo, aunque Antonelli ha insistido en que todavía queda trabajo por hacer antes de pensar en el título.

El padre de Antonelli sigue siendo su principal apoyo
La relación entre ambos ha cambiado con el paso de los años, aunque Marco continúa ocupando un lugar fundamental en la vida del piloto. Kimi le considera una de las personas que mejor le conocen y alguien capaz de ayudarle a gestionar los momentos más difíciles de una temporada. Su padre le ha transmitido conocimientos sobre las carreras, pero también le ha acompañado en su crecimiento personal.
«Mi padre es como mi roca. Es quien, junto con mi madre y el resto de la familia, mejor me conoce», explicó Antonelli. El italiano también destacó el esfuerzo que hace Marco para compaginar su trabajo, sus propios equipos y los viajes necesarios para acompañarle durante el campeonato.
Aquella primera resistencia a que su hijo compitiera nació del miedo a que tuviera que abandonar por las mismas razones que él. Con el tiempo, Marco vio que la pasión de Kimi merecía una oportunidad y aceptó que intentara alcanzar su objetivo. Mercedes se encargó de darle continuidad a ese camino, desde el karting hasta el ‘Gran Circo’.
Con todo, y para su padre, el éxito tiene también una dimensión personal: el niño al que quiso proteger de las dificultades económicas del automovilismo ha encontrado el respaldo que a él le faltó y está a las puertas de alcanzar aquello que durante años parecía tan difícil.









