El mundo del automóvil está cambiando, algo influenciado, como es obvio por la movilidad y el concepto actual que poco a poco, se va apoderando de una sociedad que ahora se preocupa más por tener sistemas de desplazamientos eficientes, en contra de una conducción más pura, de potencia, prestaciones, caballos, y, por tanto, consumo.
La industria apuesta por reducir cilindradas y electrificar las mecánicas, y motores tan clásicos como el V8, son ya una rareza en el mercado europeo. Donde abundan, por el momento, los sistemas híbridos que se apoyan en bloques de cuatro cilindros. Pero ojo, que no todo el mundo está contento con esta nueva realidad, y Mercedes-AMG lo sabe perfectamente.
Por eso, la firma alemana ha decidido apostar por ir en dirección contraria, apostando por un motor V8 de 603 CV, evidenciando que no están dispuestos a renunciar a una de las señas de identidad que les ha convertido en una de las firmas de automóviles más importantes del planeta. Pese a que las normativas son cada vez más exigentes, con objetivos estrictos en cuanto a las emisiones, y con la electrificación ganando terreno, muchos fabricantes han abandonado este tipo de motores. No es el caso de AMG, conscientes de que queda poco, pero aún queda tiempo para exprimir esta tecnología.
Mercedes-AMG y su nuevo V8
La tendencia, como decimos, es la de reducir el tamaño de los motores con el objetivo de reducir las exigencias medioambientales. Los motores híbridos son ahora la norma, aunque otros han pasado a motores 100% eléctricos. Pero Mercedes-AMG apuesta por lo que le ha hecho tan grande, potencia y tecnología, por eso, quiere exprimir lo que quede de esta tecnología, no se sabe cuánto, pero hay tiempo. De ahí, que haya lanzado un nuevo motor V8 de 603 CV, y que, además, es solo la base para la próxima generación de deportivos de la marca. Y no son solo cifra, este motor representa una apuesta que mantiene la esencia de AMG.
Aún hay una elevada demanda de este tipo de vehículo y es el espacio que se quiere atacar, el de quienes buscan sensaciones deportivas de alta gama. Por eso, más allá de mantener con vida a los V8, la idea es que este motor conviva con la tecnología eléctrica, con la que Mercedes también está muy en sintonía, y que también serán fundamentales para AMG.
Revolución eléctrica
Porque apostar por los V8, por los motores de alta gama de combustión, no significa renunciar a la realidad eléctrica. Prueba de ello es la producción en serie de un nuevo motor eléctrico de flujo axial, una tecnología que marcará el futuro de los modelos eléctricos deportivos del gigante alemán.
La planta de Berlín-Marienfelde, el centro industrial más antiguo de Mercedes-Benz donde más se apuesta por la electrificación de la marca, se encargará de su fabricación. El primer vehículo anunciado es el Mercedes-AMG GT 4 Puertas Coupé.
La nueva solución de Mercedes, la del flujo axial, a diferencia de los motores eléctricos convencionales, se compone de una arquitectura axial. Estos motores son mucho más compactos y ligeros, por tanto, ocupan menos espacio y ofrecen una mejor relación entre potencia y peso. Y esto último, es clave para los deportivos eléctricos, porque uno de los grandes desafíos de estos modelos, es reducir el peso sin comprometer el rendimiento ni la propia dinámica de conducción.
La idea es acercarse lo máximo posible al ADN deportivo de AMG en la era eléctrica, y eso solo lo pueden lograr optimizando el tamaño y el peso. Por otro lado, la tecnología aplicada ofrece más eficiencia energética y mejor gestión térmica.
El plan de AMG
Detrás de esta tecnología eléctrica está YASA, la empresa de Reino Unido que está especializada en motores de flujo axial, propiedad de Mercedes-Benz desde el año 2021. Una compra estratégica por aquel entonces, en la que se miraba claramente al futuro, a un futuro que ahora es presente. Por eso, han pasado cinco años hasta que la estrategia empieza a coger forma real, y todo se basó en un proceso de mucho tiempo, experimental, hasta llegar a la fase de producción en la que nos encontramos.
Por tanto, Mercedes está en un momento en el que dobla la apuesta, por un lado, los nuevos motores V8, que marcará la próxima generación de vehículos de combustión, muy probablemente la última, combinada con sus nuevos motores eléctricos muy diferentes a los de los coches eléctricos convencionales. Por un lado, mira a los más clásicos, a los que buscan sensaciones, a los que aún demandan potencia y altas prestaciones deportivas, y por otro lado, mira al futuro, a los que ya están dispuestos a acoger el cambio. Eso sí, la marca, las sensaciones, van a seguir siendo el objetivo de Mercedes, que nadie dude de eso.









