A veces es cuestión de paciencia, pero en el mundo en el que vivimos, con prisas, y dónde todo trascurre a gran velocidad, parece misión imposible. Con los coches eléctricos está pasando algo común en la tecnología, hay evoluciones constantes, cambios y mejoras, necesarios, porque en lo que respecta a las baterías, la autonomía y los tiempos de carga siguen siendo un problema para la mayoría de consumidores, y si a esto, además, le sumamos que esta tecnología es más cara que la combustión de toda la vida, resulta frustrante para miles de consumidores que se ven empujados a optar por esta tecnología por las normativas y las restricciones ambientales.
Por suerte, esa paciencia va dando sus frutos, y ahora CATL ha logrado algo impensable hace unos años, crear una batería que supera los 1.000 kilómetros de autonomía, y, al mismo tiempo, unos tiempos de carga que se asemejan a los de echar gasolina. Es el primer gran paso, y a medida que vayan pasando los años, y estas tecnologías avancen, seguro que también reducirá los costes.
Una de las características de esta batería es que reduce su peso en 255 kilogramos, lo que permite que los vehículos que se beneficien de ella, no van a perder prestaciones, es más, la van a mejorar. Pero hay mucho más detrás de este gran anuncio.
La revolución de la batería
Estas baterías de CATL son la tercera generación de las Qilin, que se basan en la química NCM (níquel, cobalto y manganeso). Sus cifras parecían algo del futuro, impensable viendo los datos medios de los vehículos actuales, y, en el mejor de los casos, tecnología pensada para el segmento premium. Hablamos de una densidad energética de 280 Wh/kg y 600 Wh/L. Esto permite alcanzar autonomías por encima de los 1.000 kilómetros. Estos datos se logran también gracias a la reducción de peso, algo que también se nota en la aceleración, en el equilibrio del coche y el consumo energético, que se reduce un 6%, y eso también aumenta la autonomía real.
SUV eléctricos más ligeros y rápidos
Cuanto más grande eran las baterías, más autonomía ofrecía, pero también hacía los vehículos más pesados. Eso es evidente si se mira el peso de un mismo modelo eléctrico o de combustión tradicional, donde la diferencia es notable. Esto mejoraba la autonomía, pero perjudicaba a la agilidad en conducción, o al propio desgaste de muchas de las piezas que compone un automóvil, la eficiencia global, al fin y al cabo.
La nueva Qilin tiene más densidad energética, y esto se traduce en más autonomía con una masa más pequeña, y por tanto, hace falta menos volumen. Esto no solo se traduce en menos peso para el vehículo, también, al ocupar menos, ese espacio se usa para ampliar el propio vehículo en su conjunto, ya sea en el habitáculo o el propio maletero. Todo será más amplio.
Y esto, tiene una implicación mayor para los coches más de moda del mercado, los más vendidos en la última década, los SUV eléctricos, sobre todo los premium, un segmento en el que equilibrio y autonomía van de la mano junto a las prestaciones y el confort, se paga mucho por ello, y gracias a estas nuevas baterías, podrán optimizar todos los aspectos.
Se va a reducir el balanceo, mejorando la dinámica y la estabilidad. Los componentes tendrán una duración mayor al no estar sometido a tanto peso. Y sobre todo, se va a optimizar el rendimiento, sobre todo en carretera y viajes, a altas velocidad.
Este cambio va a permitir que los futuros SUV eléctricos se puedan comportar como lo han hecho siempre los coches tradicionales en lo que se refiere a la conducción, y corta de raíz alguno de los problemas asociados al coche eléctrico.
El futuro de los eléctricos
Como decimos, CATL no solo ha presentado una batería donde la autonomía cobra protagonismo, también los tiempos de carga suponen una revolución. Hablamos de dos de los principales frenos al avance del coche eléctrico. En este segundo caso, las nuevas baterías permiten pasar del 10 al 80% de la carga en solo 3 minutos, tiempos que se asemejan al de repostar gasolina. La carga completa se completa en poco más de 6 minutos. Además, se han optimizado para que puedan ofrecer el máximo rendimiento en las condiciones más extremas, con temperaturas muy bajas.
Como comentamos, esta nueva tecnología acaba de nacer, sobre todo si lo comparamos con el siglo que lleva la combustión evolucionando y evolucionando. Todos estos avances, van rápidos, pero más lentos de lo que se mueve la sociedad. En unos años, todos los modelos se cargarán a mucha velocidad, y todos tendrán autonomías superiores as las de ahora. Y lo que será más importante, se rebajarán los precios, otro de los grandes problemas que ha traído la conducción eléctrica al mercado de los automóviles.
De momento, se ha logrado autonomías de más de 1.000 kilómetros y cargas ultrarrápidas en un tiempo récord. Y eso no para, sigue avanzado.





