ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
Parece un escolta de 75 metros y 1.500 toneladas con misiles o sonar remolcado, pero no tiene puente ni camarotes: Navantia ha diseñado un buque de guerra sin sitio para un solo marinero

Parece un escolta de 75 metros y 1.500 toneladas con misiles o sonar remolcado, pero no tiene puente ni camarotes: Navantia ha diseñado un buque de guerra sin sitio para un solo marinero

{{author_name}}

Por: Luis Reyes

Publicado: 06.11.2026 18:30

Si has tenido un coche con unos cuantos años, esto ya lo sabes: la avería gorda casi nunca empieza gorda. Empieza con un filtro que nadie cambió, un fusible que saltó o un manguito que llevaba semanas sudando.

En el garaje eso se arregla en una tarde. Ahora llévate esa misma tontería a pleno invierno en el Atlántico Norte, métela en un barco de guerra de 75 metros y quita de en medio a cualquiera que pueda bajar a mirarla.

Ese es el marrón que tiene delante Navantia con el LASV75, y a mí me parece bastante más interesante que sus misiles.

Ya os aviso de algo antes de seguir: este barco todavía no existe. Hay un diseño hecho en Bristol, unos renders y una maqueta que la filial británica de Navantia ha llevado a Euronaval, la gran feria naval de París.

El concepto ya se enseñó en mayo en Farnborough, pero la nota oficial de Navantia apenas daba cifras del barco. Las que faltaban las contó el 5 de noviembre Infodefensa.

Y el 6 de noviembre la web británica Navy Lookout, independiente y especializada en la Royal Navy, publicó un repaso técnico que va justo a lo que no sale en los renders.

Más cerca de una corbeta que de una lancha

Concepto del escolta autónomo LASV75 de Navantia
Crédito: Navantia UK

Empecemos por el tamaño: 75 metros de eslora (el largo), 11,8 de manga (el ancho, según Naval Technology) y entre 1.000 y 1.500 toneladas de desplazamiento, en función de lo que lleve encima. Navy Lookout se queda en que pasará de las 1.000, sin dar techo.

Para que te hagas una idea, con esos 75 metros y hasta 1.500 toneladas se mueve en la liga de las corbetas Descubierta de la Armada, que daban 88,8 metros y 1.440 toneladas.

La diferencia es que aquellas llevaban dotación, y este diseño no tiene puente de mando ni espacios para ella, según The Register y Marine Insight.

Tampoco es de los que pueden ir con gente o sin ella, como la CB90 CX de Saab. Navantia dice que lo ha pensado sin tripulación desde la quilla, así que aquí la dotación ni se contempla.

Hay drones navales de todos los tamaños, y conviene no meterlos en el mismo saco. El Kronos Mini de Arquimea mide dos metros. El LASV75 juega en otra categoría:

Drones del mar Negro
5-6 m
Misiones de horas o días. A menudo, de un solo uso.
K3 Scout (Kraken)
8,4 m
La Royal Navy compró 20 en marzo.
Marauder (Saronic)
55 m
Estados Unidos. Más camión autónomo que buque de guerra, con carga en contenedores.
EN DISEÑO
LASV75 (Navantia UK)
75 m
Hasta 1.500 t. Objetivo: 30 días en el mar sin nadie a bordo.

Sobre el papel, podría navegar hasta 6.000 millas náuticas (unos 11.100 km), y su primer objetivo es aguantar 30 días seguidos en el agua. Ojo a la palabra objetivo: nadie lo ha comprobado, porque todavía no hay barco con el que comprobarlo.

He hecho la cuenta de la vieja y, para gastar esas millas en esos días, sale una media de unos 8 nudos (15 km/h). La cuenta es mía. No he encontrado ni su velocidad máxima ni a qué ritmo se mide ese alcance.

Lo que me ha hecho gracia, viniendo del motor, es cómo se movería. Llevaría cuatro generadores diésel que producen electricidad, y con ella funcionan los motores eléctricos y todo lo demás.

Salvando todas las distancias, la idea se parece a la del e-Power de Nissan, donde el motor térmico genera y el eléctrico empuja. Como no tiene chimenea, los gases salen por unos conductos en el costado del casco.

Los misiles los pone el cliente

Navantia plantea un casco con huecos que cada armada rellena a su gusto: separa la parte que navega de la parte que combate. Y aquí conviene leer con cuidado, porque las armas no van todas juntas.

En la versión antisubmarina llevaría un sonar remolcado de profundidad variable (un oído que el barco arrastra por detrás, a la profundidad que interese), lanzadores de sonoboyas, tubos para torpedos ligeros y un sitio donde aterricen drones grandes que también carguen torpedos.

En la antiaérea, todo eso deja sitio a un lanzador vertical Mk 41 con misiles antiaéreos, un radar de exploración aérea y señuelos. Las dos versiones montan un cañón de 40 mm para defenderse de cerca, y el láser queda como posibilidad de futuro.

La maqueta de París lucía 32 celdas de lanzamiento vertical, y cada celda es, para entendernos, un tubo con un misil dentro. Navy Lookout habla de hasta 32 celdas en cuatro módulos o de hasta 14 contenedores.

Infodefensa avisa de que Navantia no detalló cómo encajaría todo lo que enseñó en una configuración concreta, así que yo me lo tomaría como un catálogo.

¿Qué se gana quitando a la tripulación?

Lo primero que se te viene a la cabeza es el sitio, y es verdad: sin camarotes ni puente queda hueco para equipos. Y luego está lo obvio, que si lo hunden no muere nadie a bordo.

