¿Te acuerdas de las pegatinas del 110? Si ya conducías en marzo de 2011, seguro que sí: un vinilo encima del 120 de toda la vida, en plena autovía, y media España discutiendo en el bar si aquello ahorraba algo o solo servía para poner más multas.
Aquella medida se había quedado en anécdota, pero un río la ha devuelto a la conversación. La oficina suiza que vigila el abastecimiento del país ha confirmado que estudia bajar sus autopistas de 120 a 80 km/h si la falta de combustible va a más, y a mí me parece una bestialidad al lado de lo nuestro.
Ya os aviso de dos cosas. Suiza no ha aprobado nada, y en el resumen del plan del Gobierno español contra la crisis no aparece ninguna rebaja de velocidad. Pero con el gasóleo como está, conviene repasar lo que pasó aquí hace 15 años, porque los datos no son tan redondos como nos los vendieron.
Seis mil pegatinas a 41 euros

El Real Decreto 303/2011 se aprobó el 4 de marzo y fijó los 110 km/h desde las 6:00 del 7 de marzo hasta el 30 de junio. En total, 116 días.
El límite afectaba a turismos y motocicletas en autopistas y autovías. El texto dejaba la puerta abierta a una prórroga, pero el 1 de julio volvimos a los 120.
El motivo declarado era el petróleo, con la guerra de Libia disparando el precio del barril. Te suena, ¿verdad?
Lo de las señales fue lo más comentado. Moncloa calculó que había que tocar unas 6.000 señales con pegatinas de 41 euros cada una, alrededor de 250.000 euros a cargo del presupuesto que ya tenía Fomento.
Ojo, esa cifra es la previsión del día del Consejo de Ministros. La factura final no la he encontrado.
La letra pequeña estaba en las sanciones. La multa económica iba con el nuevo límite, pero los puntos del carné se seguían calculando como si el tope fuera 120. Si quieres ver cómo está hoy el reparto, lo tienes en nuestra tabla de multas por velocidad de la DGT.
Cuánto se ahorró de verdad
El Gobierno puso el listón muy alto. Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces vicepresidente, habló el 25 de febrero de ahorrar un 15% de gasolina y un 11% de gasóleo.
El primer balance llegó a finales de abril. Según Industria, y tal como lo contó Motorpasión, el consumo cayó un 8,4% frente a 2010 en los días de marzo con el límite en vigor: un 11,4% en gasolina y un 7,7% en gasóleo. El ahorro en importaciones se quedó en 94,2 millones de euros.
En junio, el ministro Miguel Sebastián hablaba de unos 100 millones al mes, con la gasolina un 8% abajo y el gasóleo «algo menos», según La Tribuna de Automoción. Y al terminar la medida, la revista Autopista atribuyó a Rubalcaba un ahorro final de 450 millones de euros.
¿Funcionó, entonces?
Pues yo ese 8% no me lo compraría tal cual.
El consumo ya venía cayendo antes del decreto. Los datos de CORES que recopiló entonces el blog Antirradar daban un descenso interanual del 10% en enero y febrero, con el límite todavía en 120. Marzo bajó un 7,9%. Abril, un 3,8%. Y es que la Semana Santa de 2010 había caído en parte en marzo, lo que favorecía la comparación.
El combustible, además, estaba carísimo, y el propio Sebastián admitió que el precio también había influido.
Hubo ahorro, sí. Cuánto fue mérito de la pegatina ya es otra historia, porque no he encontrado ningún balance de CORES, Industria o el IDAE que aísle el efecto del límite del efecto del precio. Y no voy a inventarme una cifra para que el párrafo quede bonito.
Un río demasiado bajo y un país sin mar

Suiza no tiene costa, así que el combustible le llega como puede. Lo normal es que la gasolina y el gasóleo de calefacción suban en barco por el Rin, desde Rotterdam hasta Basilea.
Ese camino está casi cortado. La oficina federal de abastecimiento explica que los barcos solo pueden ir con la carga muy reducida, cuando pueden ir. Roland Pfister, su delegado, reconoce en la radiotelevisión pública SRF que el río lleva mucho tiempo sin ser navegable.
Piensa en una gabarra como en un camión que flota. Cuanta menos agua tiene bajo el casco, menos carga puede llevar, y llega un punto en el que el viaje deja de salir a cuenta. Cuánta carga ha dejado de subir exactamente, eso no he conseguido encontrarlo en una cifra oficial.
Suiza tiene otras dos vías. El crudo llega por mar a Marsella y sube por oleoducto hasta la refinería de Cressier, y por tren entran gasolina y diésel desde refinerías como la alemana de Ingolstadt.
Si esas dos fallan también, el problema es serio. SRF explica que la escasez de verdad llegaría con un oleoducto dañado durante varias semanas, y en octubre tuvieron un aviso: las lluvias en el sur de Francia inundaron estaciones de bombeo y cortaron el flujo durante un rato.
¿Y la guerra? SRF la cita como una de las causas, y la oficina suiza habla de mercados tensos desde que empezó la guerra de Irán. Pero en su página de situación también dice que los conflictos de la zona no afectan de forma directa, por ahora, a la disponibilidad de producto en Suiza.
Las reservas suizas, con los números delante

