Miami (Estados Unidos).- Todavía se mantienen las luchas artificiales pero la emoción va aterrizando poco a poco. Los aficionados más puristas siguen sin estar convencidos de lo que ven en pista tras los ajustes en el reglamento mientras los menos expertos agradecen que aumenten el número de luchas rueda a rueda. Y que sean algo menos artificiales.
El Gran Premio de Miami fue, como mínimo, interesante. Y ya es decir. La victoria de Kimi Antonelli fue todo lo contrario a un paseo militar porque Mercedes ya no domina. El italiano se peleó con todo el mundo y sudó para ganar con un escaso margen de dos segundos. Sufrió y se quejó de las marchas en el tramo final mientras mantenía detrás a Lando Norris, que fue segundo.
El podio lo iba a completar Charles Leclerc, que estuvo en el ajo por la victoria durante muchos giros, pero trompeó en la última vuelta y se lo regaló a Oscar Piastri. El monegasco perdió tres posiciones, con el australiano, Russell y Verstappen.
Para ser Miami, la prueba tuvo más interés de lo habitual en este trazado, con duelos en todas las zonas de la parrilla y con una pelea por el liderato muy abierta entre Lando Norris, Charles Leclerc y Kimi Antonelli, que se intercambiaron posiciones durante casi toda la prueba. George Russell, que empezó lanzado el año, sigue cediendo terreno y parece que le falta un punto de ritmo respecto a su compañero. Fue cuarto porque se encontró el error de Leclerc en la última vuelta.
Verstappen sacó los codos
La salida fue muy ajetreada. Charles Leclerc se colocó líder porque Max Verstappen y Kimi Antonelli se fueron un poco largos en la primera curva y bloquearon. El neerlandés evitó el drama y el accidente cuando trompeó al tocar el piano de la curva dos y perdió varias posiciones. Era eso o el muro. Paró pronto para montar duros y siguió en su remontada particular desde la media tabla, sacando codos con todo el mundo. Divertidísimas de ver sus luchas duras con Carlos Sainz, con quien tuvo sus más y sus menos, y con media parrilla. Terminó quinto tras remontar varias posiciones con neumático duro.
Kimi Antonelli, el líder del Mundial, sigue mostrando un fuerte ritmo. Y tal vez más consistencia que su compañero Russell, más veterano. El italiano recuperó el liderato en la vuelta cinco y se pasó varios giros con el famoso y criticado ‘yo-yo racing’ (intercambiarse posiciones por el uso de la energía) con Leclerc con la primera plaza en juego.
El nuevo rival del monegasco tras el coche de seguridad fue Norris, que le arrebató el liderato en la vuelta 13. En el ecuador de la prueba, Norris lideraba, delante de Antonelli, Piastri, Hamilton y Verstappen. Al monegasco, Ferrari se la volvió a hacer con la estrategia parándole poco antes de la lluvia para montar duros. «¿Por qué paramos? ¿Cuándo llega la lluvia? A la próxima consultadme», comentó muy enfadado por radio. Terminó regalando una lucha preciosa con Verstappen en las últimas vueltas por el último escalón del podio.
El coche de seguridad salió tras un doble accidente en la vuelta seis, de Pierre Gasly e Isack Hadjar en dos acciones diferentes y aisladas. El francés fue tocado por Liam Lawson, que no le dejó espacio, y terminó provocando que el Alpine diera una vuelta de campana en la última curva y chocara contra el muro. Gasly tenía el vértice y Lawson se abrió en la curva, terminando con la carrera del francés. A la vez, unas curvas antes, Hadjar tocó el muro izquierdo en la entrada de la chicane de la zona lenta y perdió el control de su coche. También terminó contra las protecciones y provocó la salida del safety car.
Sainz, en puntos
Hadjar estalló al bajar del coche e hizo gala de su fuerte carácter. Hizo gestos ostensibles de enfado y de rabieta. Lawson, por cierto, también tuvo que abandonar tras el toque con Gasly. Nico Hulkenberg, a la vez, retiró su coche en pleno periodo de coche de seguridad. De golpe y porrazo, en las primeras vueltas, cuatro pilotos fuera.
Los españoles seguían en pista con sus luchas. Sainz, por ejemplo, no ocultó su cabreo con Verstappen cuando se le tiró con todo y con exceso de optimismo: «No puede hacer lo que quiera por estar peleando en la media tabla». El madrileño, que terminó noveno, bailó entre las últimas plazas de puntos de la mano de Alex Albon. Ambos Williams en puntos, delante de los Haas y detrás del Alpine de Franco Colapinto, es motivo de celebración.
Para encontrar a Fernando Alonso y Aston Martin hay que mirar un poco más atrás. El asturiano, que deja claro que ya no hay vibraciones ni nunca las hubo en su coche, terminó en decimoquinta posición, delante del Cadillac de Valtteri Bottas y de su compañero Lance Stroll. El asturiano alargó su stint con el medio hasta la vuelta 42 y montó blandos las quince vueltas restantes para pelear con Checo Pérez hasta la bandera a cuadros. Una nueva carrera para aprender y recoger datos en Silverstone, sin poder mostrar todo el potencial del coche. Su particular remontada es larga y queda mucho camino por recorrer.





