Mazda sigue avanzando a su ritmo, más bien apostando por lo que nadie más apuesta ahora, los motores de gasolina, de hecho, no solo mantiene los que ha montado en sus vehículos, es que está fabricando nuevos, como el Skyactiv-Z, un cuatro cilindros en línea de 2,5 litros que estará en el mercado a partir del próximo año y que sustituirá al Skyactiv-G y Skyactiv-X, con combustión lambda 1, lo que quiere decir que tiene una mezcla estequiométrica, tiene un catalizador de tres vías, y un diseño que se ha concebido para la hibridación y así poder cumplir con la Euro 7 y la LEV4 y Tier 4 en Estados Unidos.
Por el momento, Mazda se guarda las cifras, aún no las ha dado a conocer, ni la potencia de este nuevo motor ni cuál será el consumo, solo se sabe que el primer coche en montarlo será el nuevo CX-5, y un sistema híbrido que ha sido diseñado por la propia marca.
Mazda y el nuevo motor Skyactiv-Z
Conviene enfocarse a las palabras de Mazda, porque del Skyactiv-Z se han dicho muchas cosas de formas distintas. La marca anunció el motor en su hoja de ruta de 2024 y dice que usa el método de combustión lambda uno, un método teórico, y que consigue una alta eficiencia térmica mediante una combustión de mezcla superpobre en un rango amplio de revoluciones, de bajas a altas, para lograr buen comportamiento ambiental y de conducción.
Lambda 1 es la proporción estequiométrica, unos 14,7 kg de aire por cada kilo de gasolina, con la que el catalizador de tres vías funciona al máximo para limpiar óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono e hidrocarburos. Mezcla superpobre significa justo lo contrario, mucho más aire del necesario. Las dos ideas parecen contradictorias, y Mazda no ha explicado cómo se combinan; lo que sí parece claro es que conserva el catalizador de tres vías, la clave para cumplir los límites de NOx de la Euro 7.
Eso matiza la idea, repetida en algunas informaciones, de que el Skyactiv-Z sea una vuelta a un motor convencional. Otras lo describen como una evolución del Skyactiv-X, que combinaba chispa y autoencendido con la tecnología SPCCI, y de cuya complejidad y coste se ha hablado mucho. Mazda lo llama el motor de combustión ideal, y dice que el Z será aún más eficaz que el X en ese rango de funcionamiento.
2,5 litros y un seis cilindros en línea al CX-5
El Skyactiv-Z va a ser un 2,5 de cuatro cilindros, y Mazda ha dicho que la tecnología llegará también a sus seis cilindros en línea, y que habrá versiones de pura combustión y versiones híbridas. Sería el primer motor nuevo de la marca desde 2014, años en los que ha ido refinando el Skyactiv-G, el 2.0 de gasolina que estrenó en 2011 una relación de compresión de 14:1, muy alta para un motor de gran serie, y el Skyactiv-X, que llegó en 2019 al Mazda3 y al CX-30, con unos 186 CV en la ficha europea.
El X anunciaba una relación de compresión de 16:1 y una eficiencia entre un 20 y un 30% superior a la del G, según Mazda, aunque en uso real no siempre se notó a la hora de conducirlo. Hoy el Z viene a reemplazarlos a todos.
El primer modelo ya tiene nombre, el CX-5. La tercera generación empezó a venderse con un 2.5 con microhibridación, y Mazda ha confirmado que durante 2027 llegará una versión con Skyactiv-Z y un sistema híbrido propio, el primero que desarrolla en casa, porque hasta ahora tiraba de la tecnología de Toyota en modelos como el CX-50. El CX-5 se fabrica solo en Japón, en la planta de Hofu, así que el éxito del híbrido es importante para mantener el precio.
Otros modelos vendrán después, se espera que lleguen al Mazda3 y al CX-30, aunque Mazda no lo ha confirmado. Y como el motor se ha diseñado para ser electrificado desde el principio, la electrificación puede ir de un microhíbrido a un extensor de autonomía de un eléctrico.
La normativa Euro 7 y Mazda
La normativa Euro 7 ya no es cosa del futuro, empieza a ser obligatoria para los coches nuevos fabricados a partir del mes de noviembre de este año, y obligatoria en todas las matriculaciones a partir del mes de noviembre del año que viene. Se recortan las emisiones y se fijan límites para desgastes de frenos y neumáticos. Afectado se ve el MX-5 previsto para el próximo año, pierde el 2.0 de 184 CV, solo está disponible el 1.5 de 136 CV.
Hay que aclarar que Mazda no renuncia a la electrificación, solo que sigue apostando por los motores de combustión hasta que la normativa lo permita. Pero ya cuenta con plataformas propias y vehículos eléctricos de cara a los próximos años, así como acuerdos de colaboración y alianzas para las baterías.
Pero su enfoque es multisolución, el motor térmico aún tiene recorrido, ya no solo en Europa y Estados Unidos pese a las emisiones, sino también en otros lugares del mundo. Uno de sus argumentos, y que es válido, es que los híbridos bien resueltos y trabajados pueden ser menos contaminantes que un coche 100% eléctrico. Hay otros mercados mundiales donde puede seguir usando los motores de combustión sin nada de electrificación, y Mazda también mira a esos lugares.









