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Prueba Peugeot 508HDI 163cv: La otra alternativa

Esta semana tuvimos la oportunidad de probar el Peugeot 508 HDI de 163cv. Y me gustaría decir “nuevo Peugeot”, porque aunque el modelo lleva en la calle bastantes meses, es importante el nivel de novedad que representa para la marca del león.

A caballo entre el 407 y el 607, este “nuevo” 508 puede presumir de unas calidades y un nivel de terminación muy por encima de lo acostumbrado dentro de la marca.

El ya extinto 405 presumió de una fiabilidad por delante de su calidad. El 406 no llegó a brillar por ninguna de las dos, y aunque el 407 corrigió bastantes de estos errores, después de conducir el 508 uno se da cuenta de que el cambio ha sido cualitativo.

Interiores y acabados

El interior del 508 destaca por su terminación y amplitud. Más espacioso que el 407, los ocupantes de las plazas traseras tienen ahora mayor espacio para las piernas, incluidos los de las tallas más grandes, donde la superior altura se deja notar.

El maletero hace lo propio, con una capacidad de 545 litros se presta a todo tipo de usos, aunque no por ello la versión Sport Wagon deja de ser la más indicada para el uso familiar. Solo se ve penalizada por un acceso mejorable que en algunas circunstancias puede resultar un problema según lo que haya que cargar.

Los asientos delanteros son ahora más grandes y de estética más cuidada. La unidad probada equipaba asientos deportivos en tela y piel que, aunque muy logradas, la opción de serie es suficiente para un coche de estas prestaciones, donde el agarre lateral nunca llegará a representar un handicap.

Salvo por la dureza de la que adolece la banqueta de los asientos, que tras varias horas de viaje los termina haciendo algo incómodos, la terminación en piel consigue que los interiores ganen enteros a simple vista incluso antes de subirse al coche.

Salpicadero y paneles de las puertas lucen un nuevo acabado donde los plásticos, ahora más elásticos al tacto, hacen el resto en un habitáculo bien proporcionado y mejor rematado.

Equipamiento

El puesto de conducción está muy bien resuelto, en él todo tiene su sitio. En las versiones más equipadas el manejo de los diferentes dispositivos y equipamientos puede presentar un handicap al principio, donde ese exceso de posibilidades puede hacer que haya que pensar previamente donde está cada cosa, aunque es su manejo intuitivo lo que permite que en poco tiempo te hagas con el vehículo sin necesidad de estudiarte el manual, cosa que no siempre sucede.

Además del equipamiento básico habitual (sin duda cualquier modelo de este nivel ya cuenta con ESP, ASR, 6 airbags…), el 508 puede ser “engordado” con una larga lista de extras vinculados por acabados, con lo que se puede elevar el precio del modelo hasta cifras importantes.

La unidad que tuvimos oportunidad de probar contaba entre su equipamiento con faros bixenon direccionales, head up display sobre el salpicadero, navegador GPS, S.O.S Call Asistance, conexión automática de luz larga, conexión bluetooth integrada, asientos deportivos con tapicería en cuero-tela, sistema de altavoces ampliado, asistente de ayuda al aparcamiento, acceso al vehículo y arranque sin llave, o llantas de aleación de 17 pulgadas entre otras cosas.

La unidad que nos ocupa tiene un precio base de 29.850 euros en el acabado Allure, que con el equipamiento adicional que montaba iba hasta casi 37.000, estando disponible un descuento de 3000 euros con el Plan Prever de la marca.

El sistema de navegación es bastante fiable, las indicaciones son claras y llegan a tiempo, algo que dice mucho de una opción cuyo coste se dispara entre los más elevados y que muchas marcas necesitarían perfeccionar.

Mecánica y prestaciones

El 508 HDI de 163cv es además de un motor brillante, la opción más equilibrada para un modelo de estas características, que por dimensiones bien podría militar en un segmento superior, siendo precisamente ese mayor tamaño lo que hace que si ya con este motor no le sobraba soltura, con menos potencia el coche se quede cláramente escaso.

Este HDI es un motor de 2 litros (1997c.c.) y 4 cilindros en línea, turbodiesel capaz de desarrollar 163cv a 3750rpm, con un par de 340NM desde 2000rpm. Su potencia, aunque suficiente para el uso habitual de cualquier vehículo de estas características, donde las autopistas y carreteras nacionales son su hábitat por excelencia, agradecería algún caballo adicional en la parte media del cuentavueltas, así como una entrada más sutil del turbo.

