Carlos Sainz vivió en el Gran Premio de Miami la confirmación de que su travesía en el desierto con Williams empieza a ver la luz al final del túnel. En una carrera de buen ritmo desde el inicio, Sainz tiró de sangre fría y una gestión de neumáticos impecable para cruzar la meta en una valiosísima novena posición.
Unos puntos que saben a gloria, no solo por el botín en sí, sino por la forma en la que llegaron: batiendo por ocho segundos a su compañero Alex Albon y demostrando que, cuando el coche responde, él siempre está ahí.
La salida no fue sencilla. Miami es un territorio propenso a los incidentes y el inicio fue un auténtico campo de minas. «Tuve probablemente la mejor salida del año otra vez», explicaba en el corralito con Autonoción presente. Un Carlos satisfecho, aunque la alegría le duró poco por el caos ajeno.
«Tenía un buen plan hacia la curva 1, pero Max hizo un trompo delante de mí, tuve que frenar y Lawson me adelantó por eso». Ese contratiempo inicial le hundió en el pelotón, pero lo peor estaba por llegar en la curva 17.
El movimiento de Verstappen y la remontada de Sainz
El madrileño se vio envuelto en una maniobra al de mucho peso con el Red Bull de Verstappen, que trataba de remontar tras su error. «Max intentó un movimiento un poco loco, casi me saca de pista», relataba Carlos con la adrenalina aún alta.
Pese a la tensión, Sainz prefirió no entrar en guerras: «No hubo falta de respeto, pero lo que hizo es casi como un lanzamiento sabiendo que, como somos el grupo medio, no vamos a pelearle y le vamos a dejar pasar». Aquel incidente le costó tres posiciones más, cayendo al fondo del pelotón en la primera vuelta.
Sin embargo, ahí emergió el Carlos más cerebral. «Mantuve la calma. La gente estaba corriendo de forma muy agresiva, no sé por qué se despertaron queriendo chocar a tanta gente». Una vez que la carrera se estabilizó, empezó el festival del madrileño, remontando hasta consolidarse en los puntos.
Un Williams que empieza a ver la luz
Además del resultado, la gran noticia para Sainz ha sido el comportamiento del monoplaza. Por primera vez en cuatro carreras, Carlos siente que tiene herramientas para luchar. «Finalmente pusimos la mejora del coche que se suponía que debía llegar en la carrera uno», confesó con alivio. Los retrasos en la fábrica han lastrado el inicio del año, pero el paquete de Miami ha cambiado la cara al equipo. «Ahora el coche está rindiendo al menos al nivel de los coches de la zona media».
A pesar de los puntos, el español mantiene los pies en el suelo. Sabe que el camino es largo y que el coche aún arrastra pecados de juventud. «Sabemos que todavía tenemos mucho sobrepeso que quitarle al coche».

Optimismo para el futuro
Así, Carlos Sainz suma su tercer domingo consecutivo puntuando, una regularidad que nadie en Grove creía a principios de año. «Estoy feliz con esto. Es otro domingo fuerte para mí, el tercero consecutivo». No obstante, Sainz avisa de que la brecha con los de arriba sigue siendo grande. «A Alpine le falta todavía un abismo, y para los líderes ni te cuento».
Claro que el equipo no espera una revolución total hasta el último tercio del curso. «Va a tomar algunos meses completar el giro total. Necesitaremos llegar al último tercio de la temporada para ver una recuperación adecuada». Por ahora, lo cierto es que Carlos ya siente que está de nuevo en la pelea. Y está es la mejor noticia posible.





