El primer día de colegio todo son sonrisas. Es inevitable. La ropa nueva y los entrañables reencuentros con amigos y conocidos. Lleno de sinceridad, Adrian Newey se presentó en el paddock de Australia para ejercer por primera vez de forma oficial de jefe del equipo Aston Martin. Sabía mejor que nadie todo lo que pasaba al coche verde y no lo ocultó en rueda de prensa: dejó titulares y fue transparente. A pesar de la crisis y tal situación deportiva, el británico llegó al circuito a la primera carrera del año con una sonrisa y se paró con unos cuantos aficionados a hacerse fotos.
Aquel jueves de prensa en Melbourne fue inolvidable. Para mal. Newey destapó todo el pastel con Honda con un grupo de periodistas y, a la postre, en la rueda de prensa de la FIA, ante todo el mundo. «No hubiéramos firmado con Honda», llegó a decir. Sus palabras de aquel día pueden tener un trasfondo: desde entonces, no ha vuelto a hablar. Ni rastro del diseñador, al menos públicamente. Será porque sigue apagando fuegos desde su despacho de la segunda planta de la fábrica de Silverstone… y ya ha logrado mitigar unos cuantos, como las vibraciones. Aquel 5 de marzo en Albert Park, el británico escenificó matrimonio y unión con Honda (Koji Watanabe se sentó a atender a la prensa a su lado) pero no dejó títere con cabeza en lo referente al rendimiento de un monoplaza que ya había dejado malas sensaciones en los test de pretemporada. Pese a que su relación con la prensa siempre ha sido mínima, se alejó de ese perfil bajo, más bien político, de jefe de equipo que regala el oído y soltó titulares de todos los colores.
«No hemos avanzado en la transmisión de esa vibración al chasis; eso es algo que sabemos. Esa vibración en el chasis está causando algunos problemas de fiabilidad: retrovisores, luces traseras, etc., que debemos abordar. Pero el problema mucho más importante es que esa vibración se transmite a los dedos del piloto», lanzó el jefe de equipo. «Fernando cree que no puede dar más de 25 vueltas consecutivas sin correr el riesgo de sufrir daños permanentes en los nervios de las manos. Lance opina que no puede dar más de 15 vueltas antes de ese límite. Por lo tanto, creo que no tiene sentido no ser abiertos y honestos en esta reunión sobre nuestras expectativas», fue otra de sus perlas.
Declaraciones excesivas
Los pilotos apoyaron su mensaje y terminaron de esparcir el pánico. Desde entonces, tal vez por ser demasiado sincero, Newey no ha vuelto a abrir la boca. Nunca más se supo del Team Principal de Aston Martin. En su lugar, comparece Mike Krack. Alguna voz del equipo considera que se excedió aquel día pasándose de honesto, quitándose la presión y fue demasiado optimista afirmado que contaban «con el quinto mejor chasis, con posibilidad de ser el mejor de la parrilla». ‘Nosotros hemos cumplido con nuestra parte y ahora le toca a Honda’, debió pensar. El británico no ha vuelto a viajar a ninguna carrera con el equipo y tal vez haga acto de presencia en Mónaco, dentro de un mes, para el arranque de la gira europea.
Ya lo hizo el año pasado en el Principado, con una entrada triunfal en barco, acompañado de su esposa. Cabe recordar los planes de viaje del genio del aire para este arranque de temporada. Cuando hizo acto de presencia por sorpresa en el paddock de Catar el año pasado, comentó que no viajaría a todas las carreras pero que sí tenía pensado asistir a las primeras. Seguramente la terrible situación deportiva cambió su itinerario y, por ahora, una carrera de cuatro en el muro del equipo. No obstante, esta hipótesis no ha sido confirmada por el equipo. Mientras, que siga diseñando en la fábrica, que es donde brilla.





