ES NOTICIA
¿Ya nos sigues en Google? Síguenos en tu feed de Discover Seguir
Guardar el sol del verano para calentar el invierno: el ETH de Zúrich ha creado un sistema que convierte el excedente solar en hierro, un material barato, seguro y fácil de almacenar que devuelve la energía cuando más falta hace

Guardar el sol del verano para calentar el invierno: el ETH de Zúrich ha creado un sistema que convierte el excedente solar en hierro, un material barato, seguro y fácil de almacenar que devuelve la energía cuando más falta hace

{{author_name}}

Por: Autonoción Redacción

Publicado: 20.08.2026 10:20

Cualquiera que tenga placas solares en casa conoce bien la paradoja: en verano, la electricidad sobra; en invierno, falta. Justo cuando los días son más grises y la calefacción no da tregua. Las baterías de litio de siempre resuelven el día a día, pero no pueden guardar energía de una estación a otra. Para salir de este laberinto, un equipo del ETH de Zúrich ha dado con una solución tan brillante como sorprendentemente sencilla: almacenar el sol en barras de hierro. Así, sin más.

¿Cómo lo hacen? Pues aprovechan el excedente solar del verano para producir hidrógeno, y ese hidrógeno, al calentarlo con mineral de hierro, le arranca el oxígeno y deja el metal puro. La energía queda entonces atrapada en el hierro de forma segura, sin fugas y sin costes disparados, esperando pacientemente durante meses. Cuando llega el frío, solo tienen que invertir el proceso: echan vapor de agua y el hierro devuelve el calor y el hidrógeno que necesitamos para calentar la casa. Como una especie de pila mágica, pero de verdad.

Este proyecto, que impulsa la startup Iron Energy, ya tiene una planta piloto en marcha y este mismo año 2026 planean abrir su primera instalación comercial. Una prueba de que el futuro de la energía no tiene por qué venir envuelto en tecnología compleja ni riesgosa. A veces, basta con mirar atrás y redescubrir los materiales más viejos y abundantes que tiene la Tierra. Porque lo sostenible, a menudo, es también lo más sabio.

El dilema estacional de las renovables

El gran dolor de cabeza de las energías renovables es que la naturaleza no entiende de horarios ni de estaciones. En Suiza, por ejemplo, calculan que para 2050 casi la mitad de su electricidad vendrá del sol. El problema es que los paneles se dan un festín en verano y pasan hambre en invierno. ¿Cómo guardamos el sol de julio para usarlo en enero sin que nos cueste un ojo de la cara?

Las baterías de litio son geniales para pasar la noche, pero si las dejas quietas meses enteros se desgastan, son carísimas y dependen de materiales difíciles de conseguir. El hidrógeno parecía el gran candidato, pero es un gas caprichoso: se escapa fácilmente, puede explotar y necesita tanques a presiones extremas o congelados a temperaturas imposibles, lo que lo vuelve peligroso y prohibitivo. La pregunta del millón seguía sobre la mesa: ¿cómo congelar el verano sin arruinarnos en el intento?

El hierro como solución

El equipo del ETH ha recurrido a una solución sorprendentemente simple: el hierro. No es una idea nueva. El proceso vapor-hierro se conoce desde el siglo XIX . Pero aplicarlo al almacenamiento de energía renovable es una innovación que cambia las reglas del juego. Como explica el profesor Wendelin Stark, que lidera la investigación, «el gran problema de esta tecnología es que la materia prima, el mineral de hierro, es fácil de conseguir en grandes cantidades y ni siquiera necesita ser procesada antes de meterla en el reactor».

El hierro es barato, abundante, seguro y fácil de almacenar. No explota, no se escapa y no requiere instalaciones especiales. Los reactores donde se produce la reacción no necesitan paredes gruesas ni sistemas de refrigeración complejos, ya que el proceso opera a presión atmosférica. El material puede reutilizarse innumerables veces y la capacidad de almacenamiento se amplía simplemente construyendo reactores más grandes. Es, en resumen, la solución que los ingenieros llevaban décadas buscando.

Cómo funciona: una batería de hierro

El secreto del sistema es que funciona igual que una batería recargable, pero cambiando el litio por algo tan común como el hierro. En verano, cuando el sol no para de brillar y sobra energía, esa electricidad se usa para fabricar hidrógeno. Después, ese gas se mete en unos grandes contenedores llenos de óxido de hierro, que no es más que el mineral natural. Al juntarlos, el hidrógeno le «roba» el oxígeno al mineral, transformándolo en hierro puro y agua. Como bien explica Stark, este baile químico es el equivalente a cargar una batería: la energía se queda atrapada en el metal y puede guardarse en una estantería durante meses sin perder ni una pizca de su fuerza.

Cuando el invierno llama a la puerta y hace falta luz y calefacción, el truco se hace al revés. Se inyecta vapor de agua sobre ese hierro puro para que vuelva a oxidarse, un proceso que libera el hidrógeno que estaba guardado. Finalmente, ese gas se quema en una turbina o se pasa por una pila de combustible para encender los radiadores y llenar la casa de energía limpia.

La planta piloto que ya funciona

La viabilidad técnica de esta tecnología ya ha sido demostrada en una planta piloto que opera en el campus del ETH en Hönggerberg desde el verano de 2023. La instalación consta de tres reactores de acero inoxidable, cada uno con una capacidad de 1,4 metros cúbicos, llenos de dos o tres toneladas de mineral de hierro comercial sin tratar.

La planta piloto puede almacenar alrededor de 10 MWh de hidrógeno durante largos períodos, que una vez convertidos en electricidad, proporcionan entre 4 y 6 MWh, suficiente para cubrir la demanda eléctrica de tres a cinco hogares suizos durante el invierno. Aunque en la actualidad el sistema sigue funcionando con electricidad de la red, los investigadores ya tienen planes para que la próxima fase del proyecto, prevista para 2026, utilice exclusivamente la energía solar generada en el propio campus, cubriendo hasta una quinta parte de su demanda eléctrica invernal.

Barato, seguro y escalable

Las ventajas de esta tecnología son múltiples. En primer lugar, el coste. Los investigadores estiman que el almacenamiento de energía en hierro es al menos diez veces más barato que las alternativas actuales. En segundo lugar, la seguridad. El hidrógeno es volátil y requiere instalaciones caras y complejas para su almacenamiento, mientras que el hierro es seguro y estable. En tercer lugar, la escalabilidad. La capacidad de almacenamiento se puede ampliar simplemente construyendo reactores más grandes o añadiendo más módulos. «Un contenedor de 12 metros de largo puede cubrir las necesidades energéticas de unas 100 viviendas unifamiliares», apunta Daniel Bloch, cofundador de Iron Energy.

Un material con futuro

La tecnología se está desarrollando a través de la startup Iron Energy, fundada por Samuel Heiniger y Daniel Bloch, con el objetivo de comercializar el sistema. Su primer proyecto comercial está previsto para 2026 en Finlandia, con una instalación de 200 MWh de capacidad. El objetivo es ambicioso: que el campus del ETH pueda cubrir una quinta parte de su demanda eléctrica invernal con la energía solar almacenada en verano. Todo ello con un material tan común como el hierro, que ha estado bajo nuestros pies durante milenios y que, quizás, sea la clave para que la energía renovable sea, por fin, estacionalmente independiente.

EL GARAJEvia El Garaje

¿Acertamos o la liamos?

Entras con Google al publicar
NOVATOPROPIETARIOVETERANOEXPERTOLEYENDA ★
EL GARAJEComunidad del motor
Visitar →
autonoción · El Box