Uno de los cambios más significativos en el mundo del automóvil en la última década, es, cómo la tecnología se ha ido implementado hasta ser algo esencial en la mayoría de consumidores a la hora de comprar un vehículo. La llegada de los dispositivos inteligentes comenzó siendo cosa de móviles, pero poco a poco se fue introduciendo en el mundo de la automoción hasta tal punto, que nuestro vehículo son una extensión de un smartphone con funciones propias para la conducción.
Lo más destacado son las pantallas gigantes y la desaparición de la mayoría de botones físicos del salpicadero (aunque ahora se ha demostrado que, para algunos casos, es mejor recuperarlos), una tendencia impulsada principalmente por Tesla, con el objetivo de que lo digital se convirtiera en sinónimo de modernidad al volante.
Pero desde este 2026, la normativa ha puesto coto a este auge, porque puede resultar ser peligroso como se está demostrando, y desde Europea, se obliga a los fabricantes a tomar medidas para frenar un avance que pone en peligro a los conductores.
Euro NCAP y las pantallas
Euro NCAP es el organismo que evalúa la seguridad en los vehículos, y su nueva normativa obliga al os vehículos a recuperar los botones físicos para obtener las cinco estrellas. Esto es un golpe a algunos fabricantes que habían apostado por la digitalización total, mientras que otros, ya los han ido recuperando antes de que sea obligatorio, y tiene su lógica.
Los botones digitales, táctiles, suelen obligar al conductor a apartar la mirada de la carretera para pulsar en el punto exacto de la pantalla. Los botones digitales no ofrecen seguridad sensorial, al contrario que los botones físicos, que, al tocarlos, ya sabes, por el tacto, si los has pulsado o no. De hecho, con lo digital, es común que, al primer intento, no toques en el punto exacto para activar o desactivar una función.
En general, navegar por los menús completamente digitales supone una clara distracción, y esto provoca accidentes, y uno de cada tres por este motivo, son mortales.
Euro NCAP ha querido impedir que la bola de nieve se haga más grande, y para ello, está evaluando la interacción de los conductores con las máquinas (HMI), con el objetivo de que se reduzca la carga cognitiva del conductor y que las acciones más comunes que se puedan hacer al volante, se puedan realizar sin que haya que quitar la vista de la carretera.
¿Dudas al comprar coche?Pantallas limitadas
No se busca eliminar la tecnología, las pantallas han venido para quedarse y tienen funciones muy válidas para la conducción, como los GPS, por ejemplo, u otras muchas funciones. Lo que se busca es que la interacción con ellas sea mínima, sobre todo estando en marcha,
Apostaron todo a las pantallas, borraron los botones… y llega Euro NCAP
Peugeot E-3008 / E-5008
Mercedes EQS / EQE
Tesla Model S / Model X
Denza Z9 GT
BYD Seal
Tesla Model 3 / Model Y
BMW i7
Volvo EX90
Renault Mégane / Scenic E-Tech
MINI Cooper Eléctrico
Volkswagen, en ese sentido, ha vuelto a los orígenes, entre otras cosas, porque su público así lo demanda, coches más “clásicos”, los de toda la vida, con botones físicos y la tecnología justa para complementar, no para dominar el funcionamiento. Lo mismo pasa con BMW, que se está moviendo en esta línea, la de innovar, sin comprometer la seguridad.
Otro gigante, Mercedes-Benz, ha reconocido que los datos que tienen tras apostar fuertemente por la digitalización, son negativos, y la eficacia de los botones físicos, tanto para activar las funciones como para la propia seguridad, son superiores a lo 100% digital.
Esto supone un cambio de tendencia, obligado por la normativa, pero también por los propios conductores, que han denunciado que el cambio no es positivo. Muchas veces, la legislación va en contra de la opinión popular, pero en este caso, parece que ambas partes sacan las mismas conclusiones, unos con experiencia al volante, y los otros con datos demoledores de seguridad y funcionamiento.
Más problemas tienen marcas como Tesla, porque su filosofía y expansión se basa en dicha digitalización. Renunciar a ella supone no poder ofrecer algo diferente a sus competidores, así que tendrán que buscar la manera de reinventarse para cumplir la normativa y seguir apostando por una digitalización de forma segura.
Más allá de las pantallas
Hay otros cambios de los fabricantes en los últimos años, como, por ejemplo, que están frenando la transición eléctrica. Algunos fabricantes, sabiendo que aún le queda vida a la combustión interna, y después de que desde Europa se haya retrasado el fin de esta combustión, apuestan por soluciones con este tipo de motores, o innovaciones en la hibridación que incluyen al diésel. Es el caso de Stellantis, porque en ciertos mercados, estos motores tienen aún mucho sentido.
También se apuesta por la combustión para generar energía eléctrica, una tecnología que se probó hace unos años, no parecía funcionar, pero ahora parece tener mejor aceptación gracias a la autonomía que ofrece en los vehículos.
La tecnología impulsa la nueva industria del automóvil, pero quizá, se ha ido demasiado rápido y todo indica a que se van a buscar soluciones intermedias en todo lo relacionado con la modernización de los vehículos. La digitalización total es prueba de ello, y el paso atrás, tanto por normativa como por tendencias, es ya una realidad.





