Molsheim ha cerrado un capítulo legendario. Hace apenas unos días, el Atelier de Bugatti vio salir al que será el último W16 Mistral, un roadster que no solo pone punto final a la producción de este modelo, sino que marca el adiós definitivo al motor W16 en su versión de calle. Vestido con una elegante combinación bicolor en tonos ‘Pearl’ y ‘Sparkle’, este ejemplar único encarna a la perfección la frase que lo ha acompañado desde su nacimiento: “The last of its kind”.
Un momento de transición para la marca
La salida de este coche coincide con la inauguración de La Manufacture, el nuevo taller donde pronto nacerá el Tourbillon. Mientras una era termina, otra se abre paso. Bugatti mira al futuro, pero no sin antes rendir homenaje al propulsor que ha definido sus hiperdeportivos durante dos décadas: del Veyron al Chiron, y ahora este Mistral descapotable como canto del cisne.
Presentado en Monterey Car Week en 2022, el Mistral no tardó en convertirse en objeto de deseo mundial. De Japón a Singapur, pasando por Riad y Dubái, cada aparición alimentaba la expectación. El clímax llegó en noviembre de 2024, cuando el piloto oficial Andy Wallace logró 453,91 km/h al volante del ejemplar de récord en Papenburg. Un hito que coronó al Mistral como el descapotable de producción más rápido del mundo.

Personalización al límite
Durante el último año, el programa Sur Mesure ha vivido uno de sus periodos más creativos. En Molsheim y Berlín, los artesanos han trabajado mano a mano con cada propietario para dar vida a interpretaciones absolutamente únicas. Ninguno se parece a otro. El más reciente, el ‘Blanc Éternel’, es un ejemplo deslumbrante de cómo la tecnología digital y la artesanía tradicional pueden fusionarse, incorporando incluso el saber ancestral de la porcelana berlinesa.
Pero el coche que hoy nos ocupa es especial por otras razones. En 2026, el mismo Mistral que estableció el récord de velocidad fue entregado oficialmente a su dueño en el circuito de Silverstone, durante el Gran Premio. Un momento cargado de simbolismo.
Detalles que hablan de historia y pasión
Este último Mistral bebe del espíritu del Type 57 Roadster Grand Raid, pero también rinde múltiples guiños a la propia identidad de Bugatti. En el habitáculo, tapizado en Magnolia y Grey Carbon Matt, una placa conmemorativa lleva la inscripción “The last of its kind” junto a la silueta del coche. Fuera, la carrocería bicolor evoca esa doble personalidad que Ferdinand Piëch imaginó: capaz de superar los 400 km/h y, al mismo tiempo, lo suficientemente refinada como para llegar a la ópera la misma noche.
El tributo a Ettore Bugatti es constante. Su firma aparece bordada en los reposacabezas, grabada en aluminio en los umbrales de las puertas y reinterpretada en la tapa del motor. En el reposabrazos, una pieza de cristal de Lalique titulada “Spirit of the Wind” recuerda la histórica relación entre ambas casas, que se remonta al propio Ettore y René Lalique.
Uno de los detalles más personales es el pomo del cambio: en lugar del clásico elefante, luce una cabeza de halcón, un guiño a la región de Oriente Medio del propietario. Un bordado en antracita en los paneles de las puertas completa esta narrativa personal.
99 obras maestras
En total se han fabricado 99 ejemplares del Mistral. Cada uno, una historia distinta contada por su propietario. Algunos los conducen en solitario por carreteras legendarias; otros los disfrutan en los Bugatti Grand Tours y eventos que han unido a la comunidad desde las primeras entregas.
Ahora que este último ejemplar ya rueda hacia su nueva vida, el W16 Mistral pasa a formar parte de la leyenda. No solo como el último de su especie, sino como uno de los capítulos más brillantes en la historia de Bugatti. El motor que desafió los límites ya tiene su despedida digna.
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