Las cifras de entregas del primer semestre de 2026 dejan a Rolls-Royce en una posición incómoda dentro del grupo BMW. Mientras MINI crece notablemente y el resto del negocio intenta ajustarse a un mercado más hostil, la marca de lujo vende menos coches. Y no es un tropiezo puntual.
El recuento de unidades
Entre abril y junio salieron de las líneas de producción de la marca 1.252 Rolls-Royce. Un año antes fueron 1.415. La caída ronda el 11,5 %. En los seis primeros meses del año el balance es parecido y es que se entregaron 2.523 coches frente a los 2.796 que se entregaron en el mismo periodo del año anterior. Casi un 10 % menos. El conjunto de marcas del grupo también baja, pero de forma más suave: 4,9 % en el trimestre y 4,2 % en el semestre. BMW pierde volumen. MINI, en cambio, crece un 17 % en el segundo trimestre y un 11,7 % en el semestre. La diferencia llama la atención.
China explica buena parte del agujero que se ha generado en el grupo alemán. Allí las entregas del grupo se hundieron un 30 % en el segundo trimestre y un 20 % en el semestre. Europa y Estados Unidos compensan en parte la caída y es que el primero sube un 7,6 % en el trimestre y el segundo un 11,9 %. Pero para una marca como Rolls-Royce, con clientela muy selecta y presencia fuerte en mercados sensibles a la incertidumbre, el golpe se nota bastante.
El grupo se aprieta el cinturón
El beneficio antes de impuestos del grupo cayó un 35 % en el segundo trimestre, hasta 1.697 millones de euros. El margen se quedó en el 5,4 %. En el semestre el descenso fue del 29 %. El pilar automovilístico apenas logró un margen EBIT del 2,3 % entre abril y junio. El flujo de caja libre se contrajo con fuerza. Con estos datos que empiezan a ser preocupantes, la dirección ya ha cerrado un acuerdo con el comité de empresa para un plan de reestructuración de plantilla con bajas voluntarias. El mensaje de la marca es que hay que reducir la complejidad y bajar costes de forma permanente.
El consejero delegado habla de un entorno que se endurece. Competencia más intensa, regulaciones regionales y conflictos geopolíticos. El grupo responde recortando gasto en investigación, inversión y costes administrativos. El objetivo es llegar más ligero a los próximos años por si el mercado aprieta casi hasta ahogar.
¿Va mal la marca?
Con los datos disponibles, sí. Las entregas son el único termómetro concreto que ofrece el informe de BMW sobre Rolls-Royce. Y ese termómetro marca que el mercado está bastante frío. No hay cifras separadas de rentabilidad ni de pedidos pero nos podemos hacer una idea más o menos aproximada con el número de coches que llegan a manos de los clientes.
El grupo pone el foco en la Neue Klasse y en la electrificación de BMW y MINI. Rolls-Royce queda al margen de ese salto tecnológico y evolutivo. Su posición de ultra-lujo la protege de la guerra de precios del mercado general, pero no la aísla de la caída de demanda en los mercados que más pesan. Cuando China se enfría y la competencia aprieta, los compradores de este nivel también se lo piensan dos veces.
Las cifras del primer semestre de 2026 no muestran un momento para nada dulce. Muestran una contracción que coincide con el momento en que el grupo entero se prepara para rodar por un terreno más difícil.













