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35% menos de peso, más del 50% de materiales sostenibles y fibra de carbono reciclada: el proyecto europeo FOREST aligera coches, autobuses y aviones

35% menos de peso, más del 50% de materiales sostenibles y fibra de carbono reciclada: el proyecto europeo FOREST aligera coches, autobuses y aviones

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 09.09.2026 10:20

Cada kilo que pesa un vehículo es un kilo que hay que mover. Y moverlo, claro, cuesta energía. Esta ecuación, tan simple como implacable, lleva décadas quitándole el sueño a la industria del transporte: cómo fabricar vehículos más ligeros sin poner en riesgo nuestra seguridad ni la durabilidad del viaje. Porque aligerar no es un simple capricho de eficiencia, es una urgencia real para frenar el consumo de combustible y las emisiones de CO₂. En un planeta que necesita respirar y frenar el cambio climático, cada gramo cuenta.

Europa se ha propuesto atajar el problema de raíz. Con este objetivo nace el proyecto FOREST, que cuenta con una inversión de 4,38 millones de euros del programa Horizon Europe y el liderazgo del centro tecnológico español AIMPLAS. Su logro ha sido desarrollar y poner a prueba nuevos materiales compuestos que prometen transformar la fabricación de coches, autobuses y aviones. El reto no se queda corto: rebajar el peso de las piezas entre un 30% y un 35% manteniendo la máxima resistencia y seguridad. ¿Lo mejor? Se consigue utilizando más de un 50% de componentes sostenibles, uniendo resinas ecológicas con fibra de carbono reciclada y aditivos especiales que, además, protegen contra el fuego o las interferencias electromagnéticas.

Y no hablamos de teorías sobre el papel. La prueba de este éxito son tres prototipos reales: una tapa de batería para coches eléctricos, un panel de techo para cabinas de avión y un perfil estructural para el techo de un autobús. Todos han superado con nota los exámenes de resistencia, demostrando que cuidar el planeta, aligerar peso y viajar seguros son metas que pueden ir de la mano. «FOREST demuestra que la sostenibilidad, la reducción de peso y la seguridad no están reñidas. Al integrar materiales biológicos, fibra de carbono reciclada y propiedades multifuncionales, estamos redefiniendo los materiales del futuro para una movilidad mucho más limpia», destaca Fernando Ramos, coordinador del proyecto en AIMPLAS.

Un cambio de paradigma: de los materiales fósiles a los biocompuestos

La industria del transporte ha dependido durante décadas de los materiales compuestos convencionales, que combinan fibras de carbono vírgenes con resinas derivadas del petróleo. Son ligeros y resistentes, pero su producción es intensiva en energía y genera una huella de carbono considerable. El proyecto FOREST ha dado la vuelta a esta lógica.

Los investigadores han trabajado con tres familias de resinas de origen biológico: una bioacrílica, con cerca de un 25% de contenido renovable; una bio-benzoxazina, que alcanza entre el 85% y el 87% de carbono renovable; y una biopoliamida 6 (Bio-PA6). Estas resinas no solo reducen la dependencia de los combustibles fósiles, sino que han demostrado un comportamiento mecánico y térmico que cumple con los exigentes requisitos del sector. La bio-benzoxazina, por ejemplo, ha sido optimizada para su uso en moldeo por compresión en aplicaciones de automoción.

El segundo pilar del proyecto ha sido la recuperación de residuos de fibra de carbono. La fibra de carbono es un material excelente, pero su producción es muy costosa energéticamente y genera residuos difíciles de gestionar. FOREST ha desarrollado métodos para recuperar hasta el 100% de esos residuos y convertirlos de nuevo en materiales semielaborados de alta calidad. Los ensayos han demostrado que las fibras recuperadas mantienen una alta proporción de sus propiedades mecánicas originales, lo que cierra el círculo de la economía circular.

Los tres demostradores que demuestran que funciona

La viabilidad industrial de la tecnología se ha probado mediante tres componentes diseñados para responder a desafíos clave en tres sectores del transporte:

  • Tapa de batería para vehículo eléctrico: Fabricada mediante moldeo por compresión con una matriz de bio-benzoxazina reforzada con fibra de carbono reciclada, e incorporando aditivos ignífugos y de apantallamiento electromagnético de origen biológico. La carcasa ha superado las pruebas de comportamiento estructural, resistencia al fuego y protección frente a interferencias electromagnéticas.
  • Panel de techo para cabina aeronáutica: Una solución de material compuesto termoplástico ligero basada en organochapas reforzadas con fibra de carbono reciclada y sobremoldeo con Bio-PA6. Sustituye a los paneles convencionales de resina fenólica, mejorando su sostenibilidad y manteniendo las prestaciones exigidas por la industria aeronáutica.
  • Perfil estructural para techo de autobús: Perfiles continuos fabricados mediante pultrusión termoplástica, una técnica automatizada y escalable que combina hilo de fibra de carbono reciclada con Bio-PA6. Este proceso permite producir componentes ligeros de altas prestaciones de forma eficiente y a gran escala.

Más allá del material: procesos más eficientes

La reducción de peso no ha sido el único avance. El proyecto también ha optimizado los sistemas de fabricación, logrando una disminución del consumo energético de entre el 15% y el 25% respecto a los procesos tradicionales. Las nuevas químicas de curado acelerado han acortado los ciclos de producción entre un 20% y un 40%, y la simplificación de los utillajes ha permitido rebajar los costes de ingeniería entre un 15% y un 20%

El consorcio de FOREST, formado por catorce socios de ocho países, incluye a grandes nombres de la industria como Mercedes-Benz, Airbus Atlantic Composites, BASF, Arkema o Fraunhofer IFAM, además de la coordinación de AIMPLAS. Esta colaboración entre centros de investigación y empresas ha permitido que los avances se alineen con las necesidades reales del mercado, allanando el camino para su adopción industrial. Como ha señalado Fernando Ramos, los resultados sitúan estos materiales ligeros y circulares «más cerca de su aplicación industrial en la movilidad europea».

El proyecto FOREST concluyó oficialmente en mayo de 2026, pero sus resultados continúan resonando en el sector. Lo que empezó como una investigación sobre biocomposites se ha convertido en una hoja de ruta para la movilidad del futuro: más ligera, más sostenible y, sobre todo, más humana, porque cada kilo que se ahorra es un kilo menos de emisiones que calientan nuestro planeta.

 

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