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La plataforma solar que genera energía donde la necesitan los oleoductos y los proyectos de captura de carbono ya tiene el primer diseño, impulsado por una subvención de 3,2 millones de euros y basado en la experiencia del proyecto Merganser en el Mar del Norte

La plataforma solar que genera energía donde la necesitan los oleoductos y los proyectos de captura de carbono ya tiene el primer diseño, impulsado por una subvención de 3,2 millones de euros y basado en la experiencia del proyecto Merganser en el Mar del Norte

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 01.08.2026 13:00

En el fondo del mar, a cientos de kilómetros de la costa, hay tuberías que transportan petróleo y gas, proyectos que entierran dióxido de carbono para siempre y sensores que vigilan silenciosamente el fondo oceánico. Toda esa infraestructura necesita energía. Y hasta ahora, conseguirla era como intentar llevar electricidad a una cabaña en medio del monte: o se tiende un cable kilométrico (carísimo y vulnerable), o se instala un generador diésel (contaminante y con necesidad de repostaje constante).

La empresa neerlandesa-noruega SolarDuck y el Instituto de Investigación Marítima de los Países Bajos (MARIN) acaban de recibir 3,2 millones de euros del gobierno holandés para desarrollar una alternativa mucho más elegante: una plataforma solar flotante que genera energía limpia justo donde se necesita, sin necesidad de tendidos eléctricos submarinos ni combustible fósil . El programa, bautizado como «Steady Seas», quiere convertir lo aprendido en el Mar del Norte en un diseño robusto listo para la industria .

El problema de dar energía a un «pulpo» submarino

Para entender por qué esto es importante, pongamos un ejemplo cotidiano. Imagine que tiene un jardín enorme y quiere poner una fuente decorativa en el fondo, pero no hay enchufe cerca. Su única opción es tender un cable desde la casa, pasando por todo el césped, o poner un generador de gasolina que haya que repostar cada dos días.

Eso es exactamente lo que ocurre con los proyectos energéticos en alta mar. Las plataformas de petróleo y gas, los sistemas de captura de carbono (CCS) y los equipos de monitoreo remoto dependen de largos cables submarinos, umbilicales o generadores diésel para funcionar. Estas soluciones son caras, difíciles de instalar, vulnerables a roturas (un ancla arrastrada puede dejar todo a oscuras) y, además, emiten CO₂, lo que resulta contradictorio en proyectos que buscan precisamente reducir emisiones.

La plataforma que propone SolarDuck es como tener un pequeño huerto solar portátil que se coloca encima del mar, junto a la tubería o el sensor que necesita energía. Genera electricidad in situ, la almacena en baterías para los momentos sin sol y la distribuye a los equipos submarinos . Es una solución que se puede reubicar, que no contamina y que reduce los costes a largo plazo.

La experiencia que viene del Mar del Norte

Esta nueva fase no nace de la nada. Desde 2024, SolarDuck tiene instalado en el Mar del Norte holandés, a unos 12 kilómetros de la costa, un proyecto piloto llamado Merganser . Es una pequeña planta de 0,5 megavatios (suficiente para abastecer a unos cientos de hogares) compuesta por seis plataformas interconectadas con forma de triángulo .

Lo que hace especial a Merganser es cómo se comporta en el agua. Su diseño triangular está pensado para flotar varios metros por encima de las olas, siguiendo el movimiento del mar «como una alfombra» . Esto mantiene los paneles solares secos, limpios y estables, protegiéndolos del agua salada y del oleaje extremo que puede haber en el Mar del Norte, uno de los mares más hostiles del mundo. De hecho, esta tecnología ha recibido la primera certificación mundial para este tipo de instalaciones .

Durante dos años, Merganser ha estado monitorizado por más de 180 sensores que recogen datos sobre su comportamiento estructural, su resistencia a las olas y su rendimiento eléctrico . Esa información, como un cuaderno de bitácora muy detallado, es la que ahora servirá de base para el nuevo diseño.

Lo que aporta el nuevo proyecto Steady Seas

Con la financiación de 3,2 millones de euros, el programa Steady Seas coge toda esa experiencia y la transforma en un diseño industrial . El objetivo es el Offshore Floating Power & Utility Hub (OFPH), una plataforma concebida no solo para generar electricidad, sino para convertirse en un nodo de servicios: proporcionar energía, comunicaciones y otros suministros a activos remotos .

En este proyecto, SolarDuck lidera el diseño e integración de sistemas, mientras que MARIN, con su amplia experiencia en dinámica de buques y estructuras marinas, se encarga de la parte más delicada: los análisis hidrodinámicos . Van a simular cómo se comportará la plataforma ante el oleaje real y extremo, cómo responderán los sistemas de amarre (las cuerdas que la mantienen sujeta al fondo) y cómo afectará el movimiento a los equipos y a los cables que conectan con la infraestructura submarina .

Don Hoogendoorn, director técnico de SolarDuck, lo explica con claridad: «Los desafíos técnicos de dar energía a activos tan lejos de la costa son significativos, desde el comportamiento del amarre hasta la integración con la infraestructura submarina. Este programa nos da los medios para diseñar y validar respuestas robustas antes de desplegar la solución en el mar» .

Un paso clave en la transición energética

Este desarrollo llega en un momento clave. Cada vez hay más actividad en aguas profundas, desde nuevos proyectos de extracción hasta iniciativas de captura de carbono, y todos necesitan energía de forma fiable. La plataforma de SolarDuck no solo es una alternativa más limpia, sino que puede ser más económica a largo plazo y, sobre todo, desbloquear inversiones que ahora se frenan por los altos costes de conexión .

El siguiente paso, si todo va bien, será pasar a la demostración en condiciones operativas reales, de la mano de socios industriales . La idea es que la plataforma no sea un «experimento», sino una herramienta comercial que pueda alquilarse o comprarse para dar servicio a proyectos de oil & gas, almacenamiento de carbono o incluso a futuras explotaciones mineras submarinas .

La tecnología de SolarDuck no busca sustituir los grandes parques eólicos marinos, sino complementarlos. Ofrece una solución para casos concretos donde se necesita una fuente de energía compacta, móvil y sin emisiones. Es un pequeño paso, pero con un gran impacto para resolver uno de los problemas más antiguos de la industria offshore: cómo llevar el «enchufe» al fondo del mar sin gastar un dineral ni contaminar el planeta.

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