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Parece un edificio industrial a medio construir, con la estructura de hierro al aire, pero es una batería de 40 pisos: sube bloques de hormigón cuando sobra electricidad y los deja caer cuando falta, sin litio y sin una gota de agua

Parece un edificio industrial a medio construir, con la estructura de hierro al aire, pero es una batería de 40 pisos: sube bloques de hormigón cuando sobra electricidad y los deja caer cuando falta, sin litio y sin una gota de agua

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 03.08.2026 16:00

Si ves al lado de un parque eólico una mole de hormigón y acero que parece un rascacielos a medio terminar, con su esqueleto metálico expuesto como si los obreros se hubiesen ido a medio hacer la obra, aviso: no es lo que parece. Y es que esa estructura está en China y es una batería. Una batería de cuarenta pisos que no usa litio, no necesita agua y no se degrada con el tiempo. Una batería que, en lugar de complejas reacciones químicas, se basa en la fuerza más sencilla y antigua del universo: la gravedad.

Un edificio del tamaño de un rascacielos que no alberga oficinas, sino toneladas de energía limpia. Eso es exactamente lo que ha cobrado vida en Rudong, una localidad china situada junto a un parque eólico al norte de Shanghái. Con sus imponentes 148 metros de altura y una superficie que equivale a casi dos campos de fútbol, este gigante de la ingeniería —bautizado como EVx por sus creadores, Energy Vault— parece un juego de construcción a escala monumental diseñado para salvar el planeta.

El secreto de su magia está en algo tan cotidiano como la gravedad. Cuando el viento sopla con fuerza y los aerogeneradores vecinos producen más electricidad de la que la gente necesita, el sistema se pone en marcha. En lugar de desperdiciar ese excedente, unos enormes polipastos mecánicos lo aprovechan para izar bloques gigantescos de 35 toneladas hasta lo más alto de la estructura. Al quedarse suspendidos en el aire, esos bloques se convierten en «baterías mecánicas» que custodian la energía de forma segura y limpia. Lo más bonito de este diseño es que esos bloques no dañan el entorno: se fabrican con tierras excavadas de la zona y cenizas de residuos industriales locales, cerrando un círculo perfecto de sostenibilidad.

El verdadero espectáculo ocurre cuando el viento amaina, el sol se pone y las familias vuelven a casa a encender la luz. En ese momento de máxima demanda, los bloques comienzan a bajar de forma pausada y controlada. Al descender, su propio peso activa unos generadores que transforman la caída en electricidad líquida y constante. Gracias a su imponente fuerza, el sistema es capaz de entregar una potencia de 25 megavatios y sostener el suministro durante cuatro horas seguidas, alcanzando una capacidad total de 100 megavatios-hora.

Lo que más asombra a la comunidad científica es que las pruebas de rendimiento en Rudong han arrojado una eficiencia del 83% en este viaje de ida y vuelta. Para que te hagas una idea, este porcentaje sitúa a esta estructura de hormigón al mismo nivel de rendimiento que las mejores centrales hidroeléctricas del mundo, pero con una ventaja crucial: no necesita inundar valles ni alterar el cauce de ningún río. Es una alternativa limpia que durará más de 35 años sin perder facultades, demostrando que para almacenar el futuro de la energía renovable, a veces solo hace falta mirar los principios físicos más puros y sencillos.

La necesidad de almacenar energía

Estamos ante el eterno problema. La energía solar y eólica son intermitentes; se produce un excedente cuando hay sol o viento, y escasea cuando no. Es por ello que se necesita almacenamiento para equilibrar la oferta y la demanda. Actualmente, el 90% del almacenamiento mundial son centrales hidroeléctricas de bombeo, que tienen limitaciones geográficas y ambientales.

La dependencia del litio y otros minerales estratégicos para las baterías tradicionales presenta problemas geopolíticos y ambientales. Su extracción, así como su reciclaje una vez acaba su vida útil presentan riesgos ambientales, mientras que el control de estos minerales, sobre todo del litio, considerado oro blanco en la actualidad, está concentrado en unos pocos países y los demás dependen de la importación entregando gran poder geopolítico a los que cuentan con el control de estos minerales.

Así funciona la batería de gravedad

El sistema EVx de Energy Vault utiliza un principio básico en física, la energía potencial gravitatoria. Imagina que subes una montaña rusa o sostienes una manzana en el aire: por el simple hecho de estar arriba, la gravedad la atrae hacia el suelo. Cuanto más pesado sea el objeto y más alto lo subas, más energía acumula. En el momento en que lo sueltas, esa energía guardada se libera y se convierte en velocidad de caída.

En este caso concreto, cuando sobra electricidad, se utilizan motores para elevar bloques de 25-35 toneladas hasta la cima (148 metros). Cuando se necesita energía, los bloques descienden de forma controlada. Su movimiento acciona generadores que convierten la energía mecánica en eléctrica. Es el mismo principio que el hidroeléctrico de bombeo, pero reemplaza el agua y los embalses por bloques sólidos y una estructura vertical. Esto elimina la dependencia de agua y la evaporación.

El proyecto de Rudong en cifras

El proyecto de Rudong en Jiangsu, China, destaca por su diseño circular y alta eficiencia, combinando 25 MW de potencia con 100 MWh de capacidad junto a un parque eólico. Con 148 metros de altura y bloques de construcción de 35 toneladas hechos de residuos locales e industriales (tierras excavadas, cenizas, residuos de minería), lo que promueve una economía circular, el sistema logra una eficiencia de ida y vuelta (RTE) cercana al 83%, igualando a centrales hidroeléctricas de primer nivel.

Ventajas y desventajas

Como todo en la vida, este proyecto innovador tiene sus pros y sus contras. En la cara de la moneda está que al no usar litio ni minerales raro reduce la dependencia de cadenas de suministros volátiles y el impacto ambiental de su extracción. Además, a diferencia del bombeo hidroeléctrico, no necesita agua ni está sujeto a evaporación o filtraciones. Por otro lado, la compañía asegura al menos 35 años de vida útil sin degradación del medio de almacenamiento. No hay autodescarga química, por lo que la energía almacenada no se pierde con el tiempo. Por no hablar de que recicla residuos industriales como materia primea para los bloques.

En la cruz, requiere una enorme estructura y una inversión considerable, por lo que no es tan versátil como las baterías tradicionales. Aunque su 83% es bueno, las baterías de litio pueden superar el 86-90%. Además, la baja densidad energética significa que ocupa mucho espacio en comparación con las baterías de litio.

El futuro: ¿revolución o complemento?

El éxito de Rudong ha llevado a acuerdos para desplegar esta tecnología en otros lugares como Sudáfrica. Energy Vault ha firmado un acuerdo con la compañía eléctrica estatal Eskom para desplegar hasta 4 GWh de almacenamiento gravitacional en la región de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC), comenzando con un sistema en la central de Hendrina. Además, la empresa se ha asociado con el estudio de arquitectura SOM para integrar esta tecnología en rascacielos, convirtiendo edificios en sus propias baterías de emergencia.

La conclusión principal es que el sistema EVx no reemplazará a las baterías de litio, sino que las complementará como una solución de almacenamiento de larga duración y estabilización de la red, especialmente valiosa en el contexto de la transición energética.

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