Hay una escena que se repite cada día en los campos de Castilla-La Mancha. El sol brilla, los paneles solares trabajan a pleno rendimiento, y la electricidad limpia fluye hacia la red. Pero a veces, cuando el sol es más generoso, esa electricidad no encuentra dónde ir. La red está saturada, la demanda ha bajado, y la energía que producen esos paneles —esa energía que tanto costó instalar— se pierde, se desperdicia. Es como tener un grifo que mana agua limpia y no tener un cubo donde recogerla. Pero esa historia está a punto de cambiar en un pequeño pueblo de Cuenca.
Castillejo de Iniesta, en Cuenca, es de esos pueblos que ha visto cómo los campos se llenaban de paneles solares en los últimos años. Pero ahora se prepara para algo diferente. No es otra planta para fabricar luz, sino una infraestructura clave para que esa energía no se pierda. El Gobierno ha aprobado la construcción de un gigantesco almacén de baterías llamado «Hibridación Covatillas 3». Son casi 28 millones de euros de inversión para que la planta solar del pueblo deje de depender del sol de cada momento y empiece a decidir cuándo reparte su energía.
El proyecto impresiona: hablamos de 60 contenedores llenos de baterías de última generación capaces de guardar energía para abastecer a miles de casas durante seis horas. La idea no es producir más, sino guardar lo que sobra. Así, las baterías se cargarán al mediodía, cuando el sol aprieta y hay energía de sobra, y la soltarán por la noche, cuando todos encendemos los electrodomésticos en casa. Es, básicamente, el remedio definitivo al gran problema de las renovables: ¿qué hacemos cuando no hay sol o viento?
Una batería del tamaño de un campo de fútbol: los números del proyecto
La magnitud de «Hibridación Covatillas 3» se entiende mejor cuando se desglosan sus cifras. La pieza central son los 60 contenedores CSI-SolBank-S-5016, cada uno con una capacidad de 5.000 kWh. Juntos sumarán los 300 MWh de energía almacenada, con una duración de descarga de unas seis horas a plena potencia. Esa es la capacidad del sistema: puede entregar toda su energía durante seis horas seguidas.
Los contenedores se distribuirán en cinco estaciones de potencia, cada una equipada con dos inversores de la marca Power Electronics, alcanzando los diez inversores y los 43,9 MW de potencia instalada. Todo el conjunto estará controlado por un avanzado sistema de gestión que coordinará la carga y descarga de las baterías con la producción de la planta solar.
El porqué del proyecto: gestionar la energía cuando sobra y devolverla cuando falta
La razón de ser de este proyecto no es aumentar la capacidad de generación, sino mejorar su gestión. La planta fotovoltaica Covatillas 3, que ya estaba en funcionamiento, tiene una potencia instalada de 48,118 MW. Con la adición del sistema de baterías, el complejo pasará a tener 92,018 MW de potencia instalada. Pero esto no significa que pueda inyectar toda esa potencia a la red de forma simultánea. El punto de conexión con la red, la subestación Minglanilla de 400 kV, solo permite verter 41,7 MW.
Ahí está el truco: el sistema de baterías permite que la planta fotovoltaica pueda «almacenar» su energía en lugar de tener que verterla toda en el mismo momento. Cuando la producción solar supere los 41,7 MW que se pueden inyectar, el excedente se desviará a las baterías. Cuando la producción sea baja, las baterías entregarán su energía almacenada. El sistema permite desacoplar la producción del momento de inyección, lo que se conoce como «desplazamiento de la producción solar».
Un proyecto que lleva años en marcha: de la luz verde del Gobierno a los últimos trámites
El camino de esta megabatería hasta la autorización ha sido largo pero, en el contexto de los grandes proyectos energéticos, relativamente rápido. Covatillas 3, la planta fotovoltaica, lleva años en tramitación, con su calificación urbanística aprobada en 2022. El nuevo sistema de baterías se acogió al procedimiento simplificado establecido por el Real Decreto 997/2025, que agiliza los trámites para proyectos de almacenamiento hibridados con renovables que ya cuentan con evaluación ambiental favorable.
El Boletín Oficial del Estado publicó el 21 de agosto de 2026 la resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas que otorga las autorizaciones administrativas previa y de construcción. El proyecto había pasado por un periodo de información pública en marzo de 2026, sin que se presentaran alegaciones. Sin embargo, aún quedan trámites municipales por resolver. El Ayuntamiento de Castillejo de Iniesta mantiene en tramitación la calificación urbanística y las licencias de obras y actividad.
La gran revolución del almacenamiento en España
El proyecto de Cuenca no es un caso aislado. Representa una tendencia que está transformando el sistema eléctrico español. El almacenamiento energético se está convirtiendo en una pieza esencial para poder integrar altas cuotas de renovables. La solar y la eólica son fuentes de generación variable: producen cuando el viento sopla o el sol brilla, no cuando la demanda lo necesita. Las baterías permiten «guardar» esa energía para cuando se necesita, suavizando las curvas de producción y reduciendo la dependencia de las centrales de gas en los momentos de menor generación renovable.
España tiene un potencial enorme para este tipo de instalaciones, especialmente en zonas donde ya existen grandes plantas fotovoltaicas. La hibridación de generación y almacenamiento es el siguiente paso lógico en la transición energética. Y el proyecto de Castillejo de Iniesta, con sus 60 contenedores y sus casi 28 millones de euros de inversión, es un paso firme en esa dirección. Un paso que, cuando esté completamente operativo, hará que el sol de Cuenca, ese que tantas horas brilla al año, no se pierda, sino que se guarde para calentar y alumbrar la noche.













