Mercedes-Benz ha logrado un hito que combina ingeniería y emoción a partes iguales. La marca alemana ya ha empezado a fabricar su nuevo Mercedes-AMG GT 4-Door Coupé un sistema de propulsión eléctrica revolucionario: motores de flujo axial tan compactos que miden solo 8 centímetros de ancho y, lo más sorprendente de todo es que la marca lo asocia a un sistema capaz de replicar el rugido y las sensaciones de un motor V8 tradicional.
La tecnología que redefine el tamaño y el rendimiento
En lugar de los motores eléctricos convencionales de flujo radial, Mercedes ha optado por la tecnología de flujo axial, heredada de YASA, empresa británica que adquirió por completo en 2021. En estos propulsores, el flujo electromagnético viaja paralelo al eje de rotación, lo que permite un diseño plano en forma de disco, con dos rotores que envuelven un estator central como un sándwich.
Esta configuración, conocida como H-configuration, no solo reduce drásticamente el espacio necesario, sino que entrega mayor potencia continua y par motor. El resultado es un tren motriz que puede exigirse al límite de forma repetida sin perder prestaciones.
En el AMG GT 4-Door Coupé, los dos motores traseros miden aproximadamente 8 cm de ancho cada uno, mientras que el delantero ronda los 9 cm. Juntos, los tres entregan cifras de escándalo: hasta 860 kW (1.169 CV) en la versión GT 63 4MATIC+ y 600 kW (816 CV) en la GT 55. La arquitectura eléctrica está preparada para superar los 1.000 kW en futuras versiones.
Prestaciones de hypercar en formato compacto
Gracias a este diseño ultracompacto, el coche acelera de 0 a 100 km/h en solo 2,1 segundos. Cada eje cuenta con su propia unidad de propulsión de alto rendimiento (HP.EDU). En el trasero, dos motores axiales se integran con una caja de cambios planetaria de una etapa, todo refrigerado por aceite y con inversores de carburo de silicio (SiC) que soportan altas tensiones y temperaturas.
Los motores traseros giran por encima de las 13.000 rpm, y el delantero supera las 15.000 rpm. Este último actúa como motor de refuerzo: solo se activa cuando hace falta más potencia o tracción. Un sistema de desconexión (DCU) lo separa en milisegundos durante conducción tranquila para mejorar la eficiencia y reduce las pérdidas por arrastre.

La batería inspirada en Fórmula 1
Detrás de estas prestaciones está la nueva AMG High Performance Electric Battery (HP.EB), desarrollada con la experiencia del Mercedes-AMG ONE y el equipo de Affalterbach junto a los especialistas de Brixworth. Sus celdas de nueva generación, el sistema de refrigeración directa célula por célula y su alta tensión permiten mantener el alto rendimiento de forma sostenida, con gran capacidad de recarga y densidad de potencia.
Este paquete apunta, en el futuro, a autonomías WLTP superiores a los 700 km.
El alma V8 que enamora a los puristas
Pero donde Mercedes más sorprende es en la experiencia emocional. En el modo AMG FORCE S+, el GT 4-Door Coupé genera un sonido y unas sensaciones increíblemente fieles a un motor V8 de altas prestaciones. Incluye interrupciones simuladas de tracción durante los cambios de marcha, vibraciones y un cuadro de instrumentos adaptado que refuerza la inmersión.
Quien se ponga al volante siente y escucha exactamente lo que esperaría de un AMG con motor de combustión.













