George Russell partía como favorito para discutirle el título a Kimi Antonelli. Tenía más experiencia que su compañero y Mercedes disponía del coche de referencia de la parrilla. El campeonato, sin embargo, ha seguido otro guion. El italiano ha sido más regular y el británico ha alternado actuaciones muy distintas, desde dominar la clasificación hasta quedarse fuera de las primeras posiciones.
En México, Russell detalló dos aspectos de los monoplazas de 2026 que están afectando a su pilotaje. Su tendencia a acelerar pronto a la salida de las curvas aumenta el consumo de energía eléctrica. A eso se suma el comportamiento de los neumáticos traseros, sometidos a unas presiones que perjudican una conducción especialmente exigente con ese eje.
La aceleración temprana de Russell penaliza el consumo de energía
El británico suele buscar velocidad en la zona media de las curvas y, sobre todo, al salir de ellas. Abre gas pronto para recuperar velocidad cuanto antes, una forma de conducir que ha mantenido durante su carrera. Con las unidades de potencia de 2026, esa elección tiene un coste: necesita más energía eléctrica que otros pilotos para completar la vuelta.
«Siempre he sido un piloto que se centra en la parte media y en la salida de las curvas, lo que a menudo significa que acelero antes que la mayoría. Con estas nuevas unidades de potencia, eso implica que consumo más energía eléctrica y, en ocasiones, no es la forma más eficiente de pilotar para la unidad de potencia«, comentó en México.
Russell tiene que dosificar ahora una parte de su conducción que antes le permitía ganar tiempo. Mantener esa aceleración temprana puede favorecerle en la salida de una curva, pero le deja menos energía disponible para el resto de la vuelta. Antonelli ha gestionado mejor esa exigencia durante el campeonato y la diferencia entre ambos también se ha reflejado en sus resultados.
Las presiones de Pirelli castigan el desgaste de los neumáticos traseros
El comportamiento de las ruedas traseras es otro de los problemas que Russell arrastra durante la temporada. Ya había hablado de ello con Mundo Deportivo en septiembre, cuando comparó las presiones de los neumáticos de 2025 con las actuales. La temporada pasada, las delanteras trabajaban con una presión media superior a las traseras. En 2026, los valores son prácticamente iguales en ambos ejes.
Para un piloto que carga tanto trabajo sobre el tren trasero, esa diferencia tiene consecuencias. «Con mi estilo de conducción, normalmente soy más agresivo con el acelerador, lo que supone un mayor desgaste de los neumáticos traseros. Pero en este coche los neumáticos traseros no están funcionando tan bien», comentó entonces.
En México volvió a referirse a las condiciones que Pirelli establece para ese eje. «Las presiones de los neumáticos este año, especialmente en los traseros, han sido muy elevadas. Pirelli está dejando un margen de varios PSI, sobre todo en el eje trasero. Así que, una vez más, eso me ha perjudicado un poco por mi forma de afrontar las salidas de las curvas. El neumático trasero no lo soporta tan bien y también ha supuesto una desventaja en lo que respecta a la unidad de potencia».
El británico vinculó directamente estos dos aspectos con sus resultados: «Creo que esos dos factores han perjudicado mucho mi estilo natural de pilotaje y diría que probablemente ha sido lo que más me ha condicionado esta temporada«.
Las poles de Russell en Barcelona y Bakú, sus mejores fines de semana del año
La temporada de George Russell ha tenido contrastes difíciles de encajar. En Mónaco sufrió un fin de semana complicado; en Barcelona fue el más rápido en todas las sesiones y consiguió la pole. También ocupó la primera posición en la clasificación de Austria. Después encadenó carreras en las que se movió entre la quinta y la sexta plaza, antes de firmar otra pole en Bakú por ocho décimas. En Malasia, en cambio, solo pudo clasificarse octavo.
El británico ha recurrido a sus resultados de 2022 para mostrar hasta qué punto ha cambiado su regularidad. Aquel año terminó entre los cinco primeros en 19 de las 22 carreras, aunque Mercedes no tenía el coche más rápido. Esta temporada dispone de un monoplaza capaz de luchar por las victorias, pero no ha conseguido repetir sus mejores actuaciones con la misma frecuencia.
«Si tuviéramos la respuesta, podríamos repetirlo más a menudo. Esa ha sido parte de la dificultad este año, cierta confusión», comentó al recordar la distancia entre sus fines de semana más competitivos y aquellos en los que no consigue extraer el mismo rendimiento.
La referencia de Russell para medir su temporada no es Antonelli
La pelea con Antonelli ha tomado un rumbo distinto al previsto al comienzo del campeonato. El italiano ha sido más constante y está cerca de conquistar su primer título, mientras Russell intenta recuperar el nivel de Barcelona y Bakú. El británico trabaja desde hace siete años con psicólogos deportivos y prefiere evaluar sus propias actuaciones antes que utilizar a su compañero como única referencia.
Para describir esa mentalidad, el inglés compara la F1 con el golf y no tanto con el boxeo. George se ha marcado el objetivo de competir contra sí mismo, identificar qué hizo bien en sus mejores carreras y repetirlo. Por eso evita precipitarse con los cambios de configuración cada vez que un fin de semana termina por debajo de sus expectativas.
«Si termino segundo, tercero, cuarto o quinto, lo que me quitará el sueño o me dejará dormir tranquilo será mi rendimiento, no tanto esa posición», afirmó. «Las actuaciones están ahí. No he perdido la fe en que podamos hacerlo porque ya lo hemos demostrado».









