Aston Martin sigue hundido al fondo de la parrilla. Aún peor que en la carrera precedente. Una situación crítica que se ha ido agravando con la falta de soluciones a los problemas iniciales que lastraron el proyecto de Silverstone desde el invierno.
Desde entonces, mientras el cuadro verde no lograba salir de la casilla de salida, el resto ya estaba centrado en mejorar su rendimiento. Y meses después, la parrilla está ya en otro mundo distinto mientras Aston Martin sigue en una posición muy similar, casi sin haber avanzado.
Los contratiempos originados por el mal nacimiento del motor Honda, especialmente por las vibraciones de ese propulsor encajado en el chasis, obligaron al cuadro inglés a centrar su atención en la búsqueda de soluciones.
En este último mes de parón, Aston Martin y Honda trabajaron sin descanso para reducir o eliminar los problemas que tanto afectaban a la fiabilidad y que seguían golpeando al físico de los pilotos.
No podían enfocarse en lo realmente importante: el rendimiento. Debían solucionar ese contratiempo de base para poder avanzar. Y eso les ha hecho perder aún más tiempo del que ya perdieron en los test, donde fueron los que menos aprendieron. Mientras los demás evolucionaban, en Silverstone solo intentaban que el coche no se deshiciera en pista.
Aston Martin sigue sin mejoras
Mike Krack, responsable de pista, aseguraba que las vibraciones ya no serían un problema en Miami, que quedarían para el recuerdo. Pero en los Libres 1 de la cita americana, Alonso fue tajante: las vibraciones seguían siendo «muy malas». Un jarro de agua fría para las esperanzas del equipo.
No hay mucho que celebrar. Lo que sí se sabe y es un hecho es que tras ese mes intenso de trabajo, el resto de equipos aprovecharon para progresar y Aston sigue igual. Eso hace que, contra el crono en comparación a sus rivales, Aston Martin esté aún peor, aún más lejos de todos.
Todos los conjuntos de la parrilla de la F1 llevaron alguna pieza nueva a Miami. Ferrari, McLaren y Red Bull llevaron coches prácticamente nuevos. Williams presentó un gran paquete de actualizaciones, como RB o Alpine. Incluso los equipos de la zona baja movieron ficha. Todos, excepto uno: Aston Martin.
«No tiene evoluciones para este evento», decía el documento de la FIA. Una hoja en blanco que dice mucho de la situación actual del equipo. Y en pista, eso se tradujo en más distancia respecto al resto y un coche que sigue siendo indomable, difícil de conducir, sin una mejora suficiente para el piloto.

Uno, dos… y hasta tres pasos por detrás del resto
Prueba de ello es que ni Alonso ni Stroll pudieron completar ni una vuelta limpia en la clasificación sprint. Preocupante. El equipo se defiende diciendo que su plan de actualizaciones es distinto y las mejoras llegarán en otros circuitos, pero la realidad es que el rendimiento se ha quedado congelado.
«Lo que no hemos tocado es el rendimiento», admiten desde dentro. Mientras el resto ha mejorado sus coches desde Japón, en Aston Martin solo han tocado la fiabilidad. Eso les deja más de uno y de dos pasos por detrás.
Aceptan la situación y piden calma, pero el reto de la remontada se antoja mayúsculo. El programa es distinto, dicen, pero la brecha con la cabeza es cada vez mayor. Siguen remando, pero el agua les llega ya al cuello.





