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40 MW de haz, 1 millón de voltios y la fuente de iones más bestia jamás construida: el banco de pruebas MITICA ya tiene sus dos últimas piezas y empieza el montaje final en primavera de 2027

40 MW de haz, 1 millón de voltios y la fuente de iones más bestia jamás construida: el banco de pruebas MITICA ya tiene sus dos últimas piezas y empieza el montaje final en primavera de 2027

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 09.10.2026 16:00

Camina por la llanura de Padua, en el noreste de Italia, y verás campos de maíz, naves industriales y alguna que otra casa de campo. Nada que sugiera que ahí, entre esos edificios anodinos, se está terminando de construir la máquina más potente jamás diseñada para crear y acelerar iones. No es un acelerador de partículas como el de Ginebra, con su anillo de 27 kilómetros. Es algo más pequeño, más compacto, pero igual de extremo. Se llama MITICA, mide unos 20 metros de largo, y en su interior va a ocurrir algo que ningún ser humano ha logrado antes: generar un haz de partículas que transporta 40 megavatios de potencia, aceleradas a un millón de voltios.

Imagina lo que suponen 40 megavatios: es más potencia de la que necesita una ciudad de 40.000 vecinos para el día a día. El millón de voltios es el impulso salvaje con el que viajan esos iones. Olvídate de la típica prueba académica; estamos ante el ensayo general y a escala real de uno de los sistemas más críticos de ITER, el colosal reactor de fusión del sur de Francia. Si MITICA cumple su promesa, sus inyectores de haces neutros lograrán lo que parece ciencia ficción: encender el plasma a 150 millones de grados para hacer realidad la energía de fusión.

Los ingenieros acaban de recibir las dos últimas piezas grandes del sistema. El 24 de septiembre, la fuente de iones más potente jamás construida llegó a la instalación tras un esfuerzo de adquisición europeo liderado por Fusion for Energy, con participación de empresas alemanas, italianas, españolas y húngaras. La otra pieza, el calorímetro que medirá la potencia del haz, ya estaba allí. El montaje final empezará en primavera de 2027. La puesta en marcha, en verano del mismo año.

Un millón de voltios, un milímetro de precisión

Lo que hace única a MITICA es la combinación de potencia y precisión. El haz de partículas que genera no es un chorro difuso. Es un rayo de iones acelerados de forma tan controlada que puede atravesar un campo magnético sin desintegrarse, atravesar un neutralizador que les quita la carga eléctrica, y llegar al plasma de ITER con la energía suficiente para calentarlo. Todo eso a un millón de voltios. A esa tensión, cualquier imperfección en el aislamiento, cualquier descarga eléctrica, cualquier partícula fuera de lugar, puede destruir componentes que cuestan millones.

La fuente de iones es la pieza más compleja. En su interior, cuatro pares de generadores de radiofrecuencia convierten gas hidrógeno o deuterio en plasma. Una rejilla tratada especialmente extrae los iones negativos de ese plasma. Y un acelerador de múltiples etapas los empuja hasta voltajes cercanos al millón de voltios. El resultado es un haz de partículas de 40 megavatios, el más potente jamás construido.

En el otro extremo del banco de pruebas, el calorímetro recibirá ese haz de frente. Es un instrumento diseñado para soportar una densidad de potencia de hasta 14 megavatios por metro cuadrado. Para ponerlo en contexto: la superficie del Sol recibe aproximadamente 1.360 vatios por metro cuadrado. El calorímetro de MITICA tiene que aguantar diez mil veces más. Y no solo aguantarlo, sino medirlo con precisión para caracterizar el perfil y la intensidad del haz.

El transformador que casi retrasa el proyecto

Casi ningún proyecto de esta envergadura se libra de los imprevistos. El de MITICA llegó por un fallo en el transformador de aislamiento de 1 megavoltio, una pieza crítica del sistema de alimentación eléctrica. Un fallo en un componente así no es una avería menor: es un parón de meses. En un primer cálculo, el retraso previsto era de aproximadamente diez meses.

