Hay una pregunta que lleva años rondando a los ingenieros que trabajan en energía eólica marina: ¿cómo se instala un aerogenerador gigante en el mar cuando el fondo es demasiado profundo para clavar nada? La respuesta, que parecía sencilla sobre el papel, se ha complicado durante una década. Las plataformas flotantes existen, funcionan, pero son caras. Muy caras. El acero que necesitan pesa demasiado, las operaciones de conexión duran semanas, y los costes se disparan hasta hacer que la eólica marina flotante sea, en muchos casos, una promesa más que una realidad.
En Barcelona, un equipo de ingenieros ha decidido que ese cuello de botella se puede romper. X1 Wind, una empresa fundada en 2017 por un grupo de investigadores que se conocieron en el MIT, ha desarrollado una plataforma flotante que pesa entre un 30% y un 50% menos que las convencionales, y que se conecta en un solo día en lugar de en semanas. Su tecnología no es un experimento de laboratorio: ya ha generado electricidad en el mar, frente a las costas de Gran Canaria, con un prototipo a escala que fue el primero de su tipo en España. Y ahora, con una nueva ronda de financiación cerrada, se prepara para dar el salto comercial.
La plataforma se llama X100. Está diseñada para aerogeneradores de 8,5 megavatios, tiene un rotor de 160 metros de diámetro y un peso de acero de solo 1.500 toneladas. Para ponerlo en contexto: otras plataformas flotantes de escala similar pesan entre 2.500 y 3.000 toneladas. Esa diferencia de peso no es un detalle estético. Es la diferencia entre que un proyecto sea viable o no. Es la diferencia entre que la eólica flotante pueda competir con los parques eólicos convencionales o siga siendo un lujo para países con mucho dinero y pocos problemas de espacio.
La física del TLP: por qué menos acero significa más futuro
La clave del diseño de X1 Wind está en las siglas TLP: Tension Leg Platform, o plataforma de piernas tensadas. En lugar de mantener la plataforma flotando gracias al volumen de agua que desplaza, como hacen las estructuras semisumergibles, la X100 se mantiene en su sitio mediante líneas verticales que la anclan al fondo marino bajo tensión. Es como un globo atado con cuerdas al suelo: no flota libremente, está sujeto.
Esa configuración tiene tres consecuencias enormes. La primera es el peso. Al no necesitar un volumen gigantesco de acero para flotar, la estructura se vuelve mucho más ligera. La X100 tiene un peso primario de acero de aproximadamente 1.500 toneladas, un 30% a 50% menos que las plataformas convencionales de escala similar.
La segunda es la huella en el fondo marino. Las líneas de amarre verticales ocupan un espacio mínimo, en lugar de las grandes extensiones que ocupan las líneas de catenaria tradicionales. «La superficie que necesita nuestra plataforma es de 20 por 20 metros, mientras que las tradicionales necesitan entre 800 y 1.000 metros», explicaba Álex Raventós, CEO de la compañía. Eso permite que la plataforma conviva con la pesca y otras actividades marinas sin conflictos. La tercera es el ruido. Al no usar cadenas y emplear líneas sintéticas tensadas verticalmente, el sistema evita el arrastre sobre el fondo y minimiza el ruido submarino.
El diseño también incorpora otra innovación poco común: la turbina está orientada a sotavento, es decir, el viento sopla desde detrás del rotor. Esto permite que la plataforma rote pasivamente para orientarse al viento sin necesidad de motores ni sistemas activos de orientación, reduciendo costes y complejidad .
El Quick Connector: conexión en un día, no en semanas
Si el peso es importante, el tiempo de instalación lo es aún más. En el mar, cada día de operación cuesta una fortuna. Grúas, barcos, personal especializado, condiciones meteorológicas que pueden cambiar en cualquier momento. Las operaciones de conexión de plataformas flotantes convencionales pueden durar semanas. X1 Wind ha desarrollado un sistema patentado de conexión rápida, el Quick Connector System, que permite conectar y desconectar la plataforma en un solo día.
Eso reduce los tiempos de conexión en más de un 80% en comparación con los proyectos precomerciales instalados en todo el mundo. «Optimiza significativamente los costes operativos y acelera su despliegue a gran escala», señalan desde la empresa. En un sector donde el coste de instalación puede representar una parte sustancial del coste total de un parque eólico, un ahorro de semanas se traduce directamente en millones de euros.
De Canarias al Mediterráneo: el camino hacia la comercialización
La historia de X1 Wind no empieza ahora. En 2023, su prototipo a escala parcial, el X30, se instaló en el banco de pruebas de la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), frente a Gran Canaria. Fue el primer sistema eólico flotante en España en generar electricidad y verterla a la red . Ese prototipo sirvió para validar el concepto TLP en condiciones reales de mar, con olas, viento y corrientes. Los datos recogidos durante esos años han alimentado el diseño de la X100.
Ahora, el siguiente paso es el proyecto NextFloat, liderado por Technip Energies y X1 Wind, que instalará la plataforma X100 en el área de pruebas PlemCat, en el Mediterráneo español, frente a las costas de Cataluña. La fabricación está prevista para 2027. El emplazamiento ya ha recibido la Declaración de Impacto Ambiental favorable, un hito regulatorio fundamental. Y el diseño de la plataforma ha obtenido el Statement of Compliance de DNV, la sociedad de clasificación más prestigiosa del sector, que certifica que cumple con los estándares internacionales de seguridad e ingeniería.
Pero lo que de verdad importa para el futuro de la compañía no es solo la X100. Es la X150, la versión ampliada para aerogeneradores de 15 a 20 megavatios. X1 Wind ya tiene contratos firmados para esta versión en proyectos importantes de Europa y Asia, aprovechando las metodologías de cálculo validadas durante la certificación de la X100. Eso significa que el camino hacia la comercialización ya está trazado: el prototipo demuestra que la tecnología funciona, la certificación confirma que es segura, y los contratos indican que hay mercado.
La apuesta catalana que puede cambiar el mapa de la eólica marina
La nueva ronda de financiación, la cuarta, ha sido liderada por Grow Ventures, con la entrada de Avançsa, la empresa pública de la Generalitat de Cataluña, y la reinversión de Technip Energies, el EIC Fund y CDTI Innvierte. No es una ronda cualquiera. Es la señal de que el capital riesgo y las instituciones públicas creen que X1 Wind está en el momento adecuado para dar el salto.
Francisco Badia, socio fundador de Grow VP, lo expresó con claridad: «X1 Wind reúne los elementos clave que buscamos al invertir en deep tech: un equipo altamente experimentado y con valores, una tecnología diferenciada y protegida, y el potencial de transformar un gran mercado global» . Natalia Clua, directora de Proyectos e Innovación de Avançsa, añadió: «Estamos especialmente orgullosos de apoyar a una empresa catalana que desarrolla una tecnología tan innovadora que puede exportarse a todo el mundo».
El reto que queda es grande. La eólica marina flotante sigue siendo una industria incipiente. Los parques comerciales a gran escala aún no existen, y los costes siguen siendo altos. Pero si X1 Wind consigue lo que promete, si su plataforma ligera y su sistema de conexión rápida funcionan a escala comercial como lo hicieron en Canarias, el Mediterráneo podría llenarse de aerogeneradores flotantes. Y no solo el Mediterráneo. Las costas profundas de California, Japón, Corea o Noruega, donde las plataformas fijas son imposibles, podrían convertirse en el próximo gran mercado de la energía eólica. La ingeniería catalana quiere estar ahí cuando eso ocurra.