Para estos casos, Suiza mantiene reservas obligatorias de diésel, gasolina, queroseno y gasóleo de calefacción. En gasolina y diésel equivalen, en general, a unos cuatro meses y medio de consumo medio.
Este otoño empezó a tirar de ellas del 8 al 20 de septiembre, con la refinería de Cressier parada por una avería: hasta 30.000 metros cúbicos de gasolina y otros tantos de diésel. El 21 de septiembre la oficina dijo que ya no hacía falta seguir, pero en octubre volvió a abrir el grifo.
El permiso vigente de diésel autoriza hasta 45.000 metros cúbicos entre el 23 de octubre y el 22 de noviembre, casi un 4% de lo almacenado. Según la actualización oficial del 4 de noviembre, ya han salido unos 25.000.
El queroseno de aviación va peor, con reservas para unos 76 días frente a los 90 previstos y otros 50.000 metros cúbicos autorizados del 3 al 29 de noviembre. En gasolina, diésel y gasóleo de calefacción, en cambio, las existencias siguen por encima de la cantidad fijada, aunque la oficina describe el gasóleo de calefacción como muy tenso.
Así que frenemos un poco con los titulares apocalípticos, porque Suiza no se está quedando sin diésel esta semana.
Benjamin Giezendanner, diputado y empresario del transporte, le dijo a SRF que al ritmo actual los almacenes darían para más de 24 meses, y SRF resume que el Gobierno y el sector ven la situación tensa, sin una escasez dramática a día de hoy.
Los 80 km/h serían un paso posterior. La oficina suiza solo los contempla si se consume una parte sustancial de las reservas y el ahorro voluntario no basta, y antes llegarían llamamientos a compartir coche o pasarse al transporte público.
Lo que hace tan atractiva la medida para Berna es que el Consejo Federal podría aprobarla muy rápido. Pfister añade otro motivo, además del ahorro: mandaría «una señal muy fuerte» a la población. Me parece la frase más sincera de todo este asunto.
Tampoco se sabe todo. La oficina no ha dicho cuánto combustible ahorraría, y no he visto que concrete qué porcentaje de reservas considera sustancial o si habría exenciones para algunos vehículos.
Su página oficial solo habla de reducciones de velocidad que el Consejo Federal podría ordenar, sin citar los 80. Esa cifra sale de la consulta interna que la oficina ha confirmado a la prensa suiza.
La única estimación que he visto es la del Touring Club Suizo, recogida por Motorpasión: entre 1 y 1,2 litros menos cada 100 kilómetros.
A mí lo que me parece una pasada es la diferencia de escala. Nosotros perdíamos cuatro minutos y medio cada 100 kilómetros, y aquello ya provocó un buen cabreo. Un suizo perdería 25, y su autopista iría a los mismos 80 km/h que ya rigen por defecto en sus carreteras fuera de poblado.
¿Puede pasar aquí?
Hoy por hoy, no veo señales de ello. El resumen del plan contra la crisis que Moncloa publicó el 4 de noviembre no incluye ninguna rebaja de velocidad en carretera.
Lo que sí incluye es dinero en el surtidor. La rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos fue de 20 céntimos por litro en octubre, es de 13 céntimos en noviembre y será de 6 céntimos en diciembre, salvo que los precios vuelvan a subir más de un 15% y se recuperen los 20. Cómo queda eso en tu gasolinera lo puedes mirar en nuestro precio de la gasolina hoy.
La idea, eso sí, ya ha salido. Sumar planteó en abril volver a los 110 km/h en autopistas, según Europa Press, y recordó que el comisario europeo de Energía había recomendado bajar 10 km/h. Del Gobierno no he encontrado nada parecido.
En mayo circuló otra versión: Motor16 publicó, con fuentes anónimas del Ministerio de Transportes, que la DGT estudia un 110 permanente. No hay nombre ni papel oficial detrás, y no he visto que la DGT lo confirme.
Con las reservas sí hay paralelismo. El MITECO publicó el 22 de octubre la orden para sacar al mercado 4,4 millones de barriles de gasóleos y querosenos, el equivalente a seis días de consumo nacional de esos productos.
Salen de las existencias mínimas de seguridad de la industria, sin tocar las estratégicas de CORES, y forman parte de los 11,5 millones de barriles que le corresponden a España en la acción de la Agencia Internacional de la Energía.
En marzo ya se aprobó una primera fase de 3,7 millones. La propia agencia señala al gasóleo entre los productos más tensionados, y hasta se nota en los vendedores de algunos mercados que empiezan a rechazar diésel como parte de pago.
Si me preguntas, antes veo otra pegatina del 110 que un 80 en una autopista española. Pero eso es opinión mía, y de momento no he encontrado ninguna de las dos cosas en los papeles del Gobierno.
Hay dos fechas marcadas en este asunto. El permiso suizo para sacar esos 45.000 metros cúbicos de diésel caduca el 22 de noviembre, y el MITECO tiene hasta el 15 de diciembre para poner en el mercado sus 4,4 millones de barriles.














