La historia reciente de Stellantis le hace estar pasando por un momento muy complicado dentro del mundo de la automoción, y desde dentro, saben que la confianza y la reputación es clave para sobrevivir a un mundo que ya de por sí, protagoniza una batalla y competencia brutal, y que ahora, con la electrificación y con la llegada de nuevos actores, como los procedentes desde China, cualquier error se puede pagar caro, y el grupo ha cometido varios.
Apostar por una electrificación acelerada les ha costado caro, millones. Primero fue el problema más que conocido con los PureTech, sumado al problema con los diésel 1.5 BlueHDi. La solución obliga a un cambio radical, a lanzarse a una nueva generación, y apostar por una estrategia que permita recuperar parte del terreno perdido, y eso implica renunciar a muchas cosas.
El grupo ha acumulado pérdidas de 22.000 millones de euros en 2025 y el nuevo plan, cuya hoja de ruta se presentará el próximo 21 de mayo, espera poder revertir una situación que ya ha hecho saltar las alarmas.
Stellantis elimina el motor PureTech
Da igual que pudieran solucionar los problemas con el PureTech, los problemas han sentenciado a este motor y Stellantis los ha eliminado. Estos motores, de gasolina, de tres cilindros 1.0 y 1.2 han estado presentes en demasiados modelos como para que no afecte, como Peugeot, Citroën y Opel. Su innovación con la correa de distribución bañada en aceite ha sido el desastre que los ha condenado. Su rápida e inesperada degradación ha provocado averías muy graves, solo en España han sido 8.000 afectados y hay una demanda colectiva en marcha. Todo ello ha provocado que Stellantis lo haya eliminado.
La apuesta ahora es la de motores FireFly, que originalmente los ha desarrollado FIAT, y se fabrican en la planta italiana de Termoli. Los motores están en tres y cuatro cilindros, con tecnología más moderna, más eficiencia y mayor fiabilidad, sobre el papel.
Estos nuevos motores se adaptan a la nueva normativa Euro 7, lo que permite al grupo mantener motores de combustión. La planta se convierte de este modo, en uno de los pilares del grupo.
Stellantis y el diésel 1.5 BlueHDi
No ha trascendido tanto como con el PureTech, pero los problemas con el motor 1.5 BlueHDi podría ser, incluso más grave. El motor diésel de origen francés ha sufrido problemas importantes en su cadena de distribución, de solo 7mm que, si se rompe, y se ha rota bastantes veces, puede generar averías que obliguen a cambiar el motor al completo.
¿Dudas al comprar coche?600.000 vehículos han sido llamados a revisión en Francia, pero la cifra podría ampliarse al millón. Y España parece que seguirá los mismos pasos. Este motor iba a ser clave en el grupo hasta el año 2030, pero la acumulación de fallos obliga a adelantar su adiós.
Y el recambio también viene desde Italia, un motor diésel de 1.6 litros con tecnología híbrida ligera de 48 voltios, asociados a una transmisión automática de doble embrague. El objetivo principal de este nuevo bloque, es el de ofrecer más fiabilidad, pero también pretende redefinir el papel de la gama, con hibridación ligera que va a permitir reducir consumos y las propias emisiones, al mismo tiempo que se mantienen las prestaciones y la autonomía.
La estrategia de Stellantis
Stellantis sabe el momento que vive, y que estos errores tan importantes han llegado, quizá en el peor momento que podían hacerlo, en pleno proceso de transformación de la industria, cuando más innovación hay y cuando la competencia es más feroz que nunca. Los remplazos del PureTech y del BlueHDi tiene origen italiano, y no es casualidad, quieren con ello recuperar la credibilidad. El cambio de Francia a Italia no es algo menor, el país transalpino tiene una basta historia en el mundo del automóvil, y después de los errores que le han costado millones a la empresa, la apuesta es muy significativa por parte del grupo para lograr recuperar la fiabilidad.
Precisamente, el nuevo motor podría estrenarse en el Alfa Romeo Tonale, una marca italiana que puede suponer el primer impulso para el grupo. Nos es casualidad que este modelo sea el elegido, la marca tiene de por sí, un público muy fiel, y las primeras valoraciones pueden resultar ser determinantes.
Stellantis necesita dar un golpe sobre la mesa, y este cambio en su gama, no responde a una actualización convencional, responden a la necesidad de corregir errores graves que han dejado muy dañado al grupo en los últimos años. Dice adiós a dos motores que han golpeado al corazón del grupo, y la apuesta por motores italianos no es algo casual, buscan generar el impacto positivo que produce relacionar un motor a este país con tanta tradición y tan emblemáticos. Volver a fallar no es una opción, podría suponer un gran desastre tras un 2025 donde las pérdidas han sido un duro castigo.





