Audi es una de las marcas de automóviles con más músculo, conocida mundialmente, y en Europa, siempre ha podido presumir de su gran fortaleza, una de esas marcas recocidas por sí sola, por su logo, gracias a la calidad y a la historia que alberga en el mundo de la automoción. Pero vive momentos raros, es lo que muchos están sufriendo con la electrificación, y el ejemplo concreto es el A5, un vehículo que se vende a buen ritmo en Europa por un precio que ronda los 50.000 euros y, sin embargo, el mismo modelo, con tecnología más avanzada y por un precio de 29.000 euros, no se vende en China pese a su alianza con SAIC, propietario de MG.
El giro de Audi en China
China parece ir un paso por delante en cuanto a los automóviles eléctricos y la tecnología. El acuerdo con SAIC Motor, uno de los mayores fabricantes del mundo, se presumía como un socio clave para lanzar las ventas. Con ellos, han querido darle un toque moderno a la marca, incluso en el logo, sustituyendo los clásicos aros que caracterizan a la firma, por poner el nombre de la marca ‘AUDI”, em mayúsculas.
La alianza con el gigante asiático, dueño de marcas como MG, Maxus o Roewe, se inició en 2024 con el nombre SAIC Audi para crear coches enfocados exclusivamente al mercado chino. De ahí nació el AUDI E5 Sportback en pasado mes de agosto, con una carta de presentación envidiable, 776 CV, autonomía de 773 km (ciclo CLTC), pantalla de 59 pulgadas y tecnología LiDAR.
Más sorprendió el precio, sobre todo si se compara con los europeos, por se comercializó por 235.900 yuanes, unos 29.000 euros, muy por debajo de su equivalente en Europa. Ahora, el precio es aún más bajo, 30.000 yuanes, en torno a los 25.400 euros, un precio impensable para casi cualquier modelo en España.
Con todo esto, nadie iba a imaginar la realidad de Audi en China. La tecnología puntera, el precio rompedor y el respaldo de un gigante industrial local no han calado.
Audi y su problema en China
El AUDI E5 Sportback solo funcionó en el momento que salió a la venta, seguramente, gracias a los entusiastas de la marca que querían este modelo. Pero una vez que se superó este primer periodo, las ventas se enfriaron sorprendente y rápidamente. De las 7.070 unidades acumuladas desde su lanzamiento hasta finales de 2025, han pasado a unas 1.000 unidades en lo que va de 2026.
Estas cifras están muy por debajo de lo esperado, pero, al igual que pasa en Europa, las marcas locales y emergentes se están llevando de calle todo el mercado. Por ejemplo, Xiaomi SU7 prevé 250.000 ventas al año, y otros fabricantes como Nio, Zeekr o Li Auto han cambiado las reglas de lo que era un coche premium en China.
Quizá, el mayor problema de Audi ha sido pensar que su músculo en Europa le podría valer para triunfar en el mercado chino, pero allí. El valor de la marca se construye a través de la experiencia, sobre todo la experiencia digital, la conectividad y cómo se integra el ecosistema tecnológico, y nada como lo local para saber cómo funcionan las cosas en casa.
Aunque menos demostrado, muchos también creen que la estrategia de eliminar los 4 aros característicos por ‘AUDI’ en mayúscula, lejos de ser un cambo innovador, resta atractivo e identidad que también se nota en este y otros mercados.
El futuro de Audi
Audi no se rinde, y si todo se trata de experiencia, la única forma de avanzar es manteniéndose en el mercado por años, aunque eso signifique no cumplir con las previsiones los primeros años. Así que va a subir la apuesta. Su nuevo acuerdo con SAIC amplía aún más la colaboración entre ambos, y se comprometen a más investigación, desarrollo, producción y posventa. Para empezar, el epicentro de la apuesta se desarrollará en un nuevo centro I+D en Shanghái.
Se trabajará sobre una nueva plataforma, ADP (Advanced Digitized Platform), con una arquitectura de 800 voltios específica para coches eléctricos, y en la que se van a desarrollar cuatro modelos. El siguiente será el AUDI E7X, un SUV eléctrico que mide más de 5 metros y ofrece más de 680 CV y 751 kilómetros de autonomía. Costará cerca de 60.000 euros.
Para 2027 se espera una berlina deportiva además de otros cuatro modelos, para abarcar todos los gustos locales. El objetivo, el reto de cambiar la percepción, de convencer al consumidor chino, cada vez más exigente y confiado en las marcas locales.
Audi ha entrado de lleno en el mercado chino, quizá pensó que el poder de Europa sería suficiente para triunfar en China, pero en el gigante asiático se mueven a otra velocidad, y la confianza es clave, sobre todo en el mundo del motor, y van a necesitar mucho más para poder hacerse un huevo en un país donde automóvil y tecnología van de la mano, y cambiar los hábitos no es nada sencillo.





