El Mundial de F1 llega este fin de semana al circuito de Montreal y la cita tiene una importancia enorme para fabricantes como Honda más allá de los puntos en juego. En el Gran Premio de Canadá se cierra oficialmente el primer periodo de análisis del sistema ADUO, la herramienta que la FIA utiliza para vigilar que los motores de la parrilla mantengan una mínima igualdad.
Tras esta carrera, los comisarios examinarán los datos de telemetría acumulados para medir la potencia de cada fabricante y dictaminar quién tiene derecho a introducir mejoras urgentes.
Esta revisión llega en un momento crucial para la alianza entre Honda y Aston Martin. Los japoneses arrastran un retraso preocupante en el desarrollo de su unidad de potencia y necesitan esta ventana de alivio como agua de mayo. El coche verde sigue sufriendo en las rectas (aunque menos que a inicios de año) y la cita canadiense, con sus largas zonas de aceleración, expondrá de nuevo esas carencias antes de que la federación tome una decisión.
Las cuentas que dejan a Honda en evidencia
La normativa del sistema ADUO busca que las diferencias entre los motores no arruinen el espectáculo ni condenen a un equipo al ostracismo durante todo el año. El reglamento establece el límite en ese 2% de desventaja respecto al propulsor de referencia. Cuando un fabricante cruza esa línea, la FIA activa las ayudas mecánicas y financieras. Las marcas afectadas, como Honda, reciben de este modo una ampliación del presupuesto y más tiempo de desarrollo en el banco de pruebas para recortar la distancia con sus rivales sin romper el techo de gasto.
Las mediciones previas confirman que Mercedes cuenta ahora mismo con el propulsor de referencia en la parrilla. En el lado opuesto se encuentra Honda. Los datos estiman que el motor japonés sufre una pérdida de rendimiento cercana al 10%, una cifra más que alarmante, pues es una desventaja que se traduce en una pérdida de unos 100 CV de potencia en pista.
El equipo logró dar un pequeño paso al frente en el pasado Gran Premio de Miami, donde Alonso y Stroll consiguieron rodar más rápido y adelantar a los dos monoplazas de la escudería Cadillac, pero la brecha con el resto de la parrilla sigue siendo enorme.
La magnitud de este bache superó cualquier previsión de la propia FIA. El sistema se diseñó originalmente con cuatro niveles de ayuda, pensados para rescatar a fabricantes con un déficit máximo del 8%. La caída de Honda obligó a la federación a reaccionar de imprevisto y a crear una quinta escala especial para evitar que el proyecto se hunda de forma definitiva en la clasificación, con el riesgo de que el motorista optara por abandonar la categoría.
Honda y Aston Martin reciben más recursos
La activación de este último escalón del ADUO tras la cita de Montreal dará un balón de oxígeno económico a la fábrica de Sakura. Honda dispondrá de un límite de gasto adicional de 11 millones de dólares, una cantidad superior a los ocho millones que otorgaba el tramo anterior. Además, la FIA concede un pago único excepcional de ocho millones de dólares válido únicamente para este año 2026.
En la parte puramente mecánica, los ingenieros nipones recibirán un aumento en las horas de uso del banco de pruebas. El límite subirá hasta las 230 horas por periodo de evaluación.
Este tiempo extra en los laboratorios es la única vía para corregir los fallos de diseño y fiabilidad antes de llevar las piezas nuevas a los circuitos. El proceso de vigilancia no terminará aquí, ya que la federación realizará un segundo examen entre las carreras 6 y 11, y un tercero entre las citas 12 y 18 para reajustar los permisos según evolucione la parrilla.
Las modificaciones que serán permitidas por parte de la FIA abarcarán diferentes componentes del motor. Entre ellos se encuentran elementos de combustión, el turbocompresor, el sistema de escape, el ERS, los sistemas de refrigeración, sensores electrónicos, el MGU-K y diferentes aspectos de electrónica e hidráulicos del coche.

Un examen de reputación en Montreal
Con todo, el fin de semana en Canadá se presenta cuesta arriba para Fernando Alonso y Lance Stroll. El equipo va a afrontar las largas rectas de Montreal con la misma mecánica que llevan usando desde el inicio del año, con la certeza de que las piezas nuevas van a tardar unas semanas en llegar al box.
El coche tiene dos vías de agua difíciles de tapar en un trazado como este, ya que le falta velocidad en las rectas y tampoco tiene el apoyo aerodinámico necesario para encarar las curvas con confianza.
A los ingenieros japoneses les toca mover ficha de verdad y demostrar que pueden exprimir estas facilidades de la federación si quieren limpiar el orgullo de la marca. El reglamento les tiende una mano para abandonar los últimos puestos de la clasificación.









