BYD, Chery (Omoda, Jaecoo, Ebro, Lepas) o Geely suelen ser los nombres protagonistas relacionados con el desarrollo de tecnología EV en China. Pero no son los únicos. GWM anuncia la fabricación de baterías semisólidas de 100 kWh de capacidad. Con estas, la firma asiática no sólo avanza en la carrera por ofrecer propulsores eléctricos más polivalentes. Además, se pone a la cabeza en el sector, junto con el resto de fabricantes.
Svolt, la empresa de GWM responsable de «Dragon Armor»
Svolt, una compañía vinculada al grupo chino Great Wall Motor (GWM) acaba de iniciar la producción en serie de una nueva batería semisólida de 100 kWh. La primera unidad recibe el nombre de Dragon Armor y ya ha salido de la línea de producción de la compañía en Changzhou, China. Su principal atractivo es que combina una elevada capacidad energética con un sistema de carga rápida sobresaliente.
Este promete recuperar hasta 500 km de autonomía en apenas 12 minutos. Para ello, la nueva batería de la empresa de GWM emplea una arquitectura eléctrica de 900V. Eso significa que, en condiciones adecuadas, puede admitir una potencia de carga muy elevada. Hasta unos 600 kW (debido a la tasa anunciada de 6C), aunque no puede mantener esa potencia de carga de manera constante.
¿Cómo funciona una batería semisólida como la de GWM?
A diferencia de las baterías completamente sólidas, las semisólidas combinan componentes sólidos y líquidos en su electrolito. Esta solución intermedia entre las baterías en estado líquido y en estado sólido pretende mejorar características de seguridad y rendimiento. Todo ello sin afrontar las dificultades industriales propias del desarrollo y la producción de las baterías sólidas.
Ojo, la batería Dragon Armor despunta por su durabilidad. Según Svolt, las nuevas celdas pueden soportar hasta 3.000 ciclos de carga. Esto equivale a una vida útil teórica superior al millón de kilómetros. Eso sí, se trata de una estimación del fabricante. La batería suma un sistema de refrigeración líquida. Así, controla las temperaturas durante las recargas de alta potencia.
Con respecto a la seguridad, Svolt explica que su proceso de fabricación está basado en: la transferencia de separadores a nivel de celda y una estructura con seis capas de protección. Según los responsables de la empresa vinculada a GWM, esta configuración proporciona una resistencia frente a impactos tres veces superior a la exigida por la normativa en China.
¿Qué coches de GWM emplearán estas baterías?
Tanto GWM como Svolt no han confirmado qué modelos en concreto estrenarán su nueva batería semisólida. Una de las posibilidades que se barajan es el futuro Wey V8X eléctrico. Este SUV de gran tamaño podría emplear el sistema EV con baterías semisólidas de 100 kWh de capacidad.
GWM incluso pretende trasladar esta tecnología a sus baterías de química ternaria. La transición a gran escala pasaría a soluciones híbridas sólido-líquido a finales de 2027. No obstante, Svolt ya trabaja en la tercera generación de baterías semisólidas. Su lanzamiento está previsto para 2028.
Y es que las baterías semisólidas podrían convertirse en una solución de transición adecuada a fin de mejorar la autonomía y optimizar los tiempos de recarga. Todo ello mientras la industria continúa desarrollando las baterías completamente sólidas.
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