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Shimizu tiene el plan que puede cambiar para siempre la energía solar: un anillo de 11.000 km en la Luna que, según la propia empresa, genera hasta 20 veces más que los paneles en la Tierra

Shimizu tiene el plan que puede cambiar para siempre la energía solar: un anillo de 11.000 km en la Luna que, según la propia empresa, genera hasta 20 veces más que los paneles en la Tierra

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 22.05.2026 14:00

La transición energética sigue siendo uno de los puntos clave en la agenda. Encontrar nuevas fuentes limpias de energía es clave, pero también explotar las ya existentes. Así, la energía solar sigue teniendo un enorme potencial para explotar. Mientras se buscan materiales que mejoren los actuales paneles solares, así como mejorar las baterías para almacenarla y darle un mayor uso sin tener que abusar del litio, altamente contaminante en su extracción, Japón ha llevado la explotación de la energía solar un paso más allá. Concretamente, al espacio.

Sí, como lo oyes, al espacio. Suena a ciencia ficción, pero imaginemos un espejo enorme alrededor de la Luna, como un cinturón justo en el ecuador del satélite de la Tierra. Ese cinturón espejo, sería, en realidad, placas solares. La idea es que como la Luna no tiene nubes ni atmósfera que estorben, siempre le da el sol en algún punto del anillo. Esa energía se convierte en microondas, se lanza a la Tierra y, al llegar, se vuelve a transformar en electricidad. Increíble, pero en Japón tienen los planos para llevarlo a cabo.

Japón y un problema que desata el ingenio

Para un plan descabellado, pero cuando un país tiene mucha gente, poco espacio y casi nada de petróleo, el ingenio y las ideas locas como rodear la Luna de paneles solares surgen fácilmente.

El problema es claro: Japón importa cerca del 90% de la energía que consume, no tiene grandes yacimientos de petróleo ni gas, y, además, su terreno es montañoso y muy poblado, así que poner enormes huertas solares en suelo firme es complicado.

Esta situación lleva años haciendo que la investigación en búsqueda de alternativas energéticas se haya expandido y proliferado en disintos campos. Han probrado en los últimos años con las olas del mar (energía undimotriz), pero no termina de despegar. Así que han decidido mirar mucho más arriba: al espacio exterior.

Un anillo de 11.000 kilómetros: así es el plan

La empresa constructora Shimizu Corporation ha propuesto el Luna Ring (el Anillo Lunar). La idea es instalar un cinturón continuo de células fotovoltaicas a lo largo del ecuador de la Luna. La circunferencia mide 11.000 kilómetros, y el anillo tendría hasta 400 kilómetros de ancho. De esta forma, siempre hay una parte del anillo recibiendo luz solar directa, sin noche ni atardeceres.

Generaría electricidad las 24 horas del día, los 365 días del año. Pero, ¿cómo se fabrica algo así sin volverse loco enviando piezas desde la Tierra? La clave está en vivir del terreno: la idea es utilizar robots autónomos controlados desde Japón para extraer materiales del propio suelo lunar y fabricar allí mismo los paneles solares. Así no hay que pagar miles de millones en cohetes para subir cada tornillo.

De la Luna a tu casa: el viaje de la energía (sin cables)

Si hasta ahora el proyecto ya te estaba sonando a ciencia ficción, espera porque aún hay más. Parece difícil, pero confiemos que los robots autónomos pueden crear ese anillo lunar e instalarlo. Además, el anillo capta esa luz del sol y funciona. Ahora bien, ¿qué hacemos con esa energía que está a cientos de miles de kilómetros?

Está claro que no podemos poner un cable que conecte el anillo lunar con la tierra. No se puede tirar de un cable de 380.000 kilómetros. La solución que propone Shimizu es convertir esa electricidad en microondas o rayos láser de alta densidad. Estos se emiten desde una antena gigante de 20 kilómetros de diámetro situada en la Luna, apuntando a una estación receptora en la Tierra. Allí, las microondas se transforman otra vez en electricidad y se inyectan en la red normal para que llegue a los enchufes de nuestras casas.

Cargar el móvil con energía venida desde la luna no parece algo sencillo, pero ya ha habido experimentos previos. En 2023, el Instituto de Tecnología de California ya hizo una demostración en órbita de transmisión inalámbrica de energía. Funcionó. Lo que no se ha probado nunca es hacerlo a distancia lunar.

Trabajar en la Luna tiene ventajas claras

Hacer algo que ya se hace en la Tierra por muchos menos dinero parece una locura, pero producir energía solar en la Luna tiene claras ventajas. Y es que la relación Tierra-Sol para la generación de energía y, en consecuencia, electricidad, tiene varios inconvenientes con nombre propio: la noche, las nubes y la propia atmósfera, que absorbe parte de la radiación.

Tres enemigos que se eliminan yéndose a la Luna. Allí no hay atmósfera, no hay nubes y, con un anillo en el ecuador, siempre hay una sección bajo el sol. Eso significa energía solar constante, sin interrupciones y más potente que la que se puede captar en el desierto más soleado del planeta. La Agencia Espacial Europea ya considera esta opción como estratégica en su programa Solaris.

Es posible, pero…

Suena a ciencia ficción, pero es posible. Eso sí, la realidad no es color de rosa y este proyecto tiene varios elefantes en la habitación. Desafíos enormes que aún debe demostrar que serán superables.

El primero es tan mundano como que traer energía desde la Luna y convertirlo en electricidad no es nada barato. Aunque los lanzamientos espaciales se han abaratado con empresas como SpaceX, construir una fábrica robotizada en la Luna cuesta cantidades astronómicas, nunca mejor dicho.

Aún así, el precio no es el mayor de los problemas a los que se enfrenta el proyecto. El polvo y los meteoritos son un quebradero de cabeza. La superficie de la Luna está llena de polvo muy abrasivo y de micrometeoritos que caen constantemente. Con el tiempo, esos impactos deteriorarían los paneles solares.

El otro gran problema es ir contrarreloj. No es un proyecto que pueda estar operativo a corto plazo. Hablamos de que esto igual no puede hacerse en menos de 50 o 100 años.

Idea loca o el futuro

La idea de buscar formas de hacer energía en el espacio no es nueva. En 1968, un ingeniero de la NASA llamado Peter Glaser ya publicó un artículo en la revista Science proponiendo algo similar. Desde entonces, la NASA, el gobierno británico y China han estudiado el concepto.

El plan de Shimizu es, hoy por hoy, más un faro que una fecha en el calendario. No hay ni año de inicio ni presupuesto cerrado. Pero sirve para algo muy importante: recordarnos que la solución a la energía limpia no tiene por qué estar en nuestro tejado ni en el desierto. A veces hay que mirar mucho más lejos.

EL GARAJEvia El Garaje

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