Cualquier mecánico te cuenta cómo va lo de sacar el motor de un coche en un taller de barrio: pluma hidráulica, cadenas, uno guiando con la mano y otro repitiendo «para, para, para». Ahora sube el peso hasta más de 6 toneladas y saca todo ese taller a un descampado embarrado.
Para eso ha comprado el Ejército de Tierra el FRSN M/22 (Forward Repair System NATO), un taller sobre plataforma que fabrica la danesa Glaucus, con Hispamast como socio local en España.
Reconozco que me interesa más que muchos misiles, porque esto lo entiende cualquiera que se haya manchado las manos de grasa: grúa, generador, compresor, soldadura y cajones llenos de herramienta.

Según Infodefensa, que lo examinó en la Academia de Infantería de Toledo durante el foro del Ejército con la industria, el primero ya está recibido. He buscado una nota del Ejército de Tierra que lo confirme y no la he encontrado, así que esa recepción va a cuenta de ese medio.
Mide lo que un contenedor de 20 pies y pesa 12 toneladas
La ficha expuesta en Toledo da unos 6.058 × 2.438 × 2.580 mm. Glaucus lo declara con dimensiones ISO de 20 pies y unos 12.000 kilos.
Eso sí, si esperas una caja metálica cerrada, te vas a llevar una sorpresa. La base es un flatrack, una plataforma de carga reforzada según estándares de la OTAN. Encima van la grúa y un cubo de taller de unos 2,2 × 2,3 × 2,5 metros, con puertas laterales que se abaten para ganar zona cubierta.
Lo mueve un camión táctico. Glaucus promete tenerlo operativo a los cinco minutos de llegar. Es una cifra del fabricante. No he visto ninguna medición del Ejército que la confirme. Y esos cinco minutos cuentan hasta tener el taller listo, porque para el cambio de un grupo motor no da ningún tiempo.
Tampoco he visto publicado qué camión usará el Ejército de Tierra para moverlo.
6.800 kilos para una grúa de 7.000

La grúa es lo que justifica que hablemos de este cacharro. Levanta 7.000 kg en un radio de 4 metros y hasta 5 de altura, se maneja desde el panel o con mando a distancia y gira 360° una vez apoyada en sus patas hidráulicas.
Glaucus la dimensiona para el grupo motopropulsor de un Leopard 2, al que atribuye 6.800 kg. Ese grupo es el paquete completo: motor, transmisión y refrigeración, que salen juntos del carro. El motor solo, un MB 873 V12 biturbo de 1.500 CV, ronda las 2,2 toneladas según Calibre Defence.
Los 6.800 kg solo los he encontrado en material de Glaucus y en prensa que repite su ficha. He buscado la cifra en documentación de Rolls-Royce (MTU) y Renk sin éxito, así que la dejo atribuida.
Si la damos por buena, quedan 200 kilos de margen.
A mí eso me parece ir bastante justo, y es que Glaucus habla de esos 7.000 kg trabajando por la parte trasera y no aclara cuánto aguanta en el resto del giro. Según Shephard, las unidades del US Army llevan una grúa más potente. La ficha de Toledo sigue hablando de 7.000 kg, así que la española parece la estándar.
Un generador que se bebe lo que haya y soldadura para casi todo
El resto de la ficha es de las que se leen con gusto si has pisado un taller.
El generador da 70 kVA, lleva un depósito de 120 litros y admite F54, F34/JP8 y F35/A1, o sea, gasóleo militar y queroseno de aviación. Traducido: se alimenta de lo que lo normal es que ya circule por la logística de un ejército. Si hay red eléctrica o el camión puede darle corriente, también se conecta ahí.
El compresor saca 900 litros por minuto a 10 bar, con depósito de 100 litros y 20 metros de manguera. Da para herramienta neumática, hinchar ruedas y limpiar piezas con aire.
La soldadura tiene armario propio: MIG y MAG, TIG refrigerada por agua, soplete oxiacetilénico y corte por plasma, con sitio para cuatro botellas de gas. También hay calentador por inducción, que calienta una pieza sin llama y os salva la vida cuando un tornillo se ha agarrado y no hay manera.
