Hennessey Special Vehicles acaba de presentar su nuevo proyecto, el Blackbird, un hiperdeportivo que rompe con la tendencia actual de pantallas, híbridos y asistencias electrónicas para apostar por la conducción analógica.
Fabricado en Sealy, Texas, el Blackbird es el tercer gran hiperdeportivo que sale de los talleres de Hennessey, después del Venom GT y del Venom F5. Pero a diferencia de sus hermanos mayores, este modelo no busca batir récords de velocidad ni presumir de cifras extremas. Su obsesión es otra, busca la mejor conexión entre el conductor y máquina.
Un homenaje al avión espía más famoso de la historia
El Blackbird rinde tributo al legendario SR-71 Blackbird de Lockheed, uno de los aviones más icónicos jamás construidos, y esa inspiración va mucho más allá de la etiqueta. Las proporciones alargadas del coche, su línea de tensión lateral —que imita el punto donde se unen las superficies superior e inferior del avión— y unos estabilizadores verticales activos que se despliegan de forma automática son guiños directos a la aeronave.
Ese detalle de los estabilizadores tiene, además, una curiosidad simpática: se activan al alcanzar los 114 km/h y lo hacen con una inclinación de 71 grados, en un pequeño juego numérico que también coincide con el número total de unidades que se fabricarán. No es la única referencia aeroespacial y es que el diseño del escape, con su característica forma de diamante repartida en cuatro salidas, se inspira en el avión Bell X-1, la nave que en 1947 se convirtió en la primera en superar la velocidad del sonido con el piloto Chuck Yeager a los mandos.

Motor V8 sin turbo ni ayuda eléctrica
Bajo el capó —o, mejor dicho, bajo un cristal trasero pensado para poder admirarlo— late un V8 atmosférico de 6.2 litros desarrollado junto a Ilmor Engineering. Sin turbos y sin ningún tipo de asistencia híbrida, el objetivo de Hennessey es que esta mecánica se convierta en el motor de combustión atmosférico más potente y de mayor régimen jamás montado en un coche de calle: entre 800 y 850 CV y un giro capaz de superar las 9.000 revoluciones.
Con esas cifras, la marca texana promete un salto de 0 a 100 km/h en apenas 2,5 segundos y una velocidad máxima de 220 mph (354 km/h). Toda esa potencia se transmite exclusivamente a las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual de seis velocidades con palanca de gatillo expuesta, sin posibilidad de elegir automático ni tracción total. Es una decisión de marca, no una limitación técnica.

Cero pantallas, mucha piel y un reloj de whisky
Si algo define al Blackbird por dentro es lo que no tiene. No hay pantalla de infoentretenimiento, no hay displays digitales y tampoco existen botones en el volante. En su lugar, un gran cuentarrevoluciones analógico ocupa el centro del salpicadero como protagonista absoluto, acompañado de una llave física de contacto y controles puramente mecánicos.
La conectividad no desaparece, simplemente se esconde. La navegación, Apple CarPlay o Android Auto funcionan a través del propio teléfono del conductor, alojado en un soporte diseñado a medida por Hennessey, mientras un sistema de altavoces premium se encarga del sonido. Como detalle curioso, el salpicadero incluye de serie una brújula de estilo aeronáutico, con la posibilidad de añadir un reloj analógico como opción.
Pensado para viajar, no solo para lucirse
Pese a su vocación deportiva, el Blackbird no ha sido concebido como un coche de circuito. Hennessey lo presenta como un vehículo capaz de recorrer más de 1.300 kilómetros en un solo día, con suficiente espacio para dos maletas de cabina en el maletero delantero, compartimentos adicionales en la zona trasera, cuatro portavasos y una suspensión adaptativa que busca el equilibrio entre firmeza deportiva y confort de largo recorrido. Las puertas de tipo mariposa y una cabina más amplia que la del Venom F5 completan esa vocación de gran turismo.
Solo 71 unidades y un precio que roza los tres millones
La producción se limitará a 71 ejemplares en todo el mundo, con un precio de partida de 2,5 millones de dólares antes de impuestos. Aunque la llegada a los primeros clientes está prevista entre 2029 y 2030, más de dos tercios de las unidades ya tienen dueño, incluso antes de su presentación pública, que tendrá lugar el 14 de agosto en el evento The Quail, en California.
Con el Venom F5 acercándose al final de su ciclo de producción hacia 2028, el Blackbird se perfila como el nuevo buque insignia de Hennessey.
Ficha técnica del Hennessey Blackbird
| Apartado | Especificación |
| Motor | V8 atmosférico de 6.2 litros, desarrollado con Ilmor Engineering |
| Potencia objetivo | 800 – 850 CV |
| Régimen máximo | Más de 9.000 rpm |
| Aceleración 0-100 km/h | 2,5 segundos |
| Velocidad máxima | 354 km/h |
| Activación estabilizadores | 114 km/h |
| Transmisión | Manual de 6 velocidades con palanca de gatillo expuesta |
| Tracción | Trasera (RWD) |
| Chasis | Estructura monocasco de fibra de carbono bespoke |
| Carrocería | Fibra de carbono |
| Suspensión | Adaptativa, arquitectura de suspensión interior |
| Peso objetivo | Menos de 1.360 kg (3.000 lbs) |
| Neumáticos | Michelin Pilot Sport Cup 2 |
| Llantas | Dos diseños exclusivos Hennessey |
| Ayudas a la conducción | Control de tracción y ABS |
| Interior | Sin pantallas, cuentarrevoluciones analógico central, controles físicos |
| Almacenaje | Maletero delantero para 2 maletas de cabina + espacio trasero e interior |
| Autonomía diaria estimada | Más de 1.300 km en un solo día |
| Unidades producidas | 71 ejemplares |
| Precio de partida | 2,5 millones de dólares (antes de impuestos) |
| Producción y montaje | Sealy, Texas |
| Inicio de entregas | 2029 – 2030 |
GALERÍA
· 43 fotos
Ver todas

+38

+36













