Cada vez son mas firmas de automóviles que miran al pasado para avanzar hacia el futuro de la movilidad, y es común que algunos de los grandes grupos automovilísticos, rescatan marcas extintas. En España tenemos un caso muy concreto en la actualidad, como es la vuelta de Ebro de la mano del grupo Chery. Pero el caso que nos trae es el del grupo GAZ, que ha dado un paso al frente para recuperar la marca Volga, y lo hace con un SUV que combina tecnología china, y una herencia industrial rusa que no devuelve al pasado avanzando hacia adelante.
El nuevo SUV de Volga
El tiempo avanza, a muchos no les parecerá que ha pasado tanto desde que Volga desapareció, pero son 14 años desde aquel 2012 que cesó la actividad. Era un símbolo de la automoción soviética, y ahora, regresa con un enfoque completamente diferente, pero sin olvidar los orígenes. La fórmula no es otra que aprovechar plataformas existentes y tecnología puntera desarrollada por fabricantes chinos.
De ahí, nace el nuevo Volga K40, un SUV mediano cuya base mecánica proviene del Geely Atlas, una estrategia cada vez más extendida y que tiene como objetivo reducir costes y así, poder ofrecer precios más competitivos y, al mismo tiempo acelerar desarrollos mediante acuerdos con fabricantes consolidados en mercados nuevos.
El nuevo vehículo se presenta con dos tipos de motores, uno de de 1.5 litros con 147 CV para la versión de acceso, asociado a un cambio automático robotizado con siete velocidades y tracción delantera. Un peldaño más arriba, más alto, ya nos vamos a un bloque de 2 litros de 200 CV, también con cambio automático, pero con ocho marcha y tracción total, ideal para moverse con solvencia incluso fuera de la carretera.
Además de potencia, el equipamiento también brilla, con asistentes de última generación para la conducción que incluye control de crucero adaptativo, mantenimiento de carril o cámara de visión 360 grados. En cuanto a confort, ofrece detalles como como techo panorámico, climatización avanzada y asientos calefactados y ventilados.
La estrategia de Volga
La vuelta de Volga responde a un movimiento que está siendo común en la industria del automóvil a nivel mundial que está demostrando la eficacia. Es la de recuperar marcas históricas, habitualmente europeas, que se asocian con fabricantes o grupos chinos que aportan lo último en tecnología y una mano de obra mucho más barato. El resultado, son coches modernos, cargados tecnológicamente, que ofrecen un rendimiento excelente con precios muy contenidos. De esta forma, los fabricantes europeos mantienen el ritmo de ventas y los grupos chinos mantienen su expansión bajo una marca conocida. Uno de los pioneros en este aspecto fue SAIC con MG, o ahora, el ya comentado Ebro con Chery.
Volviendo al caso de Volga, el objetivo y la estrategia parecen similares a los casos descritos, el de aprovecharse del peso histórico de una marca para poder relanzar vehículos que ya se comercializan en Geely, pero con otro sello más identitario. El K40 no es el único Volga, también habrá el K50, que deriva del Geely Monjaro, o el sedán C50, que se basa en el Geely Preface.
Para Gaz, esta fórmula supone reducir riesgos y minimizar pérdidas en el peor de los casos, a la vez que reactiva su capacidad industrial y aumenta su margen de ganancias.
Además de la tecnología china, el Volga también tiene en infraestructuras heredadas, y mucha parte de la fabricación de los vehículos, se está llevando a cabo en instalaciones que era de Volkswagen en Rusia, una forma de “reciclaje” industrial.
Volga K40 y su expansión
El Volga K40 parece un vehículo apto para toda Europa, pero resulta complicado que, tal y como está la situación sociopolítica, pueda triunfar lejos de Rusia en estos momentos. El mercado chino ya se ha expandido a toda Europa, hay cierta reticencia a que sigan llegando nuevos modelos, y aunque eso es imparable, parece complicado que lo vayan a hacer de la mano de la industria China, al menos, mientras se mantenga la guerra con Ucrania.
El lanzamiento del Volga K40 y de otros modelos de la marca, están previstos para este verano, sin que aún se haya concretado la fecha exacta de lanzamiento. La respuesta rusa será primordial para futuros movimientos de expansión que se pueda plantear la firma.
El nuevo Volga no nace como una revolución en el automóvil, más bien, nace para aprovechar lo que ya está creado, para darle otro nombre, y de esta forma, tener más tirón comercial. Esto no quiere decir que sean coches mejores o peores, simplemente responde a una estrategia comercial donde la tecnología, rendimiento y nostalgia, van de la mano.
Volga renace de la mano de la industria china para, de momento, conquistar el mercado ruso, ya veremos si más adelante miran a otras partes del mundo.