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Pese a sus 1580Kg, necesita solo 8,6 segundos para alcanzar los 100Km/h desde parado. Un tiempo más que suficiente para cualquier situación real del tráfico, pero con el coche cargado o llevando ocupantes, se muestra perezoso, lo que indirectamente pone en evidencia al resto de mecánicas inferiores de este modelo. Su velocidad punta ronda los 225Km/h.

Pero si por algo impresiona este modelo, es por su capacidad para hacer kilómetros a buen ritmo, sin desfallecer ni penalizar consumos. Con una capacidad de 72 litros de depósito, ya se sabe que la autonomía de un diesel de estas características no va a ser escasa.

Las emisiones de 120g/Km. de CO2 y sus consumos, sitúan al 508 entre los mejores de su segmento, con un consumo mixto de 4,9 litros a los 100kms. En ciudad la media es de 6,7 litros, mientras que en carretera sorprende con 3,9 litros a los 100.

En la prueba no llegamos a obtener estos resultados, pero los conseguidos no fueron muy diferentes. Manteniendo un crucero de 120Km/h el coche se mantuvo en 4,8 litros, mientras que en ciudad subió a los 7. En cualquier caso las medias obtenidas se mueven en unos muy dignos 5,5 litros, de entre todo lo rodado. También hay que tener en cuenta que el mayor peso del conjunto por su equipamiento extra, unido a una opción de llantas algo superior, pueden ser en parte los causantes de esa desviación respecto de lo anunciado por la marca.

De lo que no cabe duda es que los consumos, unos u otros, son formidables, y que si además conducimos con sentido común, implementando las mejores técnicas de hypermiling, se le puede sacar mucho partido a esta mecánica, haciendo que este coche se mantenga en cifras ridículas para su tamaño y prestaciones.

Conclusiones

De serie va calzado con neumáticos 215/60/16. La unidad de pruebas montaba unos Michelín Primacy HP 215/55/17, que son el mejor equilibrio para no comprometer su estabilidad ni su agilidad. El agarre de este tipo de neumáticos es formidable en todo tipo de circunstancias y su acertado dibujo potencia el drenaje en cualquier circunstancia de apoyo, sin comprometer su adherencia. Para quienes gusten de ruedas sobredimensionadas, es posible montar hasta una 235/40/19, pero no es una opción recomendable para esta mecánica, sí lo podría ser para el 2.2HDI de 204cv.

Con todo ello, el aplomo y la frenada del 508 HDI 163cv mejoran notablemente respecto del anterior. Equipa frenos de disco en las cuatro ruedas, ventilados los delanteros.

Su esquema de suspensiones en el eje delantero recurre a un sistema pseudomcperson, mientras que para el trasero emplea el conocido sistema multibrazo, lo que beneficia notablemente al confort en carretera.

En cualquier caso, los ritmos elevados por carretera son posibles disfrutando del viaje. El aplomo del coche es sorprendente, y su estabilidad en curva así como en frenadas de emergencia (durante las que se activan automáticamente las luces traseras antiniebla y las luces de emergencia, como mecanismo de advertencia adicional para el resto de conductores) es muy bueno.

En carreteras secundarias con curvas pronunciadas, la dirección lejos de estar a la altura, está por encima de lo que ofrece el chasis. Precisa y sensible, te aísla lo justo de la calzada en beneficio del confort, pero sin que pierdas de vista lo que ocurre en todo momento, algo que a ritmos ágiles se agradece. El exceso de velocidad si el pavimento está mojado puede poner en evidencia a la tracción delantera donde se aprecia claramente una tardía intromisión del ESP, aunque solo en casos puntuales si la velocidad no se adecua a las condiciones de la vía.

Se podría definir al Peugeot 508 HDI 163cv como “el rutero incansable”, un modelo ambicioso que, aunque no desde el punto de vista prestacional, por equipamiento y nivel de acabados, puede compararse perfectamente con otras berlinas medias de la talla del BMW 320d, al que salvo por prestaciones y sensación al volante, poco tiene que envidiar.

En este apartado el Peugeot es un modelo un tanto estéril, si bien es cierto que la tracción delantera es difícil ligarla al disfrute de la conducción en una berlina, un tarado algo más firme podría ayudar en este sentido, aunque vulnerando la razón de ser de este modelo, claro.

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