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Hidrógeno puro del amoniaco con menos energía y sin purificación: el sistema electroquímico del MIT que puede impulsar el transporte de hidrógeno

Hidrógeno puro del amoniaco con menos energía y sin purificación: el sistema electroquímico del MIT que puede impulsar el transporte de hidrógeno

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 21.09.2026 12:20

Hay una pregunta que llevamos décadas sin resolver bien: ¿cómo se transporta el hidrógeno? No cómo se produce, que de eso ya sabemos. Cómo se lleva de un lugar a otro sin que cueste más moverlo que el valor que tiene. El hidrógeno es el elemento más ligero del universo. Se escapa por cualquier junta, por cualquier poro, por cualquier material que no sea perfectamente hermético. Licuarlo requiere enfriarlo a -253 °C, lo que consume una cantidad brutal de energía. Comprimirlo a 700 bares exige tanques de acero que pesan más que el propio hidrógeno que contienen. Es un problema logístico que frena la economía del hidrógeno más que cualquier otro obstáculo técnico.

La solución que lleva años sobre la mesa es esconderlo dentro de otra molécula. Amoniaco, metanol, ácido fórmico, portadores orgánicos líquidos. El amoniaco es el candidato más atractivo: ya se produce a escala industrial, ya se transporta en barcos por todo el mundo, ya existe una infraestructura global de puertos, terminales y camiones preparada para él. Pero hay un detalle que lo complica todo: recuperar el hidrógeno del amoniaco requiere temperaturas superiores a 500 °C, y el gas que sale de ese proceso viene mezclado con nitrógeno y amoniaco sin reaccionar. Purificarlo hasta el grado que exige una pila de combustible o un proceso de semiconductores consume más energía todavía.

Un equipo del MIT, liderado por el profesor Yogesh Surendranath, ha encontrado una manera de saltarse ese paso. Su sistema electroquímico extrae hidrógeno puro directamente del amoniaco, sin purificación posterior, a temperaturas que rondan los 200-300 °C, muy por debajo de las que exige el cracking convencional.

La membrana que succiona el hidrógeno

La clave del sistema está en una membrana de paladio que actúa como ánodo en una celda electroquímica. El paladio tiene una propiedad casi mágica: solo deja pasar el hidrógeno. Ningún otro gas lo atraviesa. En un lado de la membrana, un catalizador de rutenio y cesio rompe las moléculas de amoniaco. El hidrógeno liberado se disuelve en el paladio y lo atraviesa. El nitrógeno y el amoniaco que no ha reaccionado se quedan atrás, bloqueados .

Al otro lado de la membrana hay un electrolito de hidróxido fundido. La propia celda genera un gradiente electroquímico que funciona, en palabras de Surendranath, como «una especie de vacío» para el hidrógeno. Esta fuerza arrastra al gas a través de la membrana y lo divide en protones y electrones. Cada uno viaja por su cuenta —los protones cruzan el electrolito y los electrones van por el circuito externo— hasta que se vuelven a unir en el cátodo para formar de nuevo hidrógeno gas.

«Con este sistema podemos bombear hidrógeno de forma activa desde donde está menos concentrado hacia donde hay más», aclara Surendranath. Y este bombeo constante tiene un premio extra: al retirar el hidrógeno del lugar donde reacciona, el equilibrio químico se desplaza. Como el hidrógeno va desapareciendo de la escena, el amoníaco no para de descomponerse. Esto hace que todo el proceso funcione a temperaturas muchísimo más bajas de lo habitual.

Los números que respaldan la promesa

Los resultados de la investigación vieron la luz en la revista Nature en septiembre de 2026. En el laboratorio, el dispositivo demostró una eficiencia enorme al convertir el 91% del amoníaco a 250 °C. El equipo validó la versatilidad del sistema usando metilciclohexano —un portador líquido de hidrógeno— y la tasa de conversión subió al 94% manteniendo la misma temperatura.

En un ensayo paralelo enfocado en la purificación, la celda demostró su potencia: tomó un flujo de gas con una presión parcial de hidrógeno de apenas 0,05 atmósferas y lo convirtió en hidrógeno puro a 1,0 atmósfera. A una temperatura de 300 °C, la velocidad de separación multiplicó por cuatro la capacidad de los métodos convencionales.

Científicos externos al estudio, como Curtis Berlinguette, profesor de química en la Universidad de British Columbia, consideran que este método cambia las reglas del juego. Berlinguette lo definió como «una poderosa nueva forma» de resolver el reto del hidrógeno puro. «El uso de electricidad para empujar el hidrógeno a través de la membrana a medida que se libera tiene un doble beneficio: acelera la deshidrogenación del amoníaco y genera, al instante, una corriente de hidrógeno purificado», explicó.

Lo que aún falta para que esto sea industria

Aquí conviene ser honestos. El sistema es una prueba de concepto. Funciona en el laboratorio, con celdas pequeñas, y ha demostrado que el principio es sólido. Pero hay obstáculos importantes antes de que pueda escalarse.

El primero es el paladio. Es un metal precioso, caro, y la membrana necesita una cantidad significativa de él. El equipo de Surendranath ya trabaja en reducir la cantidad de paladio necesaria, pero ese es un problema que no está resuelto. El segundo es la escala. Las celdas probadas son pequeñas; pasar a reactores industriales implica multiplicar el área de membrana, gestionar el flujo de gas y mantener la estabilidad del electrolito fundido durante miles de horas.

Y hay una cuestión de eficiencia energética global que no conviene ignorar. El amoniaco es un portador de hidrógeno, pero producirlo, transportarlo y luego recuperar el hidrógeno implica pérdidas. La eficiencia de ida y vuelta del ciclo amoniaco-hidrógeno-amoniaco se estima en torno al 45-50%. El sistema del MIT mejora la etapa de recuperación, que es una de las más costosas, pero no elimina las pérdidas del resto de la cadena.

Aun así, el avance es significativo. Porque resuelve dos problemas a la vez: reduce la temperatura necesaria para romper el amoniaco y elimina la etapa de purificación posterior. En un mundo que busca desesperadamente formas de mover hidrógeno limpio de donde se produce a donde se consume, un sistema que haga eso más barato y más sencillo es exactamente lo que se necesita.

EL GARAJEvia El Garaje

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