Un parte importante de la conducción reside en un ejercicio de anticipación y control. Sin embargo, incluso los conductores más experimentados pueden cometer un error común: una mala regulación de los retrovisores que genera los temidos ángulos muertos.
Este fallo, normalizado durante décadas, convierte cada cambio de carril o maniobra en un acto de fe. Algo sencillo de evitar ya que regular los espejos retrovisores no es complicado y se gana mucha seguridad al volante si lo hacemos. La clave no está en ver las aletas del coche, como muchos aprendieron, sino en ampliar el campo de visión hasta eliminar esas zonas ciegas.
Cómo regular los retrovisores para evitar ángulos muertos
El método tradicional enseña a ajustar el retrovisor interior para ver toda la luna trasera, y los exteriores para que aparezca un trozo del lateral del coche. Eso es un error. Ese “trozo de lateral” es redundante: ya sabes que tu coche está ahí. Lo que necesitas ver es el espacio que no capta ni el espejo central ni tu visión periférica.
El sistema más eficaz, avalado por asociaciones de seguridad vial, es el siguiente:
- Retrovisor interior central: debe ajustarse desde una posición normal de conducción, con el cinturón puesto. Debes encuadrar toda la luna trasera sin ver los reposacabezas traseros.
- Retrovisor exterior izquierdo: lo mejor es apoyar la cabeza contra la ventanilla del conductor. Desde ahí, ajusta el espejo hasta que apenas veas el lateral de tu coche (solo un mínimo borde). Al volver a tu posición normal, el lateral habrá desaparecido de tu visión en ese espejo, mostrando en su lugar el carril contiguo.
- Retrovisor exterior derecho: en este caso hay que inclinarse hacia el centro del vehículo, como si quisiésemos tocar la palanca de cambios. Ajusta el espejo derecho hasta que el lateral del coche también desaparezca casi por completo.
Con esta colocación, los ángulos muertos se reducen drásticamente, casi hasta desaparecer. Cualquier cambio en tu posición de conducción (asiento más bajo, respaldo más reclinado, o incluso un conductor diferente) exige reajustar los espejos. También debes revisarlos si transportas carga que eleve la parte trasera del coche, ya que la inclinación modifica el ángulo de visión.
Cómo saber que los retrovisores están bien regulados
Para asegurarnos de que los retrovisores están bien regulados, se debe realizar una comprobación práctica y segura. Debemos probar lo siguiente en una carretera o avenida poco transitada:
- Adelantamiento simulado: con un coche circulando a tu lado en el carril contiguo (con la distancia de seguridad), obsérvalo en el retrovisor lateral. Deberías verlo pasar de forma fluida desde el espejo central al lateral, y luego a tu visión periférica. Si hay un salto o un momento en el que “desaparece” entre el espejo central y el lateral, el ajuste aún tiene solapamiento.
- Prueba del faro: circulando de noche, si un coche te adelanta, sus faros deberían aparecer primero en el espejo central, luego pasar al lateral y, justo cuando empiezan a desaparecer de este, deberías ver el destello del faro con el rabillo del ojo.
- El gesto del “adiós”: Con el coche parado, pide a alguien que camine en círculo alrededor de tu vehículo a unos dos metros de distancia. Cuando esa persona entre en tu punto ciego (aprox. entre la puerta trasera y el parachoques), no deberías verla en ningún espejo si están mal regulados. Con la regulación correcta, la verás en el lateral izquierdo o derecho hasta casi el momento en que se sitúa a tu altura.
Cuántos espejos son obligatorios en el coche
La normativa española (Real Decreto 866/2010, sobre homologación de vehículos) es clara: turismos y vehículos ligeros deben tener, como mínimo, dos espejos. Uno de ellos ha de ser el retrovisor exterior izquierdo. El otro puede ser o bien el interior central, o bien el exterior derecho.
Es decir, legalmente, un coche puede circular con solo los retrovisores izquierdo y derecho, prescindiendo del central. Aunque hay excepciones. Los vehículos con carga que tape la visión trasera (furgonetas de carga) no necesitan retrovisor interior, pero sí los dos exteriores. Por el contrario, un turismo sin luna trasera (como ciertos descapotables o deportivos) puede sustituir el central por el exterior derecho.
La recomendación real, aunque lo legal sean dos espejos, es que conducir sin el retrovisor interior central es un error de seguridad grave. Ese espejo te da perspectiva de profundidad y velocidad de los vehículos que se aproximan. Circular solo con los laterales crea un falso sentido de control, ya que obliga a girar la cabeza mucho más tiempo, aumentando la distancia de reacción.













