La industria del automóvil lleva años lidiando una ducha que parece más que decantada, y no es otra que la de situar al hidrógeno como el combustible del futuro. Sin embargo, y pese a que gigantes de la industria lo han intentado, la electrificación ha logrado imponerse en los últimos años, y aunque no hay que descartar ningún escenario de cara al futuro, parece que los coches eléctricos dominarán las carretas en el futuro muy próximo.
Sin embargo, algunos fabricantes de gran prestigio consideran que esta alternativa puede tener su sitio, entre otros motivos, porque el hidrógeno permite seguir desarrollando automóviles con las prestaciones similares a la de un motor de combustión interna tradicional, y eso, para quienes sienten la conducción, especialmente los modelos deportivos y potentes, podría ser determinante.
Uno de los mantiene una apuesta por el hidrógeno, es Toyota, el gigante japonés cuya reputación y fiabilidad está fuera de toda duda, uno de los grandes actores en la movilidad eléctrica, pero que no renuncia a posibles alternativas. Lo que nadie podía esperar es su último movimiento, el de lanzar su primera moto de hidrógeno al mercado, algo que ha generado sorpresa y expectación a partes iguales.
Toyota y las motos
Pocos saben que Toyota, allá por los años 60, quiso ser algo más que un vendedor de coches, y se lanzó al mundo de las motos. No tuvo éxito, y desde entonces, se inclinó en exclusivas por los coches, y lo que ha logrado desde entonces es incuestionable, ser una de las marcas más importantes del mundo, y de las más fiables de todo el mercado. Su evolución en el mundo del automóvil ha sido constante, y ha sabido adaptarse a cada momento, siendo en la actualidad, una de las firmas con la mejor tecnología híbrida gracias a su apuesta mucho antes que el resto.
Toyota se ha adaptado a la electrificación, pero desde la fábrica, llevan años defendiendo que el hidrógeno es mejor tecnología que la eléctrica. La nueva patente que ha registrado la compañía evidencia que algo está cambiando, y prueba de ello es su nueva moto.
De momento, solo podemos imaginarnos cómo será la moto por las imágenes de la patente, una scooter grande, con una estructura que recuerda mucho a la base de la Suzuki Burgman 400. Esto puede llamar la atención, pero es importante saber que Toyota forma parte del consorcio HySE junto a Honda, Suzuki, Yamaha y Kawasaki, una alianza que se creó para poder impulsar comúnmente, los desarrollo de los motores y sistemas de hidrógeno aplicados a las motos.
De ahí se puede explicar que el nuevo proyecto de Toyota se parezca técnicamente con algunos de los desarrollos conocidos como Suzuki Burgman Fuel Cell, un modelo que fue presentado hace más de una década en el Salón de Tokio. Eso sí, Toyota ha introducido soluciones propias y más innovadoras.
Toyota y las motos de hidrógeno
Por ejemplo, el gran desafío para las scooters de hidrógeno tiene que ver con la ubicación del depósito. Los tanques suelen estar situados en la parte baja del chasis, y, de esta forma, se logra mantener el centro de gravedad equilibrado y de esta forma, se mejora la estabilidad. El problema reside en que acceder a ellos es complicado. Esto es similar a las baterías en las motos eléctricas. Y acceder a ellas, supone desmontar media moto.
Para solucionar esto, Toyota ha diseñado dos sistemas para facilitar la extracción del depósito de hidrógeno. Uno con soportes articulado para desplazar lateralmente el tanque, y otro, con unos brazos mecánicos que mueven el cartucho de forma horizontal sin que se altere la posición. Ambas soluciones permiten sustituir o repostar en apenas segundos.
De esta forma, se supera uno de los obstáculos que han impedido el auge de las motos, tanto eléctricas como de hidrógeno, que tiene que ver con el tiempo de repostaje. De esta forma, la operación es casi instantánea, algo más similar a llenar un depósito con combustible tradicional.
El proyecto de Toyota
Este movimiento de Toyota podría alterar completamente la industria japonesa. Desde hace muchos años, Honda, Yamaha, Suzuki y Kawasaki han dominado el mercado de las motocicletas, y no ha habido ningún otro fabricante que haya conseguido ser una amenaza para estos cuatro. Pero Toyota es otra cosa, tiene músculo y fama suficiente para que, al menos, genere dudas reales a sus competidores, y más, si aplica soluciones fósiles antes que ellos, porque esa es la intención del gigante nipón.
Toyota deja clara con esta patente, que ni deja de lado el hidrógeno y de que quiere plantar cara en el mundo de las motos, algo que no intentaba desde los años 60, una apuesta que ha pillado a todos por sorpresa y que promete dar que hablar en los próximos meses, cuando finalmente lance su nuevo prototipo.





