Ford ha decidido pasar de revisar motores de vez en cuando a hacerlo diariamente. Y el cambio, según la propia compañía, ya está dando sus primeros frutos en forma de un menor número de reclamaciones por garantía.
El secreto que tenían en Valencia y se ha exportado a otras fábricas
Durante años, Ford ha tenido un ritmo bastante relajado en sus líneas de montaje y es que sacaba un motor de la cadena de producción cada tres meses para desmontarlo por completo y buscar posibles fallos. Todo cambió cuando la empresa se fijó en lo que ocurría en su planta de Valencia.
Allí, los trabajadores encargados desmontaban un motor cada día. Los resultados hablaban por sí solos y es que esos motores eran los que mejor calidad registraban en toda la compañía. Ford no tardó en tomar nota y decidió extender esa práctica a todas sus plantas de motores, incluida la de Essex en Canadá.
El “truco” es tan sencillo como exigente. Hay que desarmar uno al azar cada jornada, mirarlo con lupa y aprender de cualquier desviación, por pequeña que sea.
La inteligencia artificial entra en la ecuación
No se trata solo de más trabajo manual. Ford ha incorporado inteligencia artificial para identificar de antemano qué motores podrían tener problemas.
El sistema monitoriza puntos clave de la línea de producción y detecta anomalías en los procesos. Cuando la IA sospecha que alguna pieza podría estar fuera de las tolerancias, lanza alertas amarillas o rojas. Los operarios saben exactamente qué parte del motor deben revisar con más atención durante el desmontaje.
Neil Wilson, gerente de la planta de Essex, explicó que esta combinación de desmontaje diario y monitorización predictiva permite anticiparse a fallos que antes solo se detectaban cuando los motores ya estaban montados en los coches de los clientes.
Primeros resultados ya perceptibles: menos reclamaciones
Aunque es pronto para cantar victoria, Ford asegura que ya observa una bajada notable en el número de reclamaciones por garantía. Estos datos intentan predecir, a partir de los primeros meses de uso, qué problemas podría tener un vehículo a lo largo de su vida.
Para una marca que ha cargado con un historial de llamadas a revisión bastante extenso, este paso se considera importante. Ford lidera las estadísticas de llamadas a revisión en muchos mercados, pero la mayoría corresponden a generaciones anteriores de vehículos. Los directivos confían en que las mejoras en control de calidad de hoy se traduzcan en menos sustos para los conductores dentro de unos años.
Más que un cambio de procedimiento
Este nuevo enfoque refleja un cambio cultural en Ford y es que la marca ha pasado de de reaccionar ante los problemas a intentar evitarlos desde la fábrica. Desmontar un motor completo cada día supone un esfuerzo notable en tiempo y recursos, pero la empresa considera que es la mejor inversión posible para recuperar confianza del público.
De momento, el truco que funcionaba en Valencia ya se ha convertido en práctica estándar en otras fábricas de Ford y si los números mejoran, se exportará a todo el globo.