Lo que no me esperaba es cómo cambia las normas del diseño. En un barco con gente, el límite en un temporal lo marca lo que aguanta esa gente. El capitán levanta el pie mucho antes de que el casco sufra. Aquí el límite lo marcan los equipos. Y ese instinto lo tendrán que sustituir sensores repartidos por la estructura, avisando cuando el casco se acerque a lo que puede soportar.

El aire acondicionado, que suele ser el sistema más latoso de un buque de guerra, deja de cuidar personas y pasa a cuidar electrónica. Uno de los arquitectos navales de Navantia, con 30 años en defensa, lo describe en Navy Lookout como el proyecto intelectualmente más exigente de su carrera.

Y es que los 75 metros tampoco son un capricho. Sus diseñadores los ven como el mínimo para aguantar el peor Atlántico Norte, porque un barco de 60 metros sale muy zarandeado con mar cruzada.

El argumento de Navantia es que las marinas europeas andan cortas de gente y de barcos a la vez. Según Richard Talbot, que lleva el desarrollo de negocio en Navantia UK, los buques tripulados se quedarían con el mando y las decisiones, y estos aportarían sensores y fuego.

Sin nadie que cambie un filtro

Y aquí volvemos a lo del principio. Las averías gordas se pueden cubrir duplicando sistemas, pero lo difícil son las pequeñas: limpiar un colador, cambiar un filtro, subir un automático que ha saltado.

Según Navy Lookout, cada una de esas tareas tendrá que desaparecer desde el diseño o resolverse sola.

Navantia habla, según Infodefensa, de un mantenimiento «prácticamente nulo en la mar». A mí eso me cuesta creerlo en un barco con cuatro generadores diésel, aunque reconozco que es un objetivo de diseño y que todavía nadie lo ha podido poner a prueba.

El trabajo tampoco desaparece, se muda a tierra. La idea es cambiar módulos en puerto, quizá con contratistas civiles, y dejar los robots a bordo para más adelante.

Repostarlo en alta mar sería complicado, si no imposible, sin marineros que echen una mano. Por eso tiene que llegar lejos por sí mismo.

La Royal Navy ya ha visto el problema. En mayo pidió información al sector sobre silos de misiles que aguanten al menos 30 días listos para disparar sin que nadie los toque, porque los actuales necesitan mucha atención. Navy Lookout concluye que el lanzador puede necesitar tanto desarrollo como el propio casco.

¿Quién manda si se cae la señal?

El LASV75 empezaría manejado a distancia, con una persona supervisando y participando en las decisiones, lo que en el sector llaman human in the loop. Esa sería la fase inicial mientras avanza la certificación.

La meta de Navantia es que acabe funcionando de forma autónoma, también sin enlace por satélite y sin GPS. Tiene su lógica, porque a larga distancia las órdenes llegan con retraso y el enlace se puede perder.

Lo que no he visto explicado en ninguna de las fuentes es qué podría decidir este barco por su cuenta con 32 misiles encima y sin enlace. Navy Lookout recuerda que el Phalanx de la Royal Navy lleva unas cuatro décadas disparando de forma autónoma, pero dentro de márgenes muy estrechos.

¿Quién lo va a comprar y a qué precio?

De momento, nadie. No he encontrado contrato ni cliente anunciado, y tampoco nada que lo ligue a la Armada española.

Navantia apunta a la Royal Navy, que quiere una flota híbrida para su programa Atlantic Bastion contra la amenaza submarina rusa en el Atlántico Norte.

En concreto, a sus futuros buques no tripulados Type 91 (misiles), Type 92 (antisubmarino) y Type 94 (radar), porque cree que un mismo casco puede servir para los tres.

El problema es que la Royal Navy apenas ha publicado requisitos firmes, y Navantia no está sola. BMT tiene su MODUS en 40 y 75 metros, y BAE Systems propone un trimarán con 32 celdas y una tripulación mínima.

Precio tampoco hay. Navantia prometió en mayo un coste muy inferior al de un buque tripulado, sin poner cifra. Según Navy Lookout, bien equipado se iría a bastantes decenas de millones de libras antes de comprar un solo misil.

Como referencia, la US Navy paga unos 30 millones de libras de media por casco en sus encargos de drones grandes, más sencillos.

Y esta es la parte que más me ha gustado, porque pincha el globo: quitar a la tripulación no borra el gasto, lo pasa a centros de operaciones, software y contratistas.

Puede que ni siquiera ahorre gente, porque cada vez que la Royal Navy ha embarcado drones aéreos el número de personas a bordo ha tendido a subir. Las cuentas solo salen si se construyen muchos.

Para eso Navantia señala a Appledore, su astillero de Devon, donde dice que podría trabajar en dos a la vez y entregar hasta cuatro al año, con un plan de inversión todavía en marcha y apoyo de sus instalaciones en España.

También promete hasta un 30% menos de plazo en grandes buques, entre diseño y construcción, con su modelo Astillero 5.0, aunque esa cifra es general y no del LASV75.

Lo que sí tiene en marcha en Appledore es acero de verdad: el pasado diciembre empezó a cortar chapa para el primero de los tres Fleet Solid Support, los buques de apoyo de la Royal Fleet Auxiliary, un programa de 1.600 millones de libras.

Con el LASV75, yo no hablaría de construcción hasta ver un pedido firmado.

Según Navy Lookout, la Royal Navy tiene reservados al menos 1.500 millones de libras para los próximos cuatro años y quiere en servicio un prototipo de plataforma de misiles no tripulada en 2030. Navantia, según Infodefensa, quiere tener el diseño listo para poder empezar a construirlo en 2027.

EL GARAJEvia El Garaje

Aquí abajo se habla. No te calles.

Entras con Google al publicar
NOVATO›PROPIETARIO›VETERANO›EXPERTO›LEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →