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El gas que calienta tu cocina puede descarbonizar los edificios: las bombas de calor con propano ya son una alternativa real para los bloques de viviendas

El gas que calienta tu cocina puede descarbonizar los edificios: las bombas de calor con propano ya son una alternativa real para los bloques de viviendas

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Por: Autonoción Redacción

Publicado: 31.07.2026 10:20

El mismo gas que usas para encender la barbacoa o cocinar podría convertirse en la clave para jubilar las calderas contaminantes de tu ciudad. Hablamos del propano, ese combustible de toda la vida que ahora protagoniza una revolución silenciosa en el sector de la calefacción. No es una idea de laboratorio: ya está en marcha gracias a un equipo de investigadores alemanes y una alianza de veinte empresas dispuestas a cambiar las reglas del juego.

El reto que tienen por delante es enorme. En Europa, millones de bloques de pisos se siguen calentando con gas natural o gasóleo, dos energías fósiles que disparan las emisiones de CO₂. Descarbonizar estos edificios es uno de los mayores dolores de cabeza de la transición energética. No es lo mismo colocar una bomba de calor en un chalé, donde sobra sitio para la unidad exterior, que meter mano a un bloque de pisos de los años 70. Ahí te chocas con la falta de espacio, sistemas comunitarios difíciles de tocar y fachadas que no admiten reformas salvajes.

Aquí es donde entra el Instituto Fraunhofer de Sistemas de Energía Solar (Fraunhofer ISE), uno de los centros de investigación más potentes de Europa. Junto a estas veinte empresas del sector, han diseñado varias soluciones para quitar las calderas viejas y meter bombas de calor que funcionan con propano (R290). Este refrigerante tiene una ventaja brutal: su potencial de calentamiento global (GWP) es prácticamente cero.

¿Por qué elegir propano?

Los gases refrigerantes habituales en las bombas de calor, como los hidrofluorocarbonos (HFC), son una bomba de relojería para el clima. Una sola fuga puede contaminar tanto como cientos de kilos de CO₂. El propano, en cambio, tiene un índice de impacto de apenas 3, lo que lo vuelve una opción limpísima.

El gran «pero» siempre ha sido su inflamabilidad. Por seguridad, esto frenó su uso en interiores durante décadas. Sin embargo, los investigadores han dado con la tecla para reducir el riesgo al mínimo. ¿Cómo? Diseñando equipos compactos que solo necesitan 150 gramos de propano para dar una potencia de 4,9 kW. Es tan poca cantidad que el peligro desaparece. Gracias a este recorte, estas bombas de calor se pueden instalar sin miedo en la cocina o en el lavadero, que son los sitios típicos de las calderas de gas.

Trajes a medida para cada bloque de pisos

La principal conclusión del estudio es que no sirve el «café para todos». Los técnicos analizaron edificios reales con necesidades térmicas muy distintas (de 23 a 93 kW) y setups diferentes: unos con calefacción central y otros con calderas individuales en cada piso. Tras el análisis, crearon tres estrategias claras:

  • Para interiores con calefacción central: La máquina se instala en el sótano y aprovecha fuentes como la geotermia, el calor solar o la red urbana. Los prototipos ya rinden a un coeficiente estacional (SCOP) de 3,65 con una potencia de 29,5 kW.
  • Para exteriores sin espacio dentro: Pensada para exprimir el espacio fuera del edificio, esta opción reduce la cantidad de propano necesaria en un 20% y, de paso, rasca un 15% más de eficiencia.
  • Piso por piso: Es la opción ideal para bloques con calderas individuales. Permite actualizar cada vivienda de forma independiente, sin meterse en obras comunitarias. Funciona con los citados 150 gramos de gas y rinde 4,9 kW.

Pruebas de fuego para garantizar la seguridad

El equipo no ha querido dejar cabos sueltos con la seguridad. En el laboratorio recrearon más de 100 simulaciones de fugas reales testando cinco sistemas de protección distintos. Los resultados confirman que los protocolos estándar funcionan, pero además descubrieron dos soluciones que abaratarán los costes en el futuro.

La primera es un sistema tipo «chimenea» que expulsa el gas al exterior si hay una fuga, y la segunda es un mecanismo de «drenaje» para evacuar el propano de forma controlada. Ambas ideas simplificarán la instalación y facilitarán su llegada a las tiendas.

Del laboratorio a la calle: el proyecto MAMMUT

Para que toda esta tecnología no se quede en un cajón, el Fraunhofer ISE acaba de arrancar el proyecto MAMMUT. Están desarrollando un software inteligente para que los instaladores y arquitectos puedan calcular en un par de clics cuál es la mejor solución para cada edificio.

Además, el instituto alemán va a monitorizar de cerca las primeras instalaciones reales para pulir cualquier fallo. Experiencia no les falta: llevan más de veinte años vigilando el rendimiento de estos sistemas en viviendas unifamiliares, por lo que se conocen al dedillo los puntos críticos de la tecnología.

Este proyecto (llamado LC R290 y financiado por el Gobierno alemán) deja claro que limpiar la energía de las comunidades de vecinos es totalmente viable. Las bombas de calor con propano son la alternativa real al gas y al gasóleo: funcionan bien, no dañan el planeta y son seguras. Obviamente, cada edificio requerirá su propio estudio arquitectónico, pero la ciencia ya ha demostrado que se puede calentar una casa usando, de forma inteligente, el mismo gas de tu cocina.

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