Sepang (Malasia).- Con una enorme nostalgia, volvió la Fórmula 1 a Malasia once años después. A pesar de apodarse Gran Premio de Baréin, la esencia, el asfalto rugoso, la humedad y la complejidad del trazado siguen ahí. No se han movido a pesar de que muchos pilotos de la parrilla nunca hayan pilotado en el magnífico Sepang. Tanto se asemeja al desierto de Baréin que hasta los monoplazas desprenden arena.
La sesión arrancó en tímidos tiempos de 1:40s, con la parrilla tomándole la medida a un circuito en el que muchos nunca habían pilotado. Parece que les encantó, como era de esperar. Al menos George Russell soltó por radio un «esta pista es muy guay» cuando apenas llevaba un par de vueltas. Fue el héroe de la recta de meta, con banderas con su cara pululando por las gradas de Sepang.
Una pista muy técnica, con varias rectas por el medio y con un asfalto enormemente rugoso e impredecible que seguro que deja degradación. Así lo confirmó Charles Leclerc tras unos giros: «La degradación es masiva». Los Red Bull y Arvid Lindblad fueron los únicos en salir con blandos para probar su rendimiento y desgaste. El resto, con los amarillos. El neerlandés empezó al frente con un 38,8 aunque Isack Hadjar bajó medio segundo su tiempo.
Las primeras incomodidades llegaron en la curva 14, con un par de vueltas borradas, y en la 15, la última. En ese punto varios pilotos como Liam Lawson y Esteban Ocon bloquearon y se pasaron de frenada. Alguno hasta invadió el carril del pitlane y fue advertido. También hubo falta de agarre en la curva siete.
Fernando Alonso aguantó media sesión sorprendentemente arriba, por la media tabla. Una posición inesperada para Aston Martin, cuyo motor Honda debería deshacerse entre tanta recta. Aun así, el español permaneció decimotercero, a tres segundos de la cabeza. La novedad fue estar delante de los Haas y los Audi cuando todos estaban utilizando el medio. Los Alpine, delante de Alonso, eran undécimo y duodécimo hasta que Gasly montó blando y se aupó a la séptima.
Aston sorprende y Williams se cae
No entraba en los pronósticos ver ahí a Alonso, a pesar de ser solo unos Libres 1. Su compañero Lance Stroll rodaba decimonoveno, con los Williams detrás. Eso también sorprende, más tras la mejora introducida en Baku donde perdieron varios kilos en ese pesado chasis y ganaron unas décimas que ayudaron a Carlos Sainz a colarse en Q3. A falta de veinte minutos, el madrileño era último con trece vueltas de rodaje en su haber.
Su Williams no salió de ahí cuando probó la rueda roja y terminó los Libres 1 en la penúltima plaza, delante de los Cadillac. Parece que la escudería de Grove sufrirá en Malasia. Alonso se colocó delante de los Williams tras su primer giro con blando y fue decimocuarto, delante de Colapinto y a una décima del Audi de Gabriel Bortoleto.
En la cabeza de tiempos, con los blandos ya exprimidos, Verstappen lideró al final con un 1:37,5s, cuatro décimas más rápido que Russell, al que le seguía Hadjar. Antonelli pareció no sentirse demasiado cómodo y estuvo muy discreto durante toda la sesión. No pudo pasar de ahí, a un segundo de Verstappen, y situado entre ambos Ferrari.









