La carrera sprint del Gran Premio de Canadá cumplió con las altas expectativas en el circuito Gilles Villeneuve, dejando una intensa batalla interna en el equipo Mercedes y un desenlace definitivo para los pilotos españoles. George Russell se adjudicó el triunfo en una manga corta marcada por los adelantamientos al límite, los toques entre compañeros de equipo y la gestión de la tensión en los muros de boxes desde la primera vuelta.
El trazado de Montreal no dio tregua a los competidores en esta tercera cita corta de la temporada, la primera de la historia en territorio canadiense, que sirvió como un exigente banco de pruebas antes de la carrera principal del domingo.
La salida fue completamente limpia en los metros iniciales. Russell defendió con éxito la primera posición de salida frente a las acometidas de su compañero Kimi Antonelli, quien partía pegado a su estela.
Por detrás, Lewis Hamilton firmó una arrancada espectacular para superar al McLaren de Oscar Piastri y situarse en la cuarta plaza, mientras que Lando Norris se asentaba en el tercer lugar.
La tensión entre Antonelli y Russell despierta
En la zona media del grupo, Carlos Sainz cumplió a la perfección con el guión establecido por la escudería Williams y logró mantener su monoplaza en la décima posición de la parrilla, esquivando las habituales escaramuzas de los primeros giros.
El ritmo impuesto por los dos coches de la estrella fue demoledor desde el inicio, descolgando rápidamente a un Lando Norris que no pudo seguir la velocidad de cabeza. Sin embargo, la tranquilidad se rompió por completo en el sexto giro de la prueba.
Antonelli lanzó un ataque sumamente agresivo sobre Russell en la frenada de la primera curva, produciéndose un toque entre ambos vehículos que obligó al británico a pisar la hierba. Esta maniobra otorgó el liderato provisional al joven piloto italiano, desatando de inmediato las hostilidades internas dentro de la escudería de Brackley.
La respuesta de Russell y la presión de la carrera desataron los nervios por radio. Antonelli reclamó con insistencia una sanción para su compañero de filas, lo que provocó la intervención directa de Toto Wolff desde el muro para ordenarle de forma tajante que dejara de quejarse y se concentrara en la conducción.
Poco después, el coche del italiano experimentó una pérdida momentánea de energía, lo que le hizo perder la ventaja y situarse a segundo y medio de Norris, abriendo una cruda pugna por las posiciones de podio donde también se sumaron Hamilton y Piastri.
Aunque Antonelli solucionó sus problemas eléctricos y firmó la vuelta rápida de la carrera con un tiempo de 1:14.3, la presión terminó pasándole factura. El líder del Mundial cometió un error definitivo al irse largo por la hierba en la escapatoria de la curva seis, entregando en bandeja la primera plaza a Russell y la segunda a Norris.
ANTONELLI, MUY ENFADADO PIDIENDO SANCIÓN A RUSSELL 😤
Toto Wolff tiene que entrar por la radio para calmar a Kimi 😱#CanadaDAZNF1 🇨🇦 pic.twitter.com/o6cPNHav7m
— DAZN España (@DAZN_ES) May 23, 2026
Dos realidades opuestas para Sainz y Alonso en Canadá
En la segunda mitad de la carrera, las miradas se centraron en las estrategias y en la falta de fiabilidad de algunos monoplazas. El Red Bull de Isack Hadjar se vio obligado a tomar el camino de los boxes debido a un fallo en su unidad de potencia, registrando el primer abandono técnico de la jornada, aunque posteriormente regresó a la pista con varias vueltas perdidas para rodar en solitario.
Mientras tanto, en la parte delantera, Charles Leclerc trataba de meter presión a Piastri, pero las posiciones del podio quedaron consolidadas con Russell al frente, seguido por Norris y un Antonelli que tuvo que conformarse con la tercera posición.
Para los intereses españoles, la prueba ofreció dos realidades completamente opuestas sobre el asfalto de Montreal. Carlos Sainz completó una actuación muy sólida a los mandos del Williams, rodando con una consistencia impecable en los tiempos para asegurar la décima posición final.
El madrileño supo leer las necesidades de una pista que se iba calentando por momentos y puso sobre la mesa toda su experiencia para evitar los errores de bulto que cometieron sus rivales directos en las frenadas más delicadas del trazado.
Este resultado confirma que las actualizaciones mecánicas traídas por el equipo empiezan a dar sus frutos en la zona media.
La cruz de la jornada la protagonizó Fernando Alonso. El asturiano, inmerso en una complicada pelea con los monoplazas de Audi y el Red Bull de Checo Pérez, no encontró el ritmo en ningún momento con su Aston Martin debido a la falta de mejoras aerodinámicas en su vehículo. Tras rodar en las últimas plazas de la clasificación general, el equipo decidió llamarle al garaje en la vuelta 17 para montar el compuesto duro y realizar pruebas de cara a la carrera dominical.
La falta de rendimiento provocó que Alonso se metiera definitivamente en el garaje para abandonar en la vuelta 19, cerrando un sábado muy amargo para la estructura de Silverstone viendo la actuación casi memorable del sábado.









