Llega el verano, el calor empieza a ser insoportable y lo único que nos apetece es ponernos unas chanclas cómodas, subirnos al coche e irnos directos a la playa. Es una tentación casi irresistible, pero en ese momento siempre nos asalta la misma duda: ¿nos pueden multar por conducir así? ¿Es realmente ilegal? La verdad es que la respuesta no es un «sí» o un «no» rotundo. Depende de los ojos del agente que te pare, por lo que te explicamos al detalle qué dice la ley y por qué un gesto tan cotidiano podría acabar costándote un disgusto en la cartera.
La realidad: no hay una prohibición explícita, pero…
Para empezar, hay que dejar algo claro: conducir con chanclas no está expresamente prohibido en el Reglamento General de Circulación. Ningún artículo menciona este tipo de calzado, las sandalias o los famosos crocs de manera literal. Por lo tanto, podrías pensar que estás dentro de la ley. Sin embargo, ahí está el truco.
La normativa se centra en un principio fundamental: la seguridad y el control del vehículo. Tanto la Dirección General de Tráfico (DGT) como la Guardia Civil han confirmado en repetidas ocasiones que no sancionan la chancla en sí, sino las consecuencias que su uso puede tener en la conducción.
¿En qué artículo se ampara la multa?
El fundamento legal para una posible sanción se encuentra en el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación. Este artículo establece que el conductor está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción.
Si un agente de la autoridad observa que el calzado que llevas te impide accionar los pedales con precisión, se te resbalan o se enganchan, considerará que no estás cumpliendo con esta obligación. En ese caso, te pueden poner una multa por conducir con chanclas .
¿Cuál es la multa por conducir con chanclas?
Si te sancionan, la infracción se considera leve. La multa asciende a 80 euros, aunque si te acoges al pronto pago y abonas la sanción en un plazo reducido, el importe se queda en 40 euros. Es importante saber que esta sanción no conlleva la retirada de puntos del carnet de conducir.
¿Por qué es peligroso conducir con chanclas?
Más allá de la posible multa, la verdadera razón para evitar este hábito es la seguridad. Las chanclas presentan varios problemas al volante:
- Falta de sujeción: No se fijan bien al pie, lo que puede hacer que resbalen en el momento menos indicado.
- Riesgo de enganche: Las tiras pueden quedar atrapadas en los pedales o en la alfombrilla, impidiendo una frenada o aceleración a tiempo.
- Menor precisión: Dificultan la sensibilidad necesaria para pisar el freno, el embrague o el acelerador con la presión exacta.
- Aumento del tiempo de reacción: Todas estas dificultades provocan que, ante un imprevisto, tu reacción sea más lenta, aumentando la distancia de frenado y el riesgo de colisión.
Recomendaciones para una conducción segura en verano
- La solución es muy sencilla: lleva siempre un calzado adecuado en el maletero. Unas zapatillas deportivas o unos zapatos cerrados que sujeten bien el pie y te permitan sentir los pedales son la mejor opción.
- Cámbiate antes de arrancar: No lo hagas mientras conduces ni esperes a estar en la carretera. Es una distracción y un peligro.
- Evita suelas mojadas: Después de la playa o la piscina, la suela de tus pies y calzado puede estar mojada y resbalar sobre los pedales.
En definitiva, aunque la norma no mencione las chanclas, tu responsabilidad como conductor es garantizar tu seguridad y la de los demás. Si tu calzado compromete tu control sobre el vehículo, la DGT y la Guardia Civil tienen el amparo legal para sancionarte. Mejor prevenir que curar: elige un calzado seguro y disfruta de la carretera.













