Si conduces un coche diésel matriculado a partir de 2015 (o una furgoneta, camión o tractor posterior a 2014), es muy probable que tengas un compartimento de tapón azul junto al depósito de combustible. No es un segundo depósito de gasoil, sino uno de AdBlue, pero qué es, para qué sirve y por qué lo usan los diésel. Te lo explicamos.
¿Qué es el AdBlue y para qué sirve?
El AdBlue es una disolución acuosa compuesta por un 32,5% de urea de alta pureza y un 67,5% de agua desmineralizada. No es un aditivo para el combustible, no se mezcla con el gasoil y no mejora las prestaciones del motor. Su función es exclusivamente medioambiental: reducir los óxidos de nitrógeno (NOx) en los gases de escape.
Los motores diésel, por su eficiencia, queman con mucho oxígeno y generan altas temperaturas que producen NOx, gases responsables de la lluvia ácida, el smog y problemas respiratorios. El AdBlue se inyecta en pequeñas dosis en el escape, justo antes del catalizador SCR (Reducción Catalítica Selectiva). Al entrar en contacto con los gases calientes, el AdBlue se descompone en amoniaco, que reacciona con los NOx y los transforma en nitrógeno (que ya forma el 78% del aire que respiramos) y vapor de agua. En esencia, el coche «respira» más limpio.
¿Por qué hay que echar anticristalizante al AdBlue?
Aunque la norma ISO 22241, que regula la pureza del AdBlue, garantiza que, almacenado correctamente (entre -11 °C y 30 °C), no forma cristales sólidos que obstruyan el sistema, la realidad no siempre es así. Dos problemas aparecen con frecuencia:
- AdBlue de mala calidad o contaminado: si repostas en garrafas reutilizadas (nunca debes hacerlo) o en surtidores con poca rotación, pueden aparecer impurezas que cristalizan al secarse.
- Evaporación en el inyector: tras apagar el motor, una pequeña cantidad de AdBlue queda en la punta del inyector. El calor residual evapora el agua y deja microcristales de urea que, con el tiempo, pueden taponar el inyector o la válvula dosificadora.
Los anticristalizantes (formulados a base de aditivos tensioactivos) ayudan a disolver esos depósitos incipientes y mantienen fluidas las partículas sólidas. Muchos fabricantes de posventa los recomiendan cada 3 o 4 depósitos de AdBlue, sobre todo en vehículos que hacen muchos viajes cortos o circulan por zonas muy cálidas.
¿Cuántos kilómetros dura un litro de AdBlue?
El consumo de AdBlue es directamente proporcional al consumo de gasoil, pero mucho menor. Como regla general, un litro de AdBlue dura entre 1.000 y 1.500 kilómetros en un turismo diésel moderno. Esto significa que por cada 100 litros de gasoil, el coche gasta entre 4 y 6 litros de AdBlue, es decir, un 4-6% del volumen de combustible.
En cifras prácticas, un turismo con depósito de AdBlue de 12-15 litros podrá recorrer entre 12.000 y 18.000 km antes de necesitar una recarga.
¿Qué pasa si un coche se queda sin AdBlue?
Si el depósito de AdBlue se vacía por completo, el coche no se avería mecánicamente, pero su centralita (ECU) activa un protocolo de bloqueo progresivo. Por normativa europea anticontaminación (Euro 6), ningún diésel puede circular sin reducir sus NOx. La secuencia típica es:
- Aviso inicial: a unos 2.400 km, aparece un mensaje en el cuadro.
- Aviso severo: a unos 1.000 km, el mensaje se vuelve fijo y una luz testigo se enciende.
- Límite crítico: a unos 200-300 km (depende del fabricante), el coche reduce la potencia de forma notoria, impidiendo superar los 50-80 km/h.
- Inmovilización total: cuando el nivel llega a 0 km de autonomía, el motor no arranca. La centralita lo impide. No se trata de una avería, sino de un bloqueo deliberado. Para solucionarlo, basta con rellenar el depósito con al menos 3-4 litros de AdBlue. En la mayoría de coches, tras repostar, el sistema se resetea solo tras recorrer unos metros; en otros, es necesario circular a velocidad constante durante 5 minutos o usar un escáner OBD.
¿Qué problemas puede provocar el AdBlue en el coche?
A pesar de su utilidad, el sistema SCR no es inmune a fallos. Los más comunes son:
- Cristalización en el inyector o el depósito
- Sobrellenado: siempre hay que dejar un 10% de cámara de expansión.
- AdBlue caducado o contaminado: aunque no «caduca» como la leche, el AdBlue almacenado más de 12-18 meses en malas condiciones (calor extremo, luz solar directa) puede degradarse. Si hueles a amoniaco fuerte o ves partículas en suspensión, no lo uses. Un AdBlue degradado produce menos reducción de NOx y forma más depósitos.
- Sensores de calidad y nivel: los sensores NOx aguas abajo del catalizador detectan si la reducción es insuficiente. Si fallan (por hollín o desgaste), el coche también entra en modo protector, aunque el AdBlue esté lleno. Esto requiere diagnóstico en taller.












