Del 3 al 9 de agosto, las carreteras españolas van a estar bajo lupa. La DGT ha puesto en marcha una campaña específica para vigilar cómo circulan los conductores en cuanto a velocidad se refiere, una medida que responde a una de las causas más repetidas cuando se analiza por qué se produce un accidente mortal.
En 2024, ir demasiado rápido apareció como factor determinante en 307 siniestros con víctimas mortales, lo que equivale a algo más del 22% de todos los casos registrados por la DGT ese año. Dicho de otra forma por cada cinco muertes en carretera, más de una tiene la velocidad como protagonista.
Vigilancia reforzada, también en Europa
La campaña no es exclusiva de España. Forma parte de una acción coordinada dentro de RoadPol, la red europea de policías de tráfico, así que estos días muchos países del continente estarán haciendo lo mismo al mismo tiempo. Aquí, los agentes de Tráfico de la Guardia Civil trabajarán junto a policías autonómicas y locales que quieran unirse al operativo, cubriendo carreteras convencionales, autopistas, autovías y también tramos urbanos.
Agoste es clave, más coches en la carretera significa, casi automáticamente, más riesgo, y por eso se ha decidido concentrar los esfuerzos precisamente ahora, prestando especial atención a los puntos donde históricamente se acumulan más siniestros.
Cinco radares nuevos entran en funcionamiento
Coincidiendo con el arranque de esta campaña, se estrenan cinco puntos de control nuevos: uno fijo y dos de tramo que miden en ambos sentidos. Están repartidos entre las provincias de Soria, Segovia y Albacete, en carreteras como la CL-101, la N-110 y la CM-412.
Aquí hay un detalle que conviene tener en cuenta y es que durante el primer mes, estos radares no van a sancionar directamente. Los conductores que superen el límite recibirán primero un aviso informativo, a modo de advertencia, y solo pasado ese periodo empezarán a llegar las multas de verdad.
Un problema que muchos reconocen y pocos corrigen
Lo llamativo es que la mayoría sabe que va rápido y aun así lo hace. Las encuestas muestran que alrededor del 60% de los conductores españoles admite abiertamente haber superado los límites en carreteras convencionales de forma deliberada. En vías urbanas, casi la mitad reconoce lo mismo, y en autopistas y autovías la cifra sube por encima del 60%.
Según la Estrategia Española de Seguridad Vial 2030, uno de los focos prioritarios dentro de la política de tolerancia cero hacia las conductas más arriesgadas al volante. La velocidad ocupa el tercer puesto entre los factores que más se repiten en los siniestros de tráfico.
Las cifras que maneja el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte son contundentes. Bajar la velocidad media apenas 1 km/h en las carreteras de la Unión Europea evitaría más de 2.200 muertes al año. En el sentido contrario, subir 10 km/h dispara el riesgo de un accidente mortal hasta en un 220%.
El impacto es todavía más brutal cuando hablamos de peatones. A 30 km/h, la probabilidad de que un peatón atropellado muera ronda el 5%. A partir de 80 km/h, prácticamente no hay margen de supervivencia.
Lo que dice la normativa
En vías interurbanas, el límite general para coches y motos es de 120 km/h en autopistas y autovías, y de 90 km/h en carreteras convencionales, sin que se pueda superar ni siquiera para adelantar. En ciudad, la norma general marca 20 km/h en calles de plataforma única, 30 km/h en vías de un solo carril por sentido y 50 km/h cuando hay dos o más carriles; en travesías, el límite también es de 50 km/h.
Saltarse estos límites tiene consecuencias económicas y también en el carné: las multas van de 100 a 600 euros, con una pérdida de hasta seis puntos. Y si el exceso es muy grave, deja de ser una simple sanción administrativa: el Código Penal, en su artículo 379, considera delito superar en 60 km/h el límite en vías urbanas o en 80 km/h en vías interurbanas, con posibilidad de prisión, multa, trabajos comunitarios y retirada del derecho a conducir.