El equipo optó por paralizar actividades, reorganizar el calendario, adelantar trabajos que podían hacerse sin el transformador operativo. La reparación está ya casi terminada, y el retraso se ha reducido de diez a cinco meses. «El equipo ha demostrado una capacidad de reacción impresionante», explican desde el proyecto. Mientras tanto, se están probando los paneles de refrigeración criogénica y preparando el siguiente hito eléctrico: llevar las fuentes de alimentación del acelerador a su tensión máxima de 1 megavoltio contra una carga ficticia, para demostrar que el sistema está listo para las condiciones reales de operación.

Es el tipo de trabajo que no aparece en los titulares. No hay fotografías espectaculares, no hay anuncios grandilocuentes. Solo ingenieros revisando aislamientos, midiendo corrientes de fuga, ajustando protecciones. Pero sin ese trabajo invisible, el haz de 40 megavatios no se puede ni encender.

Dos bancos de pruebas, una misma misión

MITICA no está solo en Padua. Comparte instalación con SPIDER, un banco de pruebas más pequeño que funciona desde 2018 y que se dedica exclusivamente a estudiar la producción y extracción de iones negativos. SPIDER ha sido el campo de entrenamiento. MITICA es el partido de verdad: reproduce el inyector completo a escala real y a plena tensión.

La relación entre ambos es la misma que hay entre un simulador de vuelo y un avión real. SPIDER permitió a los científicos entender cómo se comportan los iones negativos en condiciones controladas, cómo optimizar la extracción, cómo evitar que el plasma se degrade. MITICA tiene que demostrar que todo eso funciona cuando añades un millón de voltios y 40 megavatios de potencia.

El objetivo final es ITER. En el reactor que se construye en Cadarache, dos inyectores de haces neutros proporcionarán hasta 16,5 megavatios cada uno al plasma. Son parte del sistema de calefacción, junto con las ondas de radiofrecuencia y otros mecanismos. Sin ellos, el plasma no alcanza la temperatura necesaria para que la fusión produzca más energía de la que se invierte en calentarlo. MITICA es la garantía de que esos inyectores funcionarán cuando lleguen a Francia.

Lo que aún falta por demostrar

El montaje final empieza en primavera de 2027. La puesta en marcha, en verano. Pero eso no significa que el sistema esté listo ese mismo año. La puesta en marcha de una máquina de estas características es un proceso lento, por fases, que puede durar meses o años. Primero se enciende el sistema sin haz. Luego se prueba el haz a baja potencia. Después se sube gradualmente hasta los 40 megavatios. Cada paso requiere verificar que ningún componente se sobrecalienta, que no hay descargas eléctricas, que el vacío se mantiene.

Los retos técnicos son formidables. Mantener un millón de voltios de aislamiento en un entorno con plasma, con radiación, con campos magnéticos intensos, es un desafío de ingeniería que nadie ha resuelto antes a esta escala. Los iones negativos son frágiles: se destruyen fácilmente al chocar con otras partículas, y extraerlos del plasma sin perderlos por el camino requiere un diseño extremadamente cuidadoso. Y la integración de todos los sistemas —fuente, acelerador, neutralizador, calorímetro, alimentación eléctrica, refrigeración criogénica— es una tarea de coordinación que implica a decenas de empresas y centros de investigación de toda Europa.

No se sabe todavía cuándo estará MITICA plenamente operativa. El proyecto no ha publicado una fecha para el primer haz de 40 megavatios. Lo que sí se sabe es que, cuando ocurra, será la primera vez que alguien genere un haz de partículas con esa potencia y esa energía en un laboratorio. Y que ese logro, aunque invisible para el gran público, será un paso decisivo para que la fusión nuclear deje de ser una promesa y empiece a ser una realidad.

EL GARAJEvia El Garaje

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