Bakú ocupa un lugar extraño en la carrera de Oscar Piastri. Allí consiguió una de sus mejores victorias en 2024 y, un año después, vivió uno de sus peores fines de semana. Este sábado tenía de nuevo una buena oportunidad entre manos. Salió desde una posición delantera, se colocó segundo y mantuvo a Max Verstappen detrás durante buena parte de la carrera. El McLaren tenía ritmo para pelear por el podio y Piastri había hecho casi todo lo necesario para llegar hasta allí.
Cuando quedaban doce vueltas, todo se torció en la primera curva después de la segunda salida del coche de seguridad. Piastri bloqueó una rueda, terminó en la escapatoria y dañó los neumáticos. Pudo reincorporarse, pero ya había perdido varias posiciones y acabó decimocuarto. McLaren se marchó de Azerbaiyán sin puntos pese a haber tenido durante buena parte de la carrera a uno de sus coches en disposición de luchar por el podio.
Bakú vuelve a aparecer en la historia de Oscar Piastri
El propio Piastri había hablado antes del Gran Premio de la relación tan particular que mantiene con este circuito. En apenas dos años había reunido allí una victoria y uno de los peores fines de semana de su carrera. En 2024 consiguió uno de sus triunfos más importantes, después de sostener durante muchas vueltas la presión de Charles Leclerc. En 2025, en cambio, todo terminó prácticamente antes de empezar. Un accidente en clasificación le obligó a salir desde una posición muy retrasada y, en carrera, solo completó unas pocas curvas antes de acabar contra el muro.
Aquel episodio llegó en una fase decisiva de su pelea por el campeonato. Piastri todavía estaba metido de lleno en la lucha por el título y empezó a perder terreno a partir de entonces. Doce meses después, el escenario era diferente y también lo eran las sensaciones del piloto. El McLaren ya no dispone de la ventaja que había mostrado entonces, pero el australiano había llegado con una mayor confianza en su capacidad para extraer rendimiento del monoplaza.
Lleva buena parte del año intentando entender un coche que no siempre encaja con su manera natural de pilotar. Él mismo ha explicado que el trabajo realizado durante las últimas carreras le ha permitido acercarse poco a poco al comportamiento que busca. “El progreso no es lineal”, dijo antes del Gran Premio. La frase resume una temporada en la que cada paso adelante ha requerido bastante más trabajo que el año anterior.
Piastri ha tenido que adaptarse al MCL40 más de la cuenta
La llegada del nuevo reglamento cambió muchas de las referencias con las que Oscar había competido durante 2025. El australiano había peleado por el Mundial hasta la última carrera, pero el MCL40 presentó desde el comienzo una ventana de funcionamiento mucho más complicada. McLaren ha tenido que modificar el coche y buscar soluciones prácticamente carrera a carrera, mientras sus dos pilotos han tenido que convivir con un monoplaza que no siempre recompensa la misma forma de conducir.
Los resultados ayudan a medir la línea del tiempo del australiano. Antes de este Gran Premio, Piastri había conseguido dos podios y ninguna victoria. El decimocuarto puesto le mantiene séptimo en el campeonato, con 99 puntos. Lando Norris, campeón del mundo en 2025, había conseguido dos triunfos y varios podios antes de llegar a Azerbaiyán.
En Monza había terminado quinto y había destacado que aquel fin de semana había supuesto un paso adelante respecto a los anteriores. En Bélgica también había encontrado un ritmo que situaba al McLaren entre los coches más competitivos de la parrilla. Esas actuaciones habían empezado a dibujar una evolución más reconocible en su adaptación al MCL40.

McLaren no pierde la confianza en Piastri
Andrea Stella quiso poner el foco en el trabajo realizado durante la carrera y no únicamente en el error final. El jefe de McLaren destacó la actuación de Piastri hasta ese momento y puso en valor el ritmo que había mostrado frente a Verstappen.
El propio Oscar asumió el resultado sin buscar demasiadas explicaciones. “Ha sido muy decepcionante. Teníamos el ritmo necesario para estar en el podio”, reconoció después de la carrera. También valoró la evolución que está experimentando con el coche y la capacidad que está adquiriendo para comprender mejor sus reacciones.
Ahí está probablemente la parte más interesante de su temporada. Piastri llegó a 2026 después de disputar el Mundial hasta la última vuelta y se encontró con un coche que le exigía modificar algunas de las referencias que había utilizado hasta entonces. Las últimas carreras habían mostrado señales de adaptación y su actuación de este sábado volvió a enseñar que ese proceso sigue avanzando. El campeonato le exige ahora convertir esas buenas sensaciones en una regularidad que todavía no ha conseguido.









