Fernando Alonso llamó a la F1 el «campeonato del mundo de baterías» y Max Verstappen comparó los coches de 2026 con una «Formula E con esteroides». Los dos se encontraron con una forma de conducir que les obligaba a pensar en la batería cuando lo que tenían delante era una curva rápida. Había que levantar el pie para recuperar energía y volver a disponer de ella después. Ahora, la FIA quiere corregir parte de ese problema y ultima una idea que todos anhelaban: recuperar los motores V8.
Mohammed Ben Sulayem llevaba tiempo defendiendo su vuelta. El presidente de la FIA llegó a plantear el regreso de los V10, aunque después centró su propuesta en los V8. Los fabricantes preferían mantener el turbo y la tecnología híbrida. El documento que el organismo ha enviado a las seis marcas intenta acercar esas posiciones con motores de combustión de mayor capacidad, una parte eléctrica menos potente y un coste menor. La fecha de estreno sería 2030 o 2031.
La FIA ultima los motores V8 turbo híbridos de hasta 900 CV para 2030
Así, los actuales V6 turbo de 1,6 litros podrían dejar paso a un V8 de entre dos y 2,3 litros. El turbo sería más pequeño y el sistema eléctrico perdería potencia. La FIA también quiere quitar unos 80 kilos a los monoplazas, una reducción que ayudaría a aliviar el peso de unos coches que han crecido con las últimas normativas.
La parte eléctrica pasaría de los 350 kW actuales a 200 kW. 100 estarían disponibles durante la vuelta y los otros 100 cien se reservarían para una función de impulso adicional, pensada para facilitar los adelantamientos. La potencia total rondaría los 900 CV, con el motor de combustión como principal fuente de energía. Los combustibles seguirían siendo totalmente sostenibles, aunque la FIA quiere simplificar las exigencias para producirlos.
Alonso y Verstappen criticaron la gestión de energía de los motores de 2026
Las quejas de los pilotos tenían un motivo muy claro. La recuperación de energía ha cambiado la forma de afrontar determinadas curvas y ha obligado a administrar la batería en momentos en los que antes bastaba con acelerar. Alonso llegó a llamar «estaciones de carga» a algunas curvas rápidas. Verstappen, por su parte, cuestionó que la nueva generación ofreciera el tipo de carreras que espera del ‘Gran Circo’.
La FIA ha introducido ajustes durante la presente temporada, de hecho, en 2027 se aplicarán ligeros cambios en los motores, y las críticas de ambos pilotos se han moderado en algunos momentos. Además, el turbo y la hibridación seguirían presentes, como reclamaban los fabricantes.
Mercedes, Ferrari, Honda y Red Bull quieren construir sus propios motores
Para desarrollar los nuevos motores V8 de F1 hay varias opciones sobre la mesa. Una de ellas pasa por aprovechar parte del trabajo realizado con los motores actuales. Un V8 de 2,1 litros podría salir de la base de 1,6 litros al añadir dos cilindros y reducir el tamaño del turbo y del sistema eléctrico. Esta vía permitiría aprovechar conocimientos y limitar el trabajo necesario para estrenar los nuevos motores.
La otra opción puede provocar más discusiones. La FIA estudia la posibilidad de encargar a un proveedor externo un motor de referencia, con muchos componentes comunes, para que después cada marca lo adapte. Los fabricantes quieren evitarlo. Mercedes, Ferrari, Audi, Honda y Red Bull desarrollan sus propias unidades de potencia, y Cadillac también prepara su entrada como motorista. Para estas marcas, diseñar el motor forma parte de la competición y les permite buscar diferencias frente a sus rivales.
Los motores V8 de F1 podrían reducir a la mitad el límite de gasto
La FIA también quiere rebajar el coste de fabricar los motores. Entre las medidas que ha trasladado a los fabricantes figura reducir a la mitad el límite presupuestario actual, fijado en 190 millones de dólares anuales. La cifra todavía debe negociarse. Las marcas tendrán que preparar los nuevos motores mientras mantienen el desarrollo de los actuales, además de organizar el trabajo de sus plantillas durante el cambio de normativa.
El calendario tampoco está cerrado. Los contratos actuales entre la FIA, los equipos y el titular de los derechos comerciales terminan a finales de 2030, de modo que el estreno de los V8 se sitúa en ese año o en 2031. Ben Sulayem había amenazado con imponer las reglas por su cuenta si no había acuerdo para 2031. Ahora, la FIA trabaja con los fabricantes para acercar posiciones antes de llevar una propuesta al Consejo Mundial del Motor en diciembre.