Completan el lote la herramienta manual, eléctrica y neumática, los equipos de diagnosis y un curso de cinco días para los operadores. Como extra, Glaucus ofrece un camuflaje multiespectral de 10 × 10 metros.
Seis talleres a 750.000 euros cada uno
La compra está en el BOE. El Mando de Apoyo Logístico del Ejército adjudicó a Glaucus el 21 de octubre del año pasado un acuerdo marco de «sistemas de reparación móvil» por 4,5 millones de euros. Hubo cinco ofertas, y el precio pesaba un 90% frente al 10% de ampliar la garantía.
Con IVA, el techo sube a 5.445.000 euros para seis talleres en cuatro años, según Infodefensa. Sin impuestos, salen a 750.000 euros por unidad.
El primer pedido se formalizó el 6 de agosto: dos talleres a 745.000 euros cada uno, 1,49 millones antes de impuestos y 1.802.900 euros con ellos.
¿Es caro? Depende de con qué lo compares. El Büffel, el blindado de recuperación sobre chasis de Leopard 2 que también hace este trabajo, monta una grúa de 30 toneladas frente a las 7 del FRSN, y Alemania ha encargado 23 por varios cientos de millones de euros, según The Defense Post. Son máquinas distintas: el Büffel se mete donde un camión no llega y va blindado. Aun así, con esa diferencia de precio, entiendo que el taller danés haya encontrado hueco.
Los dos primeros irán, en principio, al PCMVR 2, en el acuartelamiento San Fernando de Córdoba, aunque el contrato permite cambiar el punto de entrega. Y aquí conviene frenar un poco, porque ese centro es de vehículos de ruedas y la primera parada de estos talleres no es una unidad de carros.
Puede tener sentido, con tanto blindado de ruedas en camino, como los Dragón 8×8 de más de 30 toneladas, y Glaucus asegura que la grúa sirve para vehículos de ruedas y de cadenas. Lo del Leopard, por tanto, es de momento una capacidad que declara el fabricante: no he encontrado ningún anuncio del Ejército que diga que estos talleres vayan a cambiar el grupo motor de sus Leopardo.
En Ucrania lo que ha cambiado son cañones
El argumento de fondo viene de Ucrania, y conviene contarlo con precisión. Hace más de tres años, Dinamarca llevaba 15 FRSN recibidos y había donado 9 a Ucrania, según Global Defence Technology.
El caso que contaba ahí Christoffer Glaesel, director general de Glaucus, es el relevo de cañones desgastados de artillería de 155 mm: menos de dos horas cerca del frente, cuando llevar la pieza a una instalación hace perder entre uno y tres días. «Es cuestión de velocidad», resumía. Lo dice quien vende el taller, claro.
Sobre el Leopard, Shephard cuenta que el ejército danés usa el sistema para apoyar a sus Leopard 2. Lo que no he encontrado es un caso documentado de un grupo motopropulsor cambiado con un FRSN en combate.
Ucrania también enseña la otra cara. Rusia ha atacado fábricas y talleres de reparación, y por eso tiene lógica repartir el trabajo en puntos pequeños y móviles. Ahora bien, en la ficha no aparece blindaje de ningún tipo, y yo no me quedaría tranquilo con un camuflaje como única protección de un taller de 12 toneladas parado junto a un carro averiado.
Es una máquina tan poco vistosa como el lanzapuentes de 10 ruedas que Indra va a montar en As Pontes. Glaucus cita pedidos de Dinamarca, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, y un acuerdo con la agencia de compras de la OTAN para «varios cientos» de unidades. Por lo que sé, un acuerdo así fija las condiciones de compra, así que no significa que esos cientos ya estén pedidos.
El contrato da a Glaucus hasta el 15 de diciembre para entregar los dos primeros talleres. Quedan otros cuatro por contratar dentro del acuerdo marco.














